Victor Entrialgo De Castro: «La libertad no viene de serie»

Victor Entrialgo De Castro: "La libertad no viene de serie"

Si no hubiera sido por Estados Unidos y los aliados, al paso de cuya bandera ni siquiera se levantan, a estas horas hablaríamos alemán con la SS en campos acotados, sin libertad de expresión ni de crítica, con un pensamiento único. O sea como en Cataluña o el Pais Vasco, pero con uniforme.

Nadie duda de que Zapatero, que ha hecho más daño a España que un oligofrénico y más que muchas potencias extranjeras asumiendo en su día responsabilidades por encima de sus competencias limitado por dogmas ideológicos y biográficos, desconocía el principio de incompetencia de Peter.

Alguien capaz de comprometer los intereses de 48 millones de sus conciudadanos sin pensar si no estará de más; alguien que admitió un ladrillo porque venia del Parlament de Cataluña; alguien que tratando de impedir la visita de Guaidó, sale no por casualidad ahora a la palestra y dice saber más que nadie sobre Venezuela mientras viene a estirarle la alfombra a Dely, o es un traidor, o al menos es un irresponsable de museo.

No hay nada peor que un tonto motivado. Éste, igual que el otro que hay ahora viviendo en Moncloa. Parece que siempre tiene que haber un sado-masoquista con 50 sombras de ministros dispuestos a dejarse atar las manos a las barras de sus poltronas mientras los enemigos de la Nación destruyen las libertades ganadas en décadas.

Y todo  porque creen que la libertad viene de serie, como cuando se compra uno un coche con todo incluido. Fabricado por otros, claro.

“Un imbécil es terrible, decía Balzac, porque no tiene más que una idea en la cabeza. Y por eso a veces es más fuerte que un hombre de talento, que tiene millares”.

A estos personajes que en esta democracia atropellada por el populismo, dilapidan la libertad que ha costado siglos conquistar, convendría recordarles que fueron necesarios 156.177 hombres (cinco divisiones de infantería y tres divisiones aerotransportadas) para desembarcar en Normandía, de los cuales más de 10000 dejaron su vida en aquellas playas, justamente para liberar Francia y luego a Europa entera. Vidas entregadas para defender la libertad.

Apunten la fecha los que tratan de romper la nuestra, 6 de junio de 1944  para recordar así por qué viven como viven, en Cataluña, el Pais Vasco o en Galapagar y no en un campo de concentración o en un gulag.

Hablan de la libertad y no saben de donde vienen, ni adonde van, ni cómo se obtiene, ni cómo se cuida, ni cómo se defiende. Hablan de la Venezuela que les ha regalado entradas para el Parlamento español y ha mandado a Dely a pedirles cuentas.

Estos ministros que van cambiando su vestuario y su camiseta, sus coches y sus casas sin un ápice de dignidad, de hombría o mujería de bien, no se cuestionan si con su inexistente bagaje pueden hacerse cargo de los asuntos públicos. El osado no se cuestiona nada. Entra como un elefante en una cacharrería. Si alguien, en esa tesitura, habiendo devaluado la dignidad de Ministro del Gobierno de España hasta extremos insospechados, no se plantea eso, es que es un oligrofénico.

Vivimos tiempos en que se echa de menos, con el maestro Julián Marias, una mayor densidad moral. Estos indocumentados sadomasoquistas creen que la libertad viene con el coche que acaban de estrenar. Que la libertad viene de serie. Pero la libertad es un extra.

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