Victor Entrialgo De Castro: «2020 Odisea en nuestro espacio»

Victor Entrialgo De Castro: "2020 Odisea en nuestro espacio"

Subimos aquella mañana en el ascensor hasta nuestra nave especial del cuarto izquierda, un día de principios de marzo y antes del café ya habíamos aterrizado en un planeta desconocido.

Nosotros que sólo habíamos estado en la luna, de vez en cuando.

Estaba desierto. Aquello era de película. Aterrizaban naves por todas partes, la del septimo del bloque de al lado, la del segundo de enfrente, pero no oíamos aún la banda sonora que vendría luego para el aterrizaje de naves especiales, salvo alguna lejana sirena de ambulancia y poco más. El Gobierno sacó su guerra de estrellas, Sanchez, el Coletas, Farruquita y eso. No aparecía ni Yedda Pujol, que sigue sin aparecer, ni Junqueras Chewaka, ni la princesa Lela Colau, ni Rufián, ni ninguno de los monstruos de nuestra Galaxia.

Las estrellas de esta guerra se limitaban a escribir decretos con agujeros negros, a destinar miles de millones de euros para quien nos va contando la película y a ir cayendo unos detrás de otros, sin que se les echara demasiado en falta.

2001 Odisea en el espacio, la película de Kubrick que vió para veinte años antes cosas mucho menos raras, pero cambió la manera de ver la cosa, como lo hará ésta con los silencios, el espacio exterior, la gravedad. No sabemos si vamos a poder alguna vez respirar a pleno pulmón. De momento sólo sabemos que el comandante sale un día y una hora cada cierto tiempo y sólo dice que unimos podemos y que nos lavemos bien las manos.

Durante veinte días, mientras nos instalábamos, el Gobierno no encontraba respiradores, mascarillas, test de asintomáticos, batas, guantes, vamos, que no encontraba nada de nada, y la gente seguía y sigue muriendo. Una odisea. Habíamos aterrizado otro planeta.

Los abuelos que habían pedían dinero a medio mundo para las rifas del equipo de sus nietos, ahora estan metidos en una bolsa de plástico, abandonados como perros, con sus restos olvidados. Son los que trabajaron toda su vida, porque no había otra alternativa, antes que los podemitas y otros muchos aprendieran a no hacer nada en la política.

No han tenido derecho a UVI porque para los Torranazis, Rufianes y otros podemitas, si tienes 80 años no tienes derecho más que a un asilo infestado de coronavirus. Los que cotizaron toda su vida para pagar las barcazas para cruzar y salvar congéneres en el Estrecho tienen que morirse en soledad y no tienen féretro.

Los hombres que han muerto depositarios de una cultura que nuestros gobernantes ignoran lo que es, pagaron con su vida y con su historia una buena parte de la transición. Para que al final viniera un imbécil de otro planeta y les privase de la UVI.

Episodios nacionales escribió Galdós. Pero ninguno como éste en el que con un enemigo a la puerta de otro planeta, el país está en mano de sus mayores idiotas.

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