EL GOBIERNO SOCIALISTA, SUS AMIGOS, SOCIOS Y COMPINCHES

Pedro Sánchez todavía no ha formado Gobierno con Podemos pero ya te detienen por gritar ‘¡Viva España!’

Pedro Sánchez todavía no ha formado Gobierno con Podemos pero ya te detienen por gritar '¡Viva España!'
Detención del ciudadano que gritó '¡Viva España! ante la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. PD

No ha ocurrido en esa Cataluña desquiciada que preside, esperemos que por pocas horas, el xenófobo Torra y donde no se cumple la ley desde hace muchos años.

Tampoco en ese País Vasco dónde los meapilas del PNV alientan homenajes a asesinos etarras y montan aquelarres contra la Guardia Civil.

Ha sido en el corazón de España, en el centro de esa ciudad que es Madrid y en plena vía pública.

La detención de un ciudadano que gritó «¡Viva España!» frente a la sede socialista en la calle Ferraz es la metáfora perfecta de la vergüenza que es hoy la política española.

El Gobierno socialista, que lo primero que ha pactado con Podemos es la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana, ha aplicado la norma del PP  para desalojar a empujones a un ciudadano contrario al acuerdo con los sectarios de izquierdas, los proetarras vascos y los separatistas catalanes.

Entre cuatro policías se lo llevaron en volandas; su delito, llevar la banderta nacional -la rojigualda- y expresar su rechazo al Pacto de la Vaselina, ese que consienten García -Page y los demás barones del PSOE..

Las sedes del PP y Cs han sido rodeadas en numerosas ocasiones por manifestantes en actitud airada que pudieron concentrarse sin cortapisa alguna, jaleados por la izquierda.

Ejemplos hay para aburrir. Y el Gobierno Sánchez, a través de la Delegación del Gobierno en Madrid, se ha encargado de limpiar la zona para que nadie pudiera acceder a la sede socialista.

Al ciudadano de la foto se lo han llevado con cajas destempladas por gritar ‘¡Viva España!!… Sintomático.

Si la España que viene va ser la que se desprende de la imagen de la detención registrada en Ferraz, no es una exageración afirmar que nos encaminamos hacia una España donde las protestas callejeras de la izquierda radical y los separatistas serán vistas como una forma de libertad de expresión y manifestación, mientras que las pacíficas protestas de los constitucionalistas será calificadas de actitudes fascistas.

No es una anécdota lo ocurrido ante la sede socialista, sino el retrato de lo que está por venir.

La izquierda cateta y sectaria, los proetarras y los separatistas han pactado una estrategia de retroalimentación de intereses que busca la exclusión del constitucionalismo.

La fotografía de ese ciudadano con una bandera de España sacado a empujones de la puerta de Ferraz es indiciaria del futuro que nos espera.

Sentirse español y gritar ‘¡Viva España!’ será delito, mientras que los enemigos de España tendrán bula para moverse a sus anchas y subvertir a su antojo el orden constitucional.

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