Rafael López Charques: «Degeneración autoritaria»

Rafael López Charques: "Degeneración autoritaria"

Diversas fuerzas políticas de nuestro país, llevan tiempo prometiéndonos la regeneración democrática. Sus dirigentes no pierden ocasión para mostrarse como adalides de la misma. Se les llena la boca hablando de ella.

Sin embrago, si damos un repaso a los últimos acontecimientos acaecidos, tenemos que decir que o bien interpretamos muy erróneamente los hechos, o a lo que estamos asistiendo es a un proceso inverso del prometido, a una degeneración autoritaria.

Nos dan a entender (no nos atrevemos a decir que prometen), que van a seguir una trayectoria ejemplar, cumpliendo estrictamente con la legislación y con total transparencia.

Mientras están en la oposición ese rollo les es muy cómodo. Nosotros, que somos un referente moral, haremos esto y lo otro, nuestro único afán será mejorar las condiciones del ciudadano.

Cuando por casualidad llegan al poder, estamos convencidos de que así ha sido, de que gran parte de los que los votaron lo hicieron equivocadamente, pues se tragaron sus cuentos, tienen que dar la talla y saltan los problemas.

En el trato del principal y más grave problema que tienen que resolver, el separatismo catalán, están demostrando lo que decimos. El copresidente del gobierno va a ir próximamente a rendirle pleitesía al nazi catalán que está inhabilitado, ya no es parlamentario y existen serias dudas de que pueda seguir siendo presidente del Parlament. ¿Tal acto será un ejemplo de regeneración democrática? Opinamos que mejor lo podemos calificar de desprecio a la democracia.

El culebrón de la entrevista de un ministro con una proscrita en la Unión Europea no tiene nombre. No hubo entrevista, si la vi un momento, solo la saludé, nos vimos media hora, no pisó suelo español, si fue a otra terminal. ¿Levitando? ¿En qué quedamos? Lo dicho, además de ser globalmente una sarta de mentiras, es todo lo contrario a actuar con transparencia, lo que se cansaron de prometer. Por un mínimo de coherencia con lo tantas veces repetido, su jefe debía haberlo cesado fulminantemente, pero que sepamos no ha dicho nada, quizás este muy ocupado regenerando no sabemos qué.

La Ley de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado, de 1997, estipula que los directores generales serán nombrados, ”entre funcionarios de carrera del Estado, de las comunidades autónomas o de las entidades locales, a los que se exija para su ingreso el título de doctor, licenciado, ingeniero, arquitecto o equivalente”. Pues bien, ya hay veinte y tres, que no cumplen ese requisito, lo sustituyen con el de ser amiguetes.

Durante las alagadas callejeras que convirtieron calles de Barcelona en campos de batalla, no se permitió a la policía lanzar pelotas de goma, pero si ha podido utilizarlas frente a unos agricultores extremeños. Aclaremos, con los que me plantan cara no me atrevo a usarlas, contra campesinos indefensos si. Eso es autoritarismo cobarde.

Suponemos que habrán oído algo de ese lio del “pin parental”. Nos extraña un tanto la polémica, porque los que nos desgobiernan, recurren con frecuencia a la legislación internacional, se amparan en ella, cuando les conviene. Nosotros, en el artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, leemos “los padres tienen derecho preferente a escoger el tipo de educación de sus hijos” Claro que como están tan atareados trayéndonos la felicidad, no han tenido tiempo de leer dicho documento.

De tanta regeneración vamos a acabar todos siendo santos.

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