La Moncloa parece el desquiciado camarote de los Hermanos Marx

Pedro Sánchez sopesó cesar al ‘infeccioso’ Pablo Iglesias y se cagó cuando llegó el momento

Pretender que los españoles queden confinados y a su vez fingirse liberado del virus para no perder cuota de protagonismo político y mediático dice mucho de la catadura del jefe de Podemos

Pedro Sánchez sopesó cesar al 'infeccioso' Pablo Iglesias y se cagó cuando llegó el momento
Pedro Sánchez (PSOE, Pablo Iglesias (PODEMOS) y el coronavirus. PD

España paralizada y en caos, porque el inepto Pedro Sánchez no ha podido gestionar peor la crisis.

La Moncloa parece el desquiciado camarote de los Hermanos Marx.

Un Consejo de Ministros que debía durar poco más de tres horas acabó prolongándose siete.

Hubo filtración del borrador del Real Decreto y se atribuye a los podemitas, retraso de la videoconferencia porque no sabían qué decir, se postpuso al día siguiente dar instrucciones a las comunidades autónomas y cuando se hizo, emergieron gestos de protesta de Íñigo Urkullu y de rebelión del xenófobo Quim Torra.

Todo ello unido al inaudito desafío de Pablo Iglesias, que ahora si quita el sueño al desautorizado Sánchez. Basta verle la cara y la sequedad de boca en televisión al líder del PSOE, para concluir que ya no duerme.

Y no lo hace porque se le ha ido a la mierda el sinuoso plan que había urdido con su gurú Ivan Redondo para seguir durmiendo en Moncloa y para el que confiaba en proetarras, separatistas catalanes y zarrapastrosos de todo pelaje.

La improvisación es la seña de identidad de un Ejecutivo incompetente, que lleva semanas subordinando la sensatez a la improvisación sistemática y que se ha acostumbrado a convertir la política en un circo.

Sánchez  no ha sido capaz de calcular el alcance de un drama nacional, y ha estado más preocupado por su propia imagen que por la seguridad de los españoles.

¿Qué sentido tiene que Pablo Iglesias, consciente del riesgo cierto de infección que padece, se presentase el sábado en el Consejo de Ministros?

Pretender que los españoles queden confinados y a su vez fingirse liberado del virus para no perder cuota de protagonismo político y mediático dice mucho de la catadura del jefe de Podemos.

Lo ocurrido en La Moncloa es de una irresponsabilidad criminal y la presencia infecciosa del líder de Podemos, unida a su negativa a asumir medidas económicas que intenten salvar a las empresas españolas de una quiebra masiva y a millones de trabajadores del inclemente paro, merecería su destitución por parte del jefe del gobierno.

Como sentenciaba Carlos Herrera este 16 de marzo de 2020 desde la COPE, si el problema es Iglesias, que Sánchez tenga pelotas para cesarlo y se deje de monsergas.

A Pablo Iglesias le quedaban catorce días de cuarentena, según él mismo explicó en su perfil de Twitter, cuando decidió saltársela contraviniendo todas las instrucciones médicas y poniendo en riesgo al Consejo de Ministros, ya afectado por dos bajas y afectado por la de Begoña Gómez, esposa del presidente también infectada.

Y lo hizo, según su propia revelación, a petición del presidente del Gobierno, lo que es mentira.

La falta de liderazgo de Sánchez, subrayada por tardanza en reaccionar, tiene mucho que ver con la incapacidad del líder del PSOE para aceptar la realidad.

La declaración del estado de alarma llevaba días siendo contemplada en La Moncloa, pero Sánchez era partidario de actuar de manera gradual y progresiva para evitar lo que auguraban varios de sus colaboradores: un impacto desproporcionado sobre la población.

Sánchez actúa en términos de imagen y no en función del interés general. Por eso hacen tanto hincapié en que sólo hay “ministros socialistas” al mando.

Pero es una fanfarria, porque cuando tuvo que coger el toro por los cuernos, cargarse a Iglesias y aparecer como un líder de verdad, Sánchez se cagó.

No habrá elecciones en el País Vasco o en Galicia y se va a retrasar sine die la decisión judicial que haga efectivo el cese de Torra como presidente de la Generalitat, por lo que tampoco tendremos unas nuevas elecciones catalanas.

Y todo eso hace muy complicado que Sánchez saque a tirones esos nuevos Presupuestos Generales del Estado sobre los que soñaba sentarse, para seguir cuatro años como presidente.

En cualquier caso, todo eso es filfa, al lado de la tragedia sanitaria causada por la ‘peste china’ y parece algo menos ssi se compara con la catástrofe económica que se avecina.

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