Manuel del Rosal: «España; game over. Carta de un anciano a sus hijos»

Manuel del Rosal: "España; game over. Carta de un anciano a sus hijos"

En España iríamos mejor si no hubiéramos levantado y sigamos levantando demasiados muros y haber construido tan pocos puentes”

La última muestra de la estupidez de un pueblo que destruye puentes y levanta muros se ha dado en León. Se quieren independizar de Castilla. ¿Cabe mayor idiotez de quienes proponen semejante despropósito y de quienes les prestan oídos?

Los de mi generación, los que en los años sesenta teníamos veinte años, los que desde muy jovencitos trabajamos duro al tiempo que nos formábamos, los que conocimos el hambre, las carencias de todo tipo y que a pesar de todo; con nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestra determinación, nuestra generosidad, nuestro mérito levantamos a aquella España salida del trauma de una guerra hasta situarla a la altura de las demás naciones de Europa, os dejamos una España mucho, muchísimo mejor que la que nos dejaron a nosotros. Esos que frisamos los ochenta vemos con tristeza como vosotros, nuestros hijos, vais a dejar a vuestros hijos, nuestros nietos, una España mucho peor que la que os dejamos. Debería daros vergüenza. Estáis a un paso de llevar a España al game over

Vosotros, los criados entre algodones y encajes de hilo, los que no habéis conocido las carencias de todo tipo; el hambre y el frío. Vosotros, los que habéis tenido acceso a la cultura, a la universidad, al conocimiento, a la información, a la libertad, vosotros estáis metiendo a España en un túnel oscuro y profundo sin apenas vislumbrarse una luz que pueda iluminarlo. Vosotros estáis levantando muros donde nosotros los derrumbamos y dinamitando puentes donde nosotros los construimos. Muros entre regiones y entre españoles en nombre de la supremacía de unos sobre otros. Muros entre mujeres y hombres en nombre de una igualdad imposible, porque el único momento en que los hombres y mujeres son libres es el momento en que nacen, después nunca más. Muros en nombre de una memoria histórica tergiversada y perversa. Vosotros arrojasteis ya hace tiempo por la borda del barco llamado España, el modélico acuerdo de la transición basada en la generosidad, la responsabilidad y la renuncia de todos para apostar por una España fuerte y unida en su variedad. Vosotros, que habéis dispuesto del mayor poder que tiene un pueblo: el voto, venís haciendo un mal uso de él y confundiendo los ecos con las voces y entregados al “trovato” y no al “vero”, acabáis de conformar un Congreso caleidoscópico formado por ¡19! partidos que solo buscan repartirse el botín de esta ya famélica España hasta dejar sus ubres de madre abandonada secas de tanto chupóptero. Y vosotros, al conformar ese Congreso diabólico, volvéis, como durante los nefastos gobiernos de ERC apoyada por Zapatero, a entregar a España en manos, ahora no solo de los independentistas, sino también de los comunistas; porque no será el endemoniado Sánchez el que gobierne, serán quienes le tienen cogido por los bemoles reeditando aquellos años de gobierno de Carod Rovira con Zapatero de muñeco de paja, con la diferencia de que ahora el muñeco será Sánchez entregado en posturas genuflexas a los independentistas y comunistas.

Puede que vosotros, esa generación que estáis en los cincuenta más o menos, consigáis lo que ni siquiera una estúpida guerra consiguió: hacer que la historia de España como nación llegue a su “game over” Y esto puede ser así porque vosotros, con toda vuestra carga de “progreso”, ni sentís, ni amáis, ni os duele España y vuestro sentido patriótico no llega más allá de vuestro orondo ombligo. Y lo más triste, lo más paradójico, lo que es muestra palpable de vuestra estupidez, es que a nosotros, que ya estamos al cabo de la calle de nuestras vidas, nada de lo que depare ese futuro incierto, oscuro tirando a negro; estrecho ruin y mezquino que anuncia la ingobernabilidad de una España fraccionada y dividida, nos afectará; y si a vosotros que, llevados de vuestra estupidez y comodidad, ciegos conducidos por ciegos, ni amáis a España, ni sentís a España, ni os duele España. La España que vais a dejar a vuestros hijos, nuestros nietos, será – ya lo es – peor, mucho peor que la que os dejamos nosotros a vosotros. Debería daros vergüenza, habéis sido incapaces de continuar construyendo puentes y derribando muros que es lo que las verdaderas sociedades de progreso hacen.

Puede que esté cerca el game over de la historia de España.

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