Victor Entrialgo De Castro: «España sí paga traidores»

Victor Entrialgo De Castro: "España sí paga traidores"

Desde la Roma de Julio César o Nerón, los emperadores de túnica y sandalias recibían la corona de laurel, la púrpura y la toga praetexta como servidumbres que caían sobre sus hombros como una pesada carga que vislumbraban difícil de soportar.

Ahora por contra, los que acaban de conseguir en nuestro país el poder aliándose con la conjuración de nuestro Catilina Puigdemont, que llegó a proclamar una República dentro del Estado español, -o sea los traidores,- saltan de escaño en escaño como suricatos, lloran y bailan el dale alegría Macarena, dale pensiones de por vida cosa buena más las lágrimas por pagar la hipoteca de Galapagar y Paquito el chocolatero. Se lo deberemos de por vida y más allá a Pedro Sánchez. En qué manos ha dejado el torpe pueblo español, carente tradicionalmente de cultura política, nuestros asuntos públicos.

Ellos son los traidores y muchos españoles sus cómplices. Ellos deberían de pagar los platos que rompan los borricos de esta gente al pisar los ministerios y los asuntos públicos, si es que alguno de estos Caligulas no nombra a su mascota Incitatus subsecretario o continúan incendiando como Nerones el mayor régimen político de paz y democracia que ha conocido la Historia de España.

Quien se asome a su trayectoria podrá ver las traiciones que han cometido en el camino los que van a mandar. Pedro Sánchez, con su partido, al que después de éste viaje dejará arrasado; Iglesias e Irene Montero con “su gente de Vallecas “, de donde no nos íbamos a ir jamás; Garzón, de infausto nombre, dejando tirados a todos los compañeros de viaje de Izquierda Unida para conseguir su sillón y al mismo tiempo hacer su bodorrio hortera del corazón; el engreído Aitor Esteban con su tractor y su jesuitismo y no digamos los cavernícalos que justifican a ETA.

Quien mire sus biografías no sólo verá traiciones sino que encontrará a buen seguro algo que explicará su ambición, su indignidad, su inquina, su envidia, su rencor y su resentimiento, que estamos pagando todos.

Finalmente han “consumado” la traición. Por eso quizás convierten consumo en Ministerio para Garzón, un resentido pijocomunista, y lo van a llenar de miles de comisarios.

“Hace tiempo”, dirá la Historia, “Pedro Sánchez, un presidente español, en el afán de conseguir el poder a cualquier precio y coincidiendo con un movimiento separatista y rupturista de España, pactó con tres o cuatro sicarios nativos la traición a España y finalmente la llevaron a cabo.

Confiemos en que más temprano que tarde alguna autoridad de esta Nación o el propio pueblo soberano le responda, lo mismo a los sicarios que, sobre todo, al Presidente que se ha servido de ellos, que España no paga traidores.

Para Cicerón las dos palabras claves eran Libertad y Concordia.

“La conjuración de Sánchez e Iglesias con los separatistas” viene a destruir las dos. Y, encima, se enorgullecen de ello.

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