Artículo de opinión

William Cárdenas: ¿con mis hijos no te metas?, ¡ya veremos!

William Cárdenas: ¿con mis hijos no te metas?, ¡ya veremos!
Familia PD

En octubre del año 2.000, el pueblo venezolano puso en marcha el primer movimiento opositor contra el recién estrenado Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Fue la respuesta de la sociedad venezolana al intento castro chavista de cubanizar nuestra educación incorporando, a través del llamado Decreto 1.011, la figura del Supervisor Itinerante, que intervendría, con amplias facultades, en los procesos educativos tanto públicos como privados. Aquel movimiento ciudadano se conoció con el nombre de CON MIS HIJOS NO TE METAS!

Al final Chávez tuvo que recular, pero ya le había metido el miedo en el cuerpo a nuestra sociedad, en cuanto a que el gobierno podría, en cualquier otro momento disponer que “los hijos son del Estado” y no de sus padres.

Ese fue sólo un rasgo de la dolorosa destrucción de la sociedad venezolana, pero el primero y fundamental. La familia, atemorizada ante el eventual despojo de la relación paterno-filial, admitió, como mal menor, otros despojos.

Así vinieron las expropiaciones, la intervención del Estado en todas las actividades ciudadanas; el estatismo de la economía; la apropiación de los medios de comunicación; el coartar el libre ejercicio de profesiones y oficios; los ataques a la iglesia; la creación de instituciones paralelas, que socavaron la legitimidad de los poderes públicos; el secuestro del voto y con el, de la democracia; y la libertad, pues también los valores y principios fueron trastocados y vaciados de contenido, para dar paso a la violación de los derechos humanos, la persecución, la cárcel, la muerte, el hambre, la falta de medicinas, de agua, luz, el exterminio y los crímenes de lesa humanidad.

En Venezuela, no fue necesario aprobar el Decreto 1.011 para arrebatar los hijos a los padres. Los padres han perdido a millones de hijos, que al final han tenido que huir del país, concretándose, de manera más perversa, la idea inicial del régimen: Despojar a los padres de la potestad sobre sus hijos, hoy repartidos por todo el mundo, en un éxodo impresionante.

A mediados del año 2.019, Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, introdujo una reforma legislativa que ha provocado una respuesta social por la intromisión del Estado en la Patria Potestad de la familia. AMLO ha sido acusado de copiar a Hugo Chávez, pero con matices aún más preocupantes.

Según la legisladora mexicana Elsa Álvarez Méndez, “la educación estará basada en la ideología de Género, con el pretexto de fomentar igualdad de derechos y beneficios entre niños y niñas”

Queda claro que el nuevo gobierno de España se ha estrenado recurriendo a viejas y conocidas fórmulas de fractura social, que en su trasfondo sólo persiguen tejer gruesas cortinas de humo, que permitan ocultar las verdaderas intenciones de un régimen que, conformado por socialistas, populistas, castro comunistas e independentistas, lo que realmente persigue es la destrucción del actual estado de bienestar, la ruptura de España, y sus intereses económicos, personales o grupales.

Ya se ha producido la respuesta, encabezada por VOX, con la promoción del Pin Parental, y el llamado de alerta a la sociedad contra la intención gubernamental de intervenir en la educación de los menores, desvelada con expresiones tan lacónicas como la de la Ministra de Educación, Isabel Celaá: “Los hijos no pertenecen a los padres”.

En Venezuela todo comenzó igual el año 2.000, con aquello que hizo salir a la calle a los hombres y mujeres a lanzar el mismo grito: “CON MIS HIJOS NO TE METAS”

William Cárdenas Rubio-Vargas

Booking.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído