CIENTÍFICOS INDEPENDIENTES ASEGURAN QUE LA RED 5G PRODUCE LOS MISMOS SÍNTOMAS QUE EL CORONAVIRUS

Coronavirus: Protocolo MM, Miedo a través de los Medios

Coronavirus: Protocolo MM, Miedo a través de los Medios

El bombardeo desinformativo sobre el coronavirus va in crescendo. Cuarentenas, hoteles precintados, mascarillas agotadas, desinformadores y alarmistas a tutiplén, histerismo colectivo y confinamiento. El Nuevo Orden Mundial establece un perfecto intento de control MM, léase “Miedo a través de los Medios”. Nada que no esperáramos, pero no deja de ser alarmante la toma de plazas del enemigo. Puro protocolo para mantener a la sociedad en vilo a la espera de recibir las órdenes propias de un estado de sitio. El miedo nos amilana, nos debilita y nos hace dóciles, condición indispensable para mantenernos estabulados.

Vuelvo a citar las palabras del exsecretario de Defensa de Estados Unidos, Robert McNamara, que vienen al pelo para lo que estamos viviendo: “Hay que tomar las medidas para la reducción demográfica del globo terráqueo, aun en contra de la voluntad de sus respectivas poblaciones. La reducción del índice de natalidad ha sido un fracaso. Por eso tenemos que aumentar la tasa de mortalidad por medios naturales, por el hambre y por la inoculación de todo tipo de enfermedades”.

Aunque no descartamos una pandemia provocada para controlar la población, tal como está previsto en los protocolos del NOM, nos resistimos a creer que sea tan inminente. Manteniendo el optimismo que la situación permite, puede ser que todo este revuelo alarmista se quede todo en un susto colectivo y solo sea un paso previo para  el “armagedón” de diseño que tienen programado para más adelante.

La Organización Mundial de la Salud, organismo que no nos merece ninguna credibilidad –y tenemos sobradas razones para ello—, es el colaborador necesario en toda esta feria macabra. Desde hace unos años, la ONU y sus organismos internacionales se financian con capital privado y no a través de los Estados miembros en función de su PIB, como se estipula en los estatutos de la organización. En la actualidad, el mayor financiador es Bill Gates, a través de su fundación Bill&Melinda Gates, y eso le hace tener gran peso en la OMS. Y aquí entramos de lleno en otro de los flecos de la situación: la preparación para esta “esperada” VACUNA  OBLIGATORIA que quizá se fabrica en alguna de las empresas en las que el citado Gates y otros magnates ejercientes de filántropos –así se escribe la historia— tienen intereses, como ya se anunció hace años. El carácter obligatorio de la vacuna nos condenaría a dejarnos inocular la consiguiente dosis de mercurio –una de las causas del alzhéimer— y quién sabe qué otras sustancias mucho más letales que cualquier virus.

En un artículo anterior hice alusión al binomio “coronavirus-Red 5G”. (Esta red es la causa de que tengamos que resintonizar los televisores, tema  que tanto nos anuncian estos días). Fuentes extraoficiales chinas –a las oficiales las asesinan, como al oftalmólogo Li Wenliang— ven una relación entre la puesta en marcha de la Red 5G y el citado virus, del que se sospecha que podría ser una tapadera. En realidad, existen coincidencias muy sospechosas. Curiosamente, en Wuhan, punto cero de la pandemia, capital provincial de Hubei empezaron a experimentar con la tecnología 5G en la población humana en el 2018, construyendo 31 estaciones base; y, en 2019, China gastó 1000 millones de yuanes (unos 147 millones de dólares) para levantar otras 2000 instalaciones.

Cuando se empezaron a filtrar los efectos perversos para la salud de las frecuencias 5G, como cánceres de todo tipo, enfermedades mentales y del sistema nervioso, hemorragias, deterioro del sistema inmunitario, mutación en nuestro sistema genético y, a las inmediatas, tos seca, cansancio y fiebre –más o menos los síntomas de la gripe— la población organizó protestas y, curiosamente, empezó la epidemia y la desinformación mundial.

Lo cierto es que de China no podemos fiarnos, pero del resto de gobernantes que obedecen sin rechistar los mandatos de la ONU, al servicio de los señores del NOM, tampoco. Hay que recordar también que el inefable George Soros tiene intereses en un laboratorio bacteriológico situado en la zona donde aparecieron los primeros afectados de coronavirus. Al final, todos los caminos conducen a Roma.

No conocemos exactamente los tiempos de quienes nos dirigen desde las sombras, pero si nos atenemos a las señales y repasamos la información que venimos recopilando desde hace años, me atrevo a decir –ojalá me equivoque— que la implantación del CHIP, ese artilugio extraño del que solo se habla desde la perspectiva de la conspirología, está cada vez más cerca. No nos extrañaría que lo hicieran coincidir con el caos generado por el coronavirus y la Red 5G. Tal y como se están sucediendo las cosas, la masa pronto estará a punto de caramelo y reclamará la protección del papá Estado. ¡De libro!

 

Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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