Santiago Rubio Torrente: «La mesa de partidos»

Santiago Rubio Torrente: "La mesa de partidos"

De los creadores del, por otra parte jamás definido, Estado Federal hoy tenemos la tan cacareada Mesa de Partidos. Y es que en el PSOE son especialistas en la creación y el uso de conceptos grandilocuentes, pero carentes de cualquier tipo de contenido, con el objetivo de venderlos como la Solución de todos los males de nuestro país.

Pero, como en todos los casos anteriores, si rascamos un poco podemos comprobar que la propuesta no es más que un simple fuego de artificio ¿Que acuerdos puede buscar Pedro Sánchez con la oposición, si mientras este les pide su lealtad absoluta e inquebrantable al gobierno, él continúa aplicando los acuerdos de legislatura alcanzados con partidos comunistas y soberanistas?

A modo de resumen, durante este mes, nuestro presidente ha aprovechado los R. D. del estado de alerta para incluir a Pablo Iglesias en la comisión de control del CNI, autorizar la ocupación de viviendas privadas y la puesta en marcha de los procedimientos de indulto para la liberación de los presos catalanes. Además, en este tiempo se ha iniciado la tramitación de la despenalización de los agravios a nuestros símbolos, algo que sería impensable en cualquier país de nuestro entorno, y se ha acordado la puesta en marcha de la renta mínima vitalicia a partir del mes de mayo, para lo que imagino, dado los plazos en los que nos movemos, que utilizará también un Real Decreto.

A pesar de los continuos intentos de blanqueo y de ocultación por parte de aparataje mediático que sirve a la Moncloa, ninguno de los casos anteriores se puede considerar, precisamente, como medidas de carácter temporal cuyo objeto sea paliar los efectos del Covid-19. Estas iniciativas están, realmente, encaminadas a asegurarse los apoyos para la continuidad del gobierno tras el estado de alerta, o, aún peor, a convertir a España en un país de dependientes y subsidiados, al más puro estilo venezolano, donde esté absolutamente normalizado el tan característico “exprópiese” del Chavismo. Propuestas que, probablemente, debido a la exigua mayoría que la coalición de gobierno tiene en el Congreso, de sólo 155 diputados, tendrían muy difícil poder sacarlas adelante en condiciones normales.

El PSOE y sus socios de Podemos están tratando de aprobar estas medidas, que suponen una carga de profundidad contra las bases de nuestro sistema político y económico, sin que se sometan al más mínimo control del sistema parlamentario que nos define como democracia. La deriva intervencionista y dictatorial de este gobierno no tiene precedentes en la historia reciente de España.

Recordemos que el propósito de los reales decretos no es más que el agilizar la aprobación de ciertas medidas de carácter temporal que, por su carácter urgente, no pueden tramitarse por cauces normales. Es decir, nunca se deben utilizar los R. D.  de forma partidista y, menos aún, se deben usar para evitar el trámite parlamentario de reformas estructurales del Estado como las que se están proponiendo. Esto supone una burla y un desprecio absoluto a las normas más básicas de cualquier democracia moderna.

Es propio de un iluminado pensar que en estas circunstancias se puede exigir a la oposición que avale la gestión de este gobierno, y que, además, arrimen el hombro para compartir la responsabilidad de las duras medidas de ajuste que van a ser necesarias. Simplificando y a modo de ejemplo, el gobierno pretende aprobar, de forma unilateral, un gasto de entre 6.000 y 8.000 millones de euros para la compra masiva de votos con el objetivo de asegurarse la permanencia en el poder y luego en una mesa de partidos pretenden llegar a un acuerdo con la oposición para ver cómo se financia, haciéndoles corresponsables de este dispendio. Es absolutamente ridículo.

Lo primero que deben exigir Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas a la hora de establecer las bases de un diálogo sincero y constructivo para acordar las reformas estructurales que necesita nuestro país, y que ya eran necesarias antes del COVID-19; es que se revierta todo lo hecho hasta ahora y que, además, el PSOE rompa los lazos con todos aquellos que quieren romper nuestro país. De otra manera esta mesa de partidos no dejará de ser un teatrillo para el lavado de cara del ejecutivo y de cuyo fracaso se les terminará responsabilizando.

No se pueden llegar a acuerdos para tratar el salvamento económico del país con quien gobierna coaligado con todos los enemigos de este.

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