Juan A. Cordero:»El éxito de la inmersión»

Juan A. Cordero:"El éxito de la inmersión"

Parece ser que, últimamente, andan los seculares palanganeros y correveidiles del nazionalismo golpista catalán en Cataluña amagando con que quieren dar a entender, así como de tropiezo o refilón, que el tema de la inmersión se les ha ido de las manos. Los veo flojos, muy flojos si los comparamos con la prepotencia que gastaban en la legislatura de los 204 con vicepresidentes cuyas fotos no sacaban a quienes se movían un poco. Ya no digo nada de por donde nos movíamos los que pensábamos, hablábamos y no escribíamos nada porque nada nos publicaba aquello que empezó siendo el régimen del poder del BOE, la moral superior, la corrección política y que va a acabar como el rosario de la aurora… como estamos viendo.

Tan flojos los veo, repito, que he decidido hacer un ligero repaso a mis 40 años de experiencia profesional como profesor en centros docentes inmersionados de la Cataluña de las zonas industriales y sus cinturones, normalmente castellanohablantes, pagadores netos de impuestos a la administración local y autonómica (aquí no tenemos estado, ni tan siquiera estadillo) de las que recibimos más migajas que servicios.

No quiero que se sientan mal nuestros intelectuales de izquierdas, pobrecitos. Escribo esto con ganas de que aumenten su autoconfianza… si es que ello fuera posible, que existen dudas razonables. Sé que todo lo que han hecho ha sido por nuestro bien… Quitaban, y quitan, derechos individuales a los padres y a los hijos en la escuela, pero era para conseguir una sociedad equilibrada, no rota, por el tema de la lengua. Así funciona el partido vanguardia, que son como los listos de la sociedad pero sin oposición ni pruebas de acceso al cargo ni periodos de prueba. Ellos toman decisiones por nosotros mientras, claro, nosotros no seamos tan listos ni tan de vanguardia como ellos, cosa muy complicada por otra parte.

Y aquí tenemos la sociedad no rota que hemos ido creando en los últimos casi 40 años de inmersión, jóvenes no violentos, dialogantes, realistas, amables, respetuosos y tolerantes con los pareceres de los demás como hemos tenido oportunidad de ver reiteradamente en los telediarios de los pasados meses. Los que incendiaban Barcelona, los que cortaban la AP7 en la Junquera, el AVE en Gerona, la Diagonal, la Meridiana y más, debieron de ser policías, monstruos de la extrema derecha y alumnos o ex-alumnos no debidamente inmersionados y marginales, que se infiltraron para romper ese bonito objeto del deseo que es revolución de las sonrisas compartidas con los jubilazis venidos arriba con este proceso kafkiano aunque sigan con cara de pocos amigos.

La inmersión ha funcionado, tranquilos. Tenemos noticias interesantes en las que basamos nuestra aseveración. Así Los datos de las pruebas PISA en Cataluña de 2017 muestran “La ‘escabechina’ de los castellanohablantes en Cataluña: el doble de fracaso escolar” (Ver El Confidencial de 02-03-2017 https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2017-03-01/informe-pisa-castellanohablante-alumnos-escuelas-cataluna_1340886/). Los hijos de los venidos a trabajar del resto de España, que tanto ayudaron a industrializar Cataluña, fracasan el doble que los de aquí. ¿Y eso es un error?. Yo lo veo más bien como un acierto. Más bien como el resultado obtenido tras un laborioso diseño al que jamás se le puso el más mínimo inconveniente desde ese estado que aquí no existe.

Con que el nazismo en todas sus variantes les den los votos para gobernar en Madrid nuestros grandes partidos siempre han tenido, y tienen, bastante. Que no se rasguen las vestiduras, ahora, de que esto ha ido muy lejos, y menos aún que intenten jugar a la autocrítica porque existen los recuerdos y las hemerotecas. Y cambiar la historia no es tan fácil como escribir el BOE ni comprar voluntades.

No generéis alarma social. Las aguas del río van por su cauce. Los mandamases, empeñados en seguir viviendo en el s. XIX, no desean compartir lo que consideran suyo por decisión divina y son demócratas, monárquicos, republicanos o fascistas según sean de favorables los vientos a sus bolsillos y su derecho de pernada. Nada nuevo bajo el sol: los que recogen los frutos son siempre los mismos y los muñidores también. Todo ello, gracias a Dios y al carlismo de campanario, tan vigente hoy en la Cataluña de estos comienzos de siglo. “A varear el olivar no van los amos, a varear el olivar van los ancianos…” cantaba premonitoriamente Labordeta cuando el monstruo ya adquiría sus primeras formas, allá por el año 75.

Tenemos la fábrica a pleno rendimiento. La escola catalana, si esa que es obligatoria en Cataluña para las clases menos pudientes y optativa para los ricos, funciona a pleno pulmón y trabaja, más bien, en objetivos no específicos como integración social, creación de buenos patriotas, el sentido vectorial de identidad y pertenencia a un territorio y sobre todo el adoctrinamiento al dictado de normas, para no ser apartado del grupo, sin el que no eres nada. Una escola catalana donde el pisoteo constante de la libertad individual es flagrante y ostentoso.

La maquinaria mediática de TV3, las emisoras públicas, las privadas pe(a)gadas a la subvención, que ganan por goleada, los sermones del clero carlista irredento, que también ganan por goleada, funcionan igualmente a buen ritmo. Se encargan de la gestión de los votos de una buena masa de ciudadanos dóciles y genuflexos que han renunciado a cualquier vestigio de racionalidad que pueda cuestionar un sueño que alguien ha dibujado para ellos y ellos han tomado como propio.

Sin tardar mucho tiempo los hoy jóvenes activos reivindicadores, los Cabezas De Ratón, aún sedientos de engaño y ensoñaciones, se convertirán en los parias de la tierra, más que nada porque no hay cargos de calidad para todos, y sólo llegarán para los hijos de los que mecen la cuna y colocan bajo el árbol la manta que recoge las aceitunas, que es más autóctono que las nueces vascas.

Nuestros inmersionados están perfectamente preparados, no temáis. Han salido del insti-guay de buen rollo, a los 18 añitos, sin autonomía, sin saber muchas mates, inglés, física o latín, pero se han tragado entera la Formación del Espíritu Nacional, la nueva quiero decir, la neohistoria que no necesita de datos ni hechos sino de sentimientos de agravio y vísceras, la patraña de que Colón era catalán, de que la Guerra Civil del 36 fue de España contra Cataluña y otras cosas igual de creativas de las que vive mucho mediocre sin cabida en una sociedad no enferma. Y, ¿por qué no van a creer toda esta prole en un futuro fabulado y ventajoso si ya han creído en un pasado tergiversado sin necesidad de documentarse ni de ir a las fuentes? Las fuentes solo son para los que tienen sed.

Este es el gran éxito de la inmersión, no lo dudéis, reemplazar el pensamiento crítico por el pack de las consignas, sustituir la realidad por el mensaje, lo que es por lo que quiero que sea, sentirse uno con sus dirigentes sin serlo, convencerse de que los verdaderos opresores son los oprimidos, creerse que la clase media, apurada (creo que dicen), es la que cobra 6000 Euros al mes. Y hasta que Waterloo está en el Pirineo de Gerona.

Claro, siempre hay excepciones y alumnos díscolos que se escapan del redil. Pero el objetivo ha sido razonablemente cumplido. Yo creo que con nota de Notable.

Al tiempo que todo esto ocurre, seguimos progresando adecuadamente. Seguramente tendremos aprobado general político-republicano en los IES y Universidades, esos santuarios de músculo nazionalista donde ya hace tiempo que se dejó de enseñar lo que se enseñaba para enseñar otra cosa más relacionada con el ciudadano nuevo y la mano de obra barata que trabaje en el futuro para esas pocas familias que controlan el cotarro en Cataluña, que prefieren el pasado al presente, que son los verdaderos amos, que no dan puntada sin hilo y que siempre actúan por persona interpuesta, sea esta Franco, la Iglesia Católica o ERC.

Este es el pago a la heróica muchachada que ha sacrificado sus intereses de formación a la épica victimista impuesta desde aquella ciudad belga famosa por Napoleón pero sobre todo por la Eurovisión de Abba del 74, tan comprensiva con nuestros golpistas huidos, o tres.

¿La inmersión un fracaso? No. O un éxito. ¿Una generación perdida? No. O ganada. Todo depende de por donde ser mire.

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