Manuel del Rosal: «Subida de las pensiones vs subida de los diputados»

Manuel del Rosal: "Subida de las pensiones vs subida de los diputados"

Para que sentir vergüenza, primero hay que tenerla. Desde el presidente Pedro Sánchez hasta el último diputado que sestean en el Congreso plácidamente, no tiene ni sienten vergüenza. Las pensiones, en un esfuerzo que los ha dejado herniados, han subido con el IPC, es decir, el 0,9%. Sus sueldos, los de los diputados, se lo han subido el 2%. Estoy seguro de que muchos jubilados aportamos más a la sociedad que todos los diputados de ese Congreso que trabaja poco, mucho menos trabaja para los ciudadanos.

Con la subida del 0,9% mi pensión, al aplicársele el nuevo IRPF, se ha visto reducida en 1,34 euros. Mi poder adquisitivo ha quedado mermado en esa cantidad. No es que mi poder adquisitivo sea como para tirar cohetes, pero tiene tanto derecho o más que el poder adquisitivo de esos diputados – que sí es como para tirar cohetes – carentes de la más mínima sensibilidad social y, sobre todo de ese gobierno que cacarea como gallinas su progresismo y sus preocupaciones sociales mientras, una vez más y a la hora de tomar decisiones, las toma para beneficiarse a sí mismos a costa de quienes durante más de 40 años trabajamos para levantar España y de los que diariamente se levantan para trabajar que, con nuestros impuestos llenamos las arcas del Estado para que el gobierno meta la mano en ellas y reparta el 0,9% de subida a los pensionistas y el 2% a esos diputados somnolientos que trabajan menos que el sustituto de los Reyes Magos. No tienen vergüenza ni sienten vergüenza. Sentados en sus sillones del Congreso maquinan diariamente que formas serán las mejores para aumentar sus privilegios a costa de los ciudadanos a quienes, eso sí, nos tiran las migajas del banquete como los huesos a los perros. Desde el punto de vista de la condición del político, eso se entiende. El político no trabaja para el ciudadano, sino para él mismo y para su partido. Pero ¿y los ciudadanos? Muchos ciudadanos, embelesados por las palabras melifluas, por el verbo facilón y falso y manipulados hasta la médula espinal por los medios de comunicación que se benefician de un gobierno que se auto titula “social”, quedan encantados y cegados sin ver la realidad. ¡Cómo pueden millones de jubilados callar ante la subida mísera de las pensiones mientras ellos, los del gobierno y los del Congreso se suben más del doble! ¡Qué le pasa a España! ¡Qué le pasa a los españoles! ¡Dónde está la clase obrera que acaba de recibir un palo de más de 200.000 trabajos destruidos en enero! ¿Qué se necesita para que España deje de bostezar y se despierte? ¿Es que a los españoles ya nos basta con sobrevivir en los límites de la pobreza mientras tengamos para cerveza?

Hechos como los que acabo de relatar deberían hacer reaccionar a todos los que nos vemos usados y utilizados por un gobierno hipócrita que esconde tras sus oropeles de progresista, social e igualitario el motivo único que le mueve: el poder y los privilegios de los que disfrutan. También va esto para cada uno de los 375 diputados que cuando no están a la greña, dormitan en sus escaños soñando con más y más beneficios derivados de su condición de políticos. Y que se ponen de acuerdo inmediatamente, cuando de subirse el sueldo se trata.
Soy un jubilado que no comulga con las ruedas de molino de este gobierno instalado en el poder por el poder en sí mismo y que, mientras atiborran sus orondas barrigas ya grasientas de tanto meter, nos dejan caer los huesos pelados de sus comilonas como si fuéramos perros agazapados bajo la mesa de sus banquetes.

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