Sergio García Magariño: «Los combatientes retornados radicalizados»

Sergio García Magariño: "Los combatientes retornados radicalizados"

Tras el seminario tan concurrido —aforo lleno— organizado por I-Communitas (UPNA) sobre el desafío de los combatientes retornados radicalizados, y sumidos en un confinamiento aceptado colectivamente en pos de la salud común, comparto estas 15 reflexiones que destilamos del seminario a modo de conclusión preliminar. Emanan del debate entre expertos, fuerzas de seguridad del Estado, servicios de inteligencia y oficiales del gobierno de Navarra.

  • La cooperación y la coordinación interinstitucional e intersectorial es fundamental, ya que los problemas y la vida social son holísticos y están interconectados, por lo que las respuestas que emanan desde las instituciones también han de serlo.
  • Abordar la cuestión de la radicalización violenta no es solo cuestión de fuerza sino que incluye otras facetas tales como la prevención, la protección, la persecución, la preparación de respuestas ante atentados y la desradicalización.
  • El desafío de los combatientes retornados atañe tanto a la seguridad como a los derechos humanos. Esta interrelación, en ocasiones, parece un equilibrio inestable difícil de mantener. No obstante, cuando se prioriza la seguridad a corto plazo por encima de los derechos humanos, la misma seguridad de suele poner en entredicho en el medio y largo plazo.
  • El desafío en España es menor que en los países circundantes e incluso que en el resto de la Unión Europea, ya que solo existen algo más de 300 combatientes; no obstante, este problema no tiene fronteras y los atentados no se planifican en el país donde se ejecutan. Por ello, el riesgo sigue siendo alto ya que, desde Francia o Marruecos, puede planearse un atentado en cualquier zona de España.
  • Se pensaba que iba a haber un retorno masivo de combatientes pero solo un 22% ha retornado; esto, a su vez, abre un debate sobre los derechos humanos de quienes se encuentran en las prisiones ad hoc de Siria e Irak, por mencionar algunas.
  • La mayor parte de los atentados islamistas en España y Europa están inspirados en la ideología de Al-Qaeda y del Daesh, pero sus autores nunca han tenido contacto directo con el aparato central. La letalidad de los ataques de los retornados es mucho mayor, ya que han vivido la violencia en directo y han estado en contacto con la cúpula dichas organizaciones.
  • Los principales países exportadores de combatientes han sido Túnez (6000), Arabia Saudí (2500), Rusia (2400), Turquía (2100), Jordania (2000) y Reino Unido (750).
  • El nivel de alerta en España es de 4 sobre 4 y lo determina el gobierno, tras las consultas semanales con las fuerzas de seguridad, de inteligencia y el apoyo de expertos. Algunas comunidades autónomas, como el País Vasco y, en particular la Ertzaintza, lleva años insistiendo en que la amenaza allí no es tan alta y que, por tanto, los duros mecanismos asociados al nivel de alarma 4 pueden ser excesivos.
  • Los indicadores de alerta pueden mejorarse, refinarse y objetivarse más. Esto requiere un profundo estudio de los existentes, una revisión de los utilizados en otros países y una elaboración científica fundamentada en la praxis. Esta labor no es sencilla, ya que muchas cuestiones de terrorismo son secretas y están sometidas a una normativa tan dura que impide que los científicos sociales accedan a ella en la mayoría de los casos.
  • La formación es crucial, tanto de agentes policiales en materia de indicadores individuales de radicalización, del islam como religión, de ideologías, de derechos humanos, de prevención de la criminalización de colectivos vulnerables; como de la comunidad musulmana, especialmente de sus jóvenes, para volverse más resilientes ante las fuerzas radicales violentas.
  • El trabajo con las comunidades islámicas, tanto con representantes oficiales como con creyentes de base es crucial, ya que son los principales blancos de los ataques terroristas y quienes, al mismo tiempo, gozan de legitimidad como para promover narrativas alternativas que deslegitima todo uso de la violencia en nombre del islam.
  • La violencia en general y el terrorismo en particular son males que afectan a sociedades enteras durante generaciones, por lo que evitarlas es de vital importancia para evitar la fractura social y el colapso del orden.
  • La buena gobernanza es uno de los puntos más relevantes: implicar a todos los actores en espacios colaborativos de toma de decisiones, operar en modo de aprendizaje, anticiparse, realizar una buena lectura de la realidad social y de sus problemas, coordinar a todos los agentes implicados. Este es el meollo de la eficacia.
  • Aunque el terrorismo islamista es la principal amenaza en la agenda de seguridad europea y nacional, no es el problema de seguridad más grave en términos de daños objetivos, debido a que, por ejemplo, el número de muertos que causan los accidentes de tráfico es exponencialmente mayor así como el potencial de violencia de un partido de la Liga de campeones de fútbol.
  • Para que haya radicalización violenta ha de haber personas que se radicalizan, agentes de radicalización y condiciones que la favorezcan como el prejuicio, el odio hacia colectivos específicos y la exclusión.

También se pueden visionar los vídeos de la mesa inaugural y del segundo panel tanto en Upna.tv, como en sergarcia.es y en gobernanza.es. Próximamente, la plataforma de divulgación cientíca The Conversation publicará un artículo de divulgación sobre algunos avanzces de nuestro proyecto de investigación sobre la radicalización violenta y los mecanismos de prevención dentro del cual se enmarca la jornadad que arrojó las conclusiones provisionales previas.

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