PERPETUARSE EN EL PODER ERA EL PLAN DE FELIPE GONZÁLEZ

Una Fiscal General del Estado al servicio del Gobierno para dinamitar las Instituciones

Una Fiscal General del Estado al servicio del Gobierno para dinamitar las Instituciones

Hay mucho que decir sobre el nuevo gobierno, peor aún de lo que habíamos imaginado, sobre todo, en lo que respecta a la Fiscal General de Sánchez, Dolores Delgado, la ministra reprobada que nunca dio explicaciones sobre sus amistades peligrosas con la gente de las cloacas, los prostíbulos para extorsionar a jueces, fiscales y empresarios de la “información vaginal, éxito asegurado”, como tampoco aclaró el escabroso tema de los miembros de la judicatura a los que ella y su compañera de viaje pillaron con menores en Cartagena de Indias, ni tampoco su relación con “la copa” de Garzón y los muchos millones que atesoran el susodicho y otros indeseables por pasarse la justicia por el forro y evitar extradiciones por soborno, todo ello muy bien retribuido con el dinero sangriento del narcotráfico. Dinero hermano, por cierto, del que financia a Podemos y del que maneja Zapatero en sus idas y venidas en aviones de los cárteles de la droga.

A propósito de las extorsiones, reivindicaba en algún artículo pasado el derecho del ciudadano a saber si algunos miembros de la judicatura estaban siendo extorsionados, Marchena por ejemplo y quizá otros. Lo sigo manteniendo, y como yo muchos ciudadanos que no entendemos tantos bandazos inexplicables y cambios de veredictos. Un ascenso no vale tanto, ni siquiera una corona. ¿Está siendo chantajeado Felipe VI?, me preguntaba en otro artículo haciéndome eco de una información que había llegado a mis manos. No se entiende si no la incongruencia entre su discurso televisivo sobre el golpe de Estado –que tanto gustó a algunos patriotas y disgustó a los golpistas—, con su inoperancia y su papelón en los últimos acontecimientos. Nos ha demostrado que el Rey no es moderador ni guardián del orden constitucional. En Galicia hay un refrán para estas ocasiones que dice: “Mexan por nos e hai que dicir que chove”. El pobre Rey huele a pis que apesta. Querían un pelele y parece que ya lo tienen. ¿Para qué sirve un rey, si no? Ya me dirán si para adorno o qué.

Todo esto me lleva a deducir que la campaña de acoso y derribo contra Juan Carlos I, con su cacería en África, sus comisiones, la mala relación con la Reina, sus múltiples líos de faldas y su rubia Corina como colofón, fue debidamente orquestada para propiciar la abdicación y la colocación en el trono de un reyecito de la “señorita Pepis” con menos “pecados capitales”, pero quizá también con menos de todo y mucho más manipulable. ¿Que quiénes están detrás de todo esto? Sin duda, los mismos que, tras bambalinas, propiciaron el nuevo régimen socialcomunista y seguirán vigilantes de que todo se cumpla según el plan previsto. Esta es la situación.

El presente es bastante negro y el futuro se vislumbra más oscuro aún. Se nos ponen los pelos de punta cuando oímos a los nuevos sátrapas del asalto al poder, planificar la España a treinta años vista, visualizándose a ellos mismos como gerifaltes vitalicios. España es ahora su “Juego de tronos”, su tablero de ajedrez, su partida con las cartas marcadas y comodines en la manga. Esto es lo más preocupante. Podríamos soportar una travesía de cuatro años de aberraciones políticas y sociales, si tuviéramos la esperanza del fin de la pesadilla. Pero este fin no existe. Dijimos en varios artículos que, posiblemente, no habría más elecciones libres, que a partir de ahora serían pantomimas al estilo bolivariano, fraude tras fraude.

No olvidemos que es el viejo sueño masónico. Perpetuarse en el poder era el plan de Felipe González. No lo consiguió por los pelos, gracias a que teníamos una prensa que aún no monopolizaba la izquierda y una Justicia que aún lo era. No olvidemos tampoco que Felipe González fue un peón más en el tablero y que cambió su objetivo cuando empezó a tener contactos “de iniciación” con miembros de la Trilateral y organismos adláteres, y con personajes como el siniestro Kissinger y otros de la misma ralea.

Cada vez estoy más convencida de que no hay socialistas honestos; puede haberlos desinformados, pero no buenos, ni siquiera las viejas glorias, que más que glorias son solo viejas; lo digo porque algunos habían mantenido la esperanza de que unos cuantos socialistas responsables impidieran el gobierno esperpéntico votando no o que Ibarra, Guerra y algunos otros iban a presionar. ¡Bienvenidos a la realidad! Y si la oposición cree que puede conseguir ganar en los tribunales los despropósitos del gobierno es que no se ha enterado de nada y sigue viviendo en los mundos de Yupi. ¡Despierten! Las cosas no son como eran. Todo va camino de ser demolido, estamos asistiendo al fin de la democracia. ¿Seguimos oyendo violines mientras el barco se hunde?

En estos momentos habría que hacer análisis sobre la encuesta del CIS, en la que el PSOE sube; sobre Celáa, que piensa resolver en los tribunales el asunto del pin parental de Vox, tribunales puestos ad hoc, partidarios, por tanto, de confundir a los infantes diciéndoles que hay niños con vulva y niñas con pene; sobre la eutanasia que se está practicando solapadamente en los hospitales, al más puro estilo del doctor Montes, o sobre las parejitas del gobierno y sus cargos y sueldazos; sobre el tema de Bolivia, las amenazas a periodistas y a medios de comunicación y la prepotencia en general del nuevo desgobierno, donde está lo peor de cada casa y lo más amoral de la sociedad. Tiempo habrá de hablar de todo ello, pero, en este momento, he preferido dar esta pincelada de metapolítica.

Las cosas no ocurren por casualidad y en política menos. España no es diferente al resto de naciones que están en el punto de mira de los señores del Nuevo Orden Mundial. Los españoles no somos fáciles; somos los descendientes de los valientes Tercios de Flandes. Por eso, contra todo pronóstico, en aquel congreso socialista salió elegido Zapatero, al que nadie conocía y empezó a practicar el uso del eufemismo y la ingeniería social, una mezcla entre los postulados de Orwell y de Huxley, para borrar la esencia de España. Solo así se pueden entender los atentados del 11-M, aún sin esclarecer. Pero aún faltaba la fase “rajoyana”, para acabar de rematar la jugada de Zapatero y continuar poniendo a España patas arriba. Siempre creí que a Rajoy le estaban haciendo chantaje sobre algo muy delicado, que no tiene nada que ver con la corrupción. No es posible si no que lo hubiera hecho tan rematadamente mal, traicionando a todos los que lo habíamos votado. Incluso creo que no dimitió porque no se lo permitieron. Estaba planeado que la moción de censura con la famosa frase del magistrado de Prada tenía que servir de vacuna contra la derecha y, además, era el tiempo propicio para instaurar el nuevo régimen. Sánchez e Iglesias son solo achichincles, marionetas al servicio de los poderosos que mueven los hilos y han diseñado una humanidad aún más esclavizada y sin conciencia. Sánchez no es ningún sabio, ni ningún estratega, como dicen algunos opinantes. Es un ser frío, tramposo, traidor, amoral y sin escrúpulos al que no le importa decir las mayores mentiras o hacer las mayores atrocidades, porque se sabe protegido. Es el tipo perfecto para esta maldad contra los españoles. Esto es lo que hay, y para evitar revueltas, mucha telebasura y pasatiempo vacuo, mucho deporte y mucha tergiversación de las noticias, incluidas las tertulias políticas, y mucho sexo y drogas encubiertas. ¿A alguien le suena esto? Esta es mi percepción de la realidad. Podría estar equivocada, lo cual me alegraría. Pero también creo en los milagros, y eso me reconforta porque puede haber esperanza aunque no lo parezca ni sepamos cómo.

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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