Victor Entrialgo De Castro: «No podía empezar peor»

Victor Entrialgo De Castro: "No podía empezar peor"

El año no podia empezar peor. La izquierda ignorante e irresponsable se alía con los enemigos de España, esta vez interiores, y vuelve a repetir los mismos errores de hace un siglo, en un ejercicio de desmemoria histórica fruto de su maniqueo concepto de la historia.

El pueblo soberano español hizo un esfuerzo hercúleo llevando a cabo una transición histórica ejemplo en medio mundo para que, cuarenta años despues, lleguen unos ególatras descamisaos que no han trabajado en su vida con su tesis plagiada y se hagan con el poder para imponer a la Nación que no aprende de su división sus anoréxicas ideas trasnochadas.

España de pronto va camino de retroceder decenios.

Cuando las cosas van mal con la corrupción dentro de los partidos el pueblo español pide mayor representación y control de sus políticos, pero como esa misma partitocracia no quiere cambiar la ley electoral, el resultado de la protesta es mayor división sin haber logrado con su voto cambiar nada, salvo para peor.

La causa de ello no son las ideas, que el llamado «progresismo» no tiene, ni las medidas que no sabrán llevar a cabo sin graves trastornos sociales, ni la justicia social que creen poder fabricar en un tubo de ensayo que nos explotará a todos en el empleo y en el bolsillo.

La causa que está detrás de todos los ególatras comunistas que han sido, no es sólo que desde lo más profundo de su ignorancia y atrevimiento se creen, como han hecho toda la vida, que sus dogmas puede dar la felicidad a las masas.

La causa fundamental que mueve todas sus pasiones, su motor inmóvil no puede ser otro tratándose de España que la envidia, el pecado nacional exacerbado en los que piensan con un solo hemisferio y los revanchistas.

Cualquiera que haya seguido minimamente la trayectoria de Pedro Sanchez, con su Falcon, o de Iglesias, con VillaTinaja de Galapagar, no tendrá dificultad en descubrir bajo la farsa demagógica del presidente Felón y su Godoy perroflauta los inconfundibles ramalazos de la envidia.

Repartir no sólo la riqueza que jamás han creado sino aquella cuya generación han obstaculizado por todos los medios.

España jamás habia caido tan bajo.

El futuro presidente y vicepresidente de España se dan abrazos exultantes de alegria en lugar de sentir como todo gobernante responsable el peso de lo que se le viene encima, máxime cuando sobrepasa con mucho sus capacidades.

Estos indigentes morales e intelectuales se comportan como si hubieran ganado un partido de baloncesto.

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