La catástrofe del coronavirus se llevará por delante a Sánchez y al Gobierno socialcomunista

La catástrofe del coronavirus se llevará por delante a Sánchez y al Gobierno socialcomunista

Ya puede Pedro Sánchez hacer contorsiones, comprar con subvenciones a las cadenas de televisión, desviar cientos de millones esenciales para la sanidad a financiar sueldos de periodistas y campañas de imagen, que de poco le va a servir.

No hay todavía encuestas fiables, porque el confinamiento sólo permite hacer sondeos telefónicos y en las actuales circunstancias no son muy fiables, pero la indignación ciudadana es tan grande y el cabreo tan extenso ante la irresponsabilidad del Gobierno socialcomunista y su ineptitud para hacer frente al drama del coronavirus, que se asienta la tesis de que Sánchez y su equipo se irán por el desagüe.

Esto no es una tormenta; es el diluvio y se llevará por delante muchas cosas, incluido por supuesto el líder del PSOE; quien no hace ni un mes se las prometía muy felices, alentaba a ir a las masivas manifestaciones feministas y se preocupaba únicamente de agradar a los golpistas catalanes presos.

Y los efectos de la ‘peste china’ perdurarán, como los hicieron los del gran aguacero bíblico.

Durante el diluvio, llovió persistentemente durante 40 días y 40 noches, pero Noé y sus animales no pudieron abandonar el arca hasta que bajaron las aguas 370 días después, más o menos el tiempo que los expertos calculan que persistirá la recesión.

La crisis sanitaria, económica y social desatada por el coronavirus Covid-19 llevará a la economía española a un escenario recesivo de al menos un año, durante el que el tejido productivo expulsará a un millón de trabajadores y los mandará al paro.

Y después del coronavirus, ya nada será como antes.

Y no se irá Sánchez como se fue Winston Churchill, derrotado en las urnas pocos meses después de ganar la II Guerra Mundial, sino envuelto en el oprobio, trufado de demandas por negligencia, embarrándolo todo e incapaz de asumir con gallardía que se equivocó, que no supo reaccionar a tiempo y que sus titubeos han alimentado la tragedia.

Es muy pronto todavía para sacar conclusiones, pero a poco que apriete, quien emergerá reforzado de esta crisis será Pablo Casado, líder del PP. Y no sólo porque la gente tiende a confiar en el centroderecha siempre que las cosas se ponen muy mal económicamente.

Pablo Iglesias es una incógnita, porque aunque está dentro del Gobierno tiene tal caradura que se las arreglará para dejar tirado a Sánchez, y echar las culpas de todo al PSOE, los empresarios, los bancos y el ‘sursun corda’, confiando en ese contingente de españoles que se traga cualquier cosa y todavía no es consciente que el dinero público sale sólo de los impuestos.

La gestión del Gobierno socialcomunista ha sido y sigue siendo un desastre.

El pasado 24 de febrero de 2020, cuando la OMS habla ya de una pandemia global y pide a los países que se provisionen de un plan de contención de riesgo, especial para personas mayores y con patología, Sánchez y su equipo hicieron caso omiso, obsesionados por buscar la manera de sacar a los golpistas catalanes de la cárcel.

El 5 de marzo, cuando la OMS avisa a los países que no se toman en serio la enfermedad, por «mostrar poco nivel del compromiso político, a pesar de que lo merece la actual amenaza a la que nos enfrentamos», Sanchez soló piensa en apuntarse tantos con el feminismo y hasta alecciona a su mujer y a su madre, para que figuren en cabecera de la manifestación del 8M. Ambas están ahora infectadas, como Irene Montero, la mujer de Pablo Iglesias.

La irresponsabilidad fue mayúscula y la gente lo sabe.

Hasta el propio portavoz científico, Fernando Simón, restó importancia y gravedad al hecho de asistir a la manifestación del 8-M, con una frase digna de una lápida de cementerio:

«Si mi hijo me pregunta si puede ir le diré que haga lo que quiera».

Con esta inacción gubernamental, gastando todas sus energías en discursos sobre la ecología, y el feminismo, han sido incapaces de gestionar la crisis y ni una sola vez han podido anticiparse a los acontecimientos.

Para evitar críticas, sin darse cuenta de que el confinamiento de la población en sus casa convierte a las redes sociales y a Whatsapp en instrumentos letales, Podemos y el PSOE, los dos partidos que controlan en la Mesa del Congreso, se han opuesto a una comisión -que podría ser telemática- para el seguimiento de la crisis del coronavirus, en la que proponer medidas o planes de acción.

Lo que han aprobado es una Comisión post-coronavirus, para analizar los problemas de la Sanidad Española y tratar de echar la culpa a los «recortes de Rajoy».

Patético: la madre y el suegro de Sánchez, infectados de coronavirus, fueron ingresados este 22 de marzo en uno de los 10 hospitales públicos que construyó el PP, en tiempos de Esperanza Aguirre.

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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