Francisco Iglesias Carreño: «Repensar España»

Francisco Iglesias Carreño: "Repensar España"

Decir que:” España es lo que es y no es otra cosa”, se trata, a todas luces, de un apriorismo pro concluyente, que trata de hacer justificación/credibilidad/exordio a lo que antecede, pero que, de forma indudable, no termina de concretar, plasmar y escenificar, tampoco explicar y menos aún dictaminar, la locución conceptual que pretendemos asignar y significar. Puede que ello, y en esto debemos ser abiertos, no solo se trate de una postura formalista de nuestro aquí y sea, tal vez y con todas las presunciones al uso, aplicable en otras latitudes aunque sus circunstancias y acomodos puedan ser, y por múltiples vericuetos, totalmente dispares, evidentemente contrapuestos e incluso razonadamente antitéticos.

Si de lo anterior pasamos, en un hacer seguido e hilado, hacia la historia de España, estamos otra vez nuevamente en la misma e idéntica situación previa, ya que tendríamos que proceder de forma mental/técnica/instrumental, para ubicar lo que se presupone un posible, puede que hasta obligado, desglose formateado entre ese “todo de la historia completo”, como un común global, y esa alícuota “parte del todo” que ha sido situado, desde “in hilo tempore” (que puede ser rastreado y con documentada trazabilidad), como aparato vehicular pro instrucción docente y/o formativa en todo caso, que ha incidido, generación tras generación, en multitud de ciudadanos españoles.

Decir ahora, y en estos momentos, a estas alturas del discurso público, que cada ciudadano español (y con todos y cada uno de ellos) comporta en sí mismo, unas vivencias (recuerdos/costumbres/comportamientos) de índole singular y también, ¡ y a la vez!, de índole grupal (por acción sumativa), puede que, y para algunos, sea tomado como una novedad o incluso, posible y anecdóticamente, como una cierta alegría y/o licencia mental, mientras que, para otros, en los que ya no constituye novedad alguna, no sea más que, y desde su observancia, el exteriorizante asentamiento escénico, a forma de tramoya, de una verdad acrisolada con el paso de (todos) los tiempos.

Sí, estamos en “la España que es la que es”, con su, tal cual, global historia de la misma y enmarcados en esa acción directa, y secular, de todos los ciudadanos españoles de todos sus momentos y en todas las latitudes, que nos conforman una situación especular en la cual, y a forma integral, analítica y observadamente, no solo nos intuimos si no que, y ello conlleva su trascendencia y potenciación, verazmente nos reconocemos. Puede parecer tal situación a simple vista, o en la lejanía, una cosa compleja, de hecho lo es, pero no por ello, y con ello, lo enmarcamos en una posición abrupta, de sesgo inaccesible e incomprensible en su categorización.

Lo de “repensar España”, que notoriamente está en el ambiente de la actualidad, pudiera ser tenido como un algo entre novedoso y/o actualizante, por aquellos que, desde su respetado criterio y recto proceder, estiman y aprecian, de su buen y adecuado planteamiento, las novedades e innovaciones, cuando bien mirado, y permítasenos, por otro lado, tal vez, y con otra perspectiva, en lo que fuera el ser que tal acontecer aportase, por raro y extraño que parezca, es una actividad que, en gran medida, la hemos ido practicando, con más o menos fortuna, pero sin duda en actitud activa y tesoneramente, a lo largo del proceso histórico tanto en las esferas oficiales como en los diferentes estadíos ciudadanos .

A los momentos del 19-3-1812, 9-12-1931 o 6-12-1978, tenemos asidos , guste o no guste, amplios periodos donde se ha llevado a efecto, de forma intencionada y decidida, el tema de “Repensar España”, que no ha sido solo, aún con serlo, el logro político, más o menos efímero, de plasmar una nueva normativa general, en forma de unas disposiciones constitucionales, y el ponerla a la práctica, aunque eso igualmente cuente, también fue el proceso de inmersión social, trascendencia económica y apoyatura cultural que, alrededor de las mismas, se concitaban, incidiendo en todos los ciudadanos españoles y en todo el amplio dominio territorial de la España Nación. En alguna forma se establecía, cada cual lo valore por si, una especie de vínculo y/o cordón que enlazaba a cada ciudadano singularizado y su entramado grupal con las disposiciones que se establecían y en cuya corriente de pensamiento, sin grandes esfuerzos adicionales, se implicaba.

Esta situación de “España es la que es y no es otra”, desde esa observancia que hemos postulado con los tres jalones citados ( en la consideración estimativa de sus entornos convivenciales), parece que va marcando unas pautas y dibujando un camino donde, y cada vez con mayor énfasis, la base ciudadana española se incorpora, en mayor número y con mayor porcentaje, a los procesos decisorios de incumbencia general, y ello se encuentra unido a la cotidianeidad de cada ciudadano español en sus hábitats residenciales grupales, dando paso a unas conformaciones teseladas y/o regionalizadas que se han ido sedimentando, sin menoscabo de lo común general, en un hacer interactivo social ya milenario en Hispania y asimiladamente continuista en la España Nación

“Repensar España”, no debe ser solo, y menos únicamente, el redundante “tan solo” consistente en pasar de la “España Radial” a la “España Circular”, que ello pudiera ser que estuviera en sí implícito, ni el cómo adecuarnos desde las centralidades económicas de otrora a un modelo multi-equipotencial redistributivo que se impone, ¡ya ahora! (con el protagonismo de las quince teselas regionales categorizadas bi-constitucionalmente), por la expresa letra de la CE´1978 {los artículos de la CE´1978 son expresos en la fecha del 6-12-1978 y tasátivos, y no y nunca hibernados, desde el 29-12-1978}, donde la armonización entre lo urbano y lo rural, lejos de ser una ocurrencia, se erige como un obligación constituyente, con unas problemáticas (léase “caso de la despoblación”) que solo son atendidas cuando cambia (léase año 2017) el chip interpretativo europeo, y comienzan a surgir, cual amapolas en verano, ocultas voces antes no conocidas que, ahora y en el camino bruseliano de las posibles ayudas, se codean para hacerse oír y dar, a todos los medios posibles, su desconocida imagen.

“Repensar España” es, sin duda, arreglar los desaguisados para-constituyentes, centrarse en el protagonismo de todos los ciudadanos españoles (en sus hechos singulares y en sus constituyentes conformaciones grupales) desde la igualdad de los mismos y de sus regiones (a fecha del 6-12-1978), en la obligación ineludible de su reequilibrio integral.

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