Rafael López Charques: «Ética a la carta»

Rafael López Charques: "Ética a la carta"

Según la RAE la ética es “el conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”

Si contemplamos los comportamientos actuales, deducimos que parte de nuestros políticos no saben el significado de la citada palabra, pues para ellos lo ético hoy es esto y mañana lo otro. Ello nos hace recordar aquella frase del genial Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, que parece tienen grabada en la mente como una consigna a seguir.

El partido morado, el adalid de la moral, celebrará próximamente un congreso que bien podría tener como lema la citada sentencia del humorista.

En efecto, según lo que ha trascendido su nuevo código ético a aprobar en la reunión, es a la carta. Hace tiempo que la pareja dirigente ya dio muestras de su cambio de conducta, cuando después de alabar lo bonito que es vivir en un barrio entre la gente, y atacar a la casta de los que viven en lugares privilegiados, se fueron a una dacha.

Las nuevas normas permitirán a los morados ostentar más de un cargo público. La limitación salarial en función del salario mínimo deja de existir, para fijarlo en base a las responsabilidades que se tengan. Se amplían los mandatos que pasan a ser de ocho años, pudiendo excepcionalmente llegar a doce e incluso a más, previa consulta a las bases.

Hablando claro, si no me conviene adaptarme a las normas, adapto estas a mí. ¿La ética?, para los discursos.

Otro ejemplo de la conducta de nuestros padres y madres de la patria (¿les gusta más matria?) es aprovecharse de hechos pasados, para inspirarse en ellos chapuceramente y presentarlos como originalidades suyas, lo que implica, de entrada, desconocer la historia.

Una alta carga del gobierno ha elaborado una ley de libertad sexual, que referencia como adelantada en la defensa de la mujer. Saltándonos el hecho anecdótico de que según muchos comentarios aparecidos en la prensa, su redacción original era un compendio de sin sentidos, y hasta con faltas de ortografía, lo que nos interesa señalar es que la venden como un avance sin igual, cosa que verdaderamente nos sorprende.

En primer lugar dicha ley puede generar problemas. Se está publicitando bajo un slogan que es una frase de una ministra, “sola y borracha quiero llegar a casa”. Dejando a un lado la ejemplaridad del pensamiento, supongamos que un policía se encuentra en la calle a una mujer en esas condiciones, y más si es de noche. Hasta ahora su comportamiento habitual era acompañarla hasta casa o un centro de salud. A partir de ahora lo lógico es que se desentienda del tema, pues estaría privándola de su libertad personal de hacer lo que le de la gana, por lo que podría meterse en problemas penales.

Por otra parte, recordemos que el Código Penal publicado en la Gaceta de Madrid el 13 de septiembre de 1928, en plena dictadura, establece en su artículo 819 que “El que, aún con propósito de galantería, se dirigiese a una mujer con gestos, ademanes o frases groseras o chabacanas, o la asedie con insistencia molesta de palabra o por escrito, será castigado con la pena de arresto de cinco a veinte días o multa de 50 a 500 pesetas” Es decir, hace noventa y dos años ya se legislaba para proteger a la mujer, no quieran vendernos algo muy viejo.

Hablando de la defensa de la mujer, no olvidemos que durante la II República, fueron los partidos izquierdistas los que más se opusieron al voto femenino. Esta es la verdad y lo demás cuentos.

Conclusión honesta, no sigamos su ejemplo.

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