Manuel del Rosal: «Cayetana Álvarez de Toledo y la dignidad»

Manuel del Rosal: "Cayetana Álvarez de Toledo y la dignidad"

Un día, con ocasión de una de esas cenas entre compañeros de empresa, hablábamos de como los y las trepas entregan su dignidad. Una de las mujeres dijo: “con la dignidad no se come”. Yo le contesté: “con la dignidad no se come, con la dignidad se vive libre y dignamente y..se come mejor; porque si vives sin dignidad tan solo vives porque comes”.

La dignidad, el honor, la honestidad, la honradez el respeto hacia los demás y hacia uno mismo, son palabras que, aunque todavía aparecen en el diccionario de la RAE, están condenadas a desaparecer debido al poco uso que se hace de ellas.

Cayetana Álvarez de Toledo, esa mujer menuda y de apariencia frágil y delicada, pero solo de apariencia, en la última sesión del Congreso, dirigiéndose al ministro Ábalos, le espetó con esa voz dulce y acaramelada, pero aguda, certera y firme lo siguiente: “No dimitirá porque usted perdió la dignidad el día en que fue hasta Barajas”

La dignidad es un valor que debe adornar a toda persona. Dignidad es la cualidad de digno que significa valioso, con honor, merecedor. La dignidad humana es innata, positiva y fomenta la sensación de libertad, plenitud y satisfacción reforzando la personalidad. Lo contrario a la dignidad es la esclavitud porque en el momento en que pierdes o vendes tu dignidad a otro, pasas a ser esclavo de ese otro. Ábalos perdió su dignidad al humillarse ante quien representa el totalitarismo. Ábalos es ministro de España y al perder su dignidad la hace perder a España; como Pedro Sánchez, que ha perdido la dignidad inclinándose ante ERC, PNV y Podemos. Y Pedro Sánchez, que es el presidente de España, con su actitud de entregar su dignidad a quienes se auto titulan supremacistas y ante el conmilitón de Maduro, por mantenerse en el gobierno; ha entregado la dignidad de España y de los españoles. Ábalos y Pedro Sánchez, así como todo el gobierno, son esclavos de quienes les mantienen en el poder por haber entregado su dignidad, y con ella la dignidad de España a sus señores, esos que son los que realmente gobiernan en España humillando al gobierno y con él humillando a España y a los españoles.

Lo sé, sé que la dignidad, así como el honor, la honradez, la honestidad y la lealtad, aquí, en esta España de siesta perenne, no tienen valor alguno, no ya entre esa casta política que, por tocar pelo vende su alma al Diablo, sino entre las gentes del común, muchas de las cuales ni conocen esas palabras y si las conocen no conocen su significado, porque su vida transcurre entre el egoísmo y el hedonismo, apartándose de todo lo que signifique entrega, responsabilidad y DIGNIDAD.

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