Manuel del Rosal: «La máquina de matar del gobierno de “progreso”»

Manuel del Rosal: "La máquina de matar del gobierno de “progreso”"

El fuego de viejos leños, la lectura de viejos libros, la bebida de viejos vinos, la amistad de viejos amigos” Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León

El leonés Saturnino de la Fuente cumplió hace unos días 111 años y ya es el hombre más viejo de España. Hay más personas en España que, como Saturnino, superan los 100 años. Yo les felicito y felicito a sus familiares que supieron en todo momento atenderles y cuidarles. Es un honor para ellos y un honor para quienes los arroparon y un honor para el país que los acoge. Si estas personas tuvieran hoy 50 años jamás alcanzarían los 100 a pesar de que la naturaleza les ha dotado de una carga genética extraordinaria que les ha permitido afrontar todos los momentos negativos que una vida de 100 años conlleva. A lo más que llegarían sería a los 70 años. Y esto es así porque este gobierno de “progreso” va a dictar unas leyes contrarias a la vida y que, permitirá al Estado acabar con quienes se vean afectados por una edad longeva, por un Alzheimer leve y por enfermedades psíquicas leves.

Saturnino y sus compañeros centenarios tuvieron la suerte de nacer y vivir en una época en la que el amor y el respeto a los ancianos todavía perduraba. Tuvieron la suerte de estar rodeados de una familia que los quería y cuidada responsablemente. Tuvieron la suerte de que en los años de su longeva vida aún perduraban los valores y principios de las sociedades en las que la compasión, la caridad, el respeto, la renuncia, la entrega, el amor, eran comunes y se ejercían de forma natural y espontánea. Tuvieron la suerte de que los gobiernos, fueran los que fueran, no eran “progresistas”, respetaban la vida y dictaban leyes, no para exterminar, sino para articular los mecanismos que la hicieran lo más gratificante posible dentro de los límites de la medicina y, llegada la hora de la muerte, hacer el tránsito a la otra vida lo más placentero posible.

Este gobierno materialista, egoísta, hedonista, relativista y carente del más mínimo respeto y sentimiento hacia los mayores, los ve como una rémora para sus planes – diabólicos planes que empiezan con eutanasias “progresistas” y terminan con asesinatos en masa justificados por lo que dicta lo que ellos llaman “progreso” -. Los que ya estamos más cerca de los ochenta que de los setenta, conocemos la historia repugnante de los regímenes que empezaron con “eutanasias justificadas” y acabaron con los hornos crematorios para depurar la raza superior. Este gobierno farsante, hipócrita y materialista en extremo sabe que dictar leyes que ayuden a vivir es más caro que dictar las que ayuden a morir. Es más barato acabar a los 70 que dictar una ley, una verdadera ley de dependencia. Es más cara una medicina paliativa que engloba la compasión y la caridad en su atención al paciente terminal que terminar con él a los 70 años. Este gobierno convertido en máquina de matar aplica a su política de exterminio el refrán de: “muerto el perro se acabó la rabia”. Y siendo esto malvado, repugnante y perverso, lo es más, mucho más, la permisiva aceptación de esta sociedad que ve en sus ancianos una carga olvidando que, gracias a ellos, los que ahora los desahucian viven porque ellos con su generosidad, entrega y responsabilidad afrontaron con valentía todos los reveses de la vida para que sus hijos vivieran mejor de lo que ellos habían vivido. Pero claro, esta sociedad es una sociedad que nada en las pútridas aguas del egoísmo y de la comodidad hedonista y no soporta nada de lo que para ella es una carga o un contratiempo que rompa sus planes, planes en los que no entran los ancianos.

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