Manuel del Rosal: «Renta mínima de Pablo Iglesias»

Manuel del Rosal: "Renta mínima de Pablo Iglesias"

El comunismo ama la pobreza como el buitre ama los despojos. Aquel se nutre de ella para obtener y mantener el poder, este se nutre de ellos para vivir”

En junio de 2016 los suizos, en un referéndum sobre la implantación de una renta mínima universal de 2.300 euros mensuales, votaron no el 78% Claro que los suizos no son los españoles.

En fechas recientes en Finlandia el gobierno, tras una prueba de dos años en la que implantó la renta mínima mensual con un importe de 560 euros, viendo como los que la percibían se relajaban en la búsqueda de trabajo y en trabajar, ha decido suspenderla.

Pedro y Pablo saben que la pobreza es la sustancia de la que siempre se han nutrido los regímenes totalitarios. Es por eso por lo que mantienen a los ciudadanos en la ignorancia y en la dependencia. En la ignorancia al hacerles creer que ellos son los únicos que les van a proporcionar lo necesario para vivir, en la dependencia al hacerles esclavos de esas “medidas sociales” que les mantienen bajo la tutela de su gobierno, proporcionándoles lo justo para no morirse y haciéndoles creer que más allá no hay nada. Mientras el pueblo dormita en una eterna siesta haciendo la digestión de la miseria de las “medidas sociales”, Pedro vive ricamente en la Moncloa rodeado de ringorrangos y Pablo en su dacha de Galapagar pagada con los votos de quienes creyeron y aún – en un ejercicio de estupidez supino – creen en él, El sistema de estos nuevos socialistas comunistas es perverso como lo han sido todos los sistemas totalitarios. Con la pobreza subsidiada vives esclavizado en la esperanza de ser libre, esperanza que nunca se cumple. Pedro y Pablo saben que ellos y sus ideas arcaicas, rancias, con olor a naftalina y a humedad de armario son incapaces de articular los mecanismos necesarios para crear empleos dignos que permitan vivir dignamente a los ciudadanos; y aún en el caso de que tuvieran la inteligencia, la generosidad y la determinación de articularlos, nunca lo harían porque el que los ciudadanos vivan de su trabajo les haría libres, al no depender de la limosna disfrazada de “medida social” que el régimen socialista comunista les da para mantenerlos en la creencia de que esa es la única manera de poder vivir, pero viviendo en una vida de supervivencia sin más horizonte que la próxima paguita mínima vital. A Pedro y a Pablo, en su perversidad “social” no le interesan ciudadanos avisados y libres, sino ciudadanos ignorantes y dependientes, ciudadanos viviendo a base de “parches de subsidios”. Llegados hasta aquí, yo me pregunto ¿nosotros los españoles estaríamos de acuerdo con esa paguita mínima vital?

Nosotros los españoles no somos los suizos, nosotros amamos la mandurria, el subsidio, las sinecuras, los apaños, la siesta perenne y, en definitiva, el “dolce far niente”. Nosotros los españoles juraríamos una fidelidad perruna a quien y quienes nos dieran gratuitamente una limosna institucionalizada y que nos permitiera sobrevivir – que no vivir – sin trabajar. Porque, al igual que la filosofía social de los grandes países es la del trabajo, el mérito, la responsabilidad, el esfuerzo y la búsqueda de un futuro mejor; la filosofía social de nosotros los españoles es encontrar algo que nos permita vivir sin trabajar o, al menos, con un trabajo liviano, poco exigente, nada pesaroso y con mucho, mucho tiempo libre. La filosofía social de los españoles desde hace 600 años es la picaresca, ciencia que consiste en vivir sin dar un palo al agua y mejor, si puede ser, a costa del erario público. Y Pedro y Pablo saben esto y, sabiéndolo, están seguros de que, manteniendo a la ciudadanía bayo el yugo de las limosnas institucionalizadas a las que ellos llaman “medidas sociales”, se garantizan -salvo catástrofe natural- el poder “ad aeternum”. Pedro y Pablo saben que, una vez que el pueblo entrega su dignidad por un plato de lentejas, basta con proporcionarle ese plato diariamente para disponer de él como si de una masa de esclavos se tratara.

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