Manuel del Rosal: «Paro en el campo: La culpa es de Gloria y los supermercados»

Manuel del Rosal: "Paro en el campo: La culpa es de Gloria y los supermercados"

Según el ministro de Agricultura, señor Planas, la culpa del paro en los campos de España es de la borrasca Gloria y de los supermercados

Flanqueado por la ministra Montero, la ministra más choni de este gobierno que, con su ceceo trianero nos quería convencer de que los datos del paro de enero eran, a todas luces, muy buenos y que son solo puntuales, el ministro Planas, con retumbante cara de asombro y sus ojos más redondos que nunca, explicaba las causas que han provocado el cabreo monumental de las gentes del campo que, a este paso, van a tener que divertir al hambre con raíces y langostas silvestres, y la asonada tractoril que va a recorrer España durante estos días; cabreo más que justificado ya que, según el presidente de ASAJA, Pedro Barato, en los últimos meses se han producido 50.000 parados en el campo y que “El salario mínimo es la puntilla para el campo en plena crisis de precios”

Planas ha culpado del desastre del trabajo campero a Gloria – la borrasca Gloria – y a los supermercados. El gobierno en general y su ministerio en particular nada tienen de culpa en el desastre al que están sometidas las gentes del campo; ¡pues faltaría más! que un gobierno progresista y social como este fuera culpable de semejante desaforo. Ha sido Gloria que, como fémina caprichosa, sin avisar para que hubiéramos tomado medidas, ha desencadenado su borrascosa ira sin tener en cuenta las consecuencias y sin agradecer que este gobierno sea el más feminista del mundo ¿Qué decir de los supermercados? esos centros de explotación comercial que basan sus ganancias en la extorsión a los pobres agricultores que no pueden defenderse de que les paguen una miseria por años de trabajo. ¡Nosotros no! Nosotros, este gobierno social, igualitario y feministas no tenemos culpa por no haber controlado los precios en origen, y los precios a pagar por las grandes superficies. ¡Qué podíamos hacer! ocupados como estamos en contentar a esos nacionalistas, independentistas y neocomunistas, amén de partidos varios para garantizar que nuestro ínclito, inefable y nunca bien ponderado presidente, gobierne como sea. Una vez aprobados los presupuestos será otra cosa…ya veremos.

Mientras, arrebujado en el colchón cambiado de la Moncloa, Pedro Sánchez, pollo camastrón, duda si levantarse o no para hacer frente a tanta falta de agradecimiento de esas gentes del campo que no han sabido calibrar su esfuerzo para mejorar sus vidas. Ya levantado, con melindres de jovencita, mira su rostro endurecido en el espejo que le está diciendo que esa dureza y esos surcos y hoyos necesitan su dosis de bótox, a lo que él responde que sí, que es así, que ahora va a ello, aunque no le gusta que, tras el bótox, se le apergamine el rostro y su sonrisa semeje una sonrisa de careta. – Esos campesinos no comprenden que yo haya tenido que olvidarlos un poco para centrarme en contentar a ERC y Podemos que son los que garantizan que en los próximos años España sea la envidia mundial bajo mi gobierno. ¡Son, como todos, unos desagradecidos! ¡Si es que, ni ellos ni ningún otro merecen los esfuerzos que estoy dedicando a normalizar España! ¡Es que acaso no me resulta costoso tener que tragar las trágalas que esos me imponen! En ese momento aparece Iván redondo – ¿Qué es lo que quieres? – Señor, Madrid está invadido por tractores. – ¿¡Sabes que te digo Iván? Qué me vuelvo al colchón cambiado. – No puede señor, Rufián y Pablo Iglesias exigen que les reciba.

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