EN EL TIEMPO QUE LLEVAMOS DE EPIDEMIA, SE HA ESTADO SEDANDO A MANSALVA

El Gobierno genocida de Sánchez-Iglesias debería dimitir en bloque y someterse a un “proceso de Núremberg”

El Gobierno genocida de Sánchez-Iglesias debería dimitir en bloque y someterse a un “proceso de Núremberg”

Mientras los sanitarios continúan contagiándose y dando palos de ciego en su lucha contra el coronavirus, al Gobierno empiezan a crecerle los enanos. Aún no se nota mucho, porque los asistentes mediáticos tapan cada fechoría de esta banda de facinerosos que nos desgobierna, que bien podríamos llamar “la banda del bulo”. Como no dicen una verdad ni por equivocación, se han montado una gestapo goringiana para perseguir la libertad de expresión, dirigida nada menos que por la Guardia Civil. “Minimizar el clima contrario a la gestión de crisis del Gobierno”, reza la frase impresa del generalón del panel del parte de guerra. El tal general Santiago que de manera subliminal no tuvo inconveniente en lucir sus galones, cual vedette, para dar cobertura a la corrupción y desorden del Gobierno, debería irse a su casa, como en su día se tuvo que ir Roldán o los garbanzos negros que, de vez en cuando, sobresalen en el bien hacer del cuerpo del Duque de Ahumada. ¡Qué vergüenza que alguien que llegó tan alto en el escalafón, que luchó contra la ETA y que lloró por tantos compañeros caídos bajo las bombas o el tiro en la nuca, se haya vendido a la peor casta gobernante que ha tenido España en todo el periodo democrático. El cuerpo más emblemático del Estado “otra vez” al servicio de la corrupción. Y nuevamente anda Margarita Robles de por medio. ¡Y eso que tiene fama de moderada y salvable dentro de la tropa socialista!

El parte de guerra diario da cuenta del número de muertos que le conviene al inútil y genocida Gobierno socialcomunista, de acuerdo al barajeo de poner aquí y quitar de allá para cuadrar la gráfica de colores. ¡Como en China! Según los registros, hay más del doble de los que se dice. Denunciamos en otros artículos que antes de llegar la ley de eutanasia al Congreso, se estaba sedando por la puerta de atrás, cosa que a la izquierda le encanta. Todo lo relacionado con la Cultura de la muerte ejerce sobre ellos una especie de atracción fatal. Les gusta el cine de terror, pero en vivo, tipo snuff. En el tiempo que llevamos de epidemia, sabemos de muy buena fuente que se ha estado sedando a mansalva o incluso peor: siguiendo el protocolo denominado “triaje de guerra” se ha dejado morir a cientos de personas sin siquiera ser atendidos. Por eso se les amontonaron en las morgues. No importaba si tenían el Covid, una neumonía, una diabetes o se habían roto la cadera. Todos al otro barrio por decreto. Los nazis lo llamaron “solución final” y así consta en la historia. Había que hacer desaparecer una franja importante de gente mayor, de clases pasivas, de acuerdo a las consignas del FMI, del BM y el resto de utilitaristas magalómanos. Por eso no hablan de los seres humanos muertos, por eso no se hace luto por ellos, por eso no se pone el lazo negro en la cadenas de televisión, por eso Sánchez no utiliza corbata negra en sus interminables y soporíferas arengas semanales, y las féminas salen en sus comparecencias vestidas de rojo y ropa lencera como en una verbena. A esta banda de psicópatas, les dan igual los muertos. Que me denuncien si esto no es así, si esto no estaba programado desde las alturas del mundo oscuro. Hay enfermeras y auxiliares de baja laboral, no por estar contagiadas, que también, sino por las sedaciones masivas que se hicieron los primeros días en las que se amontonaron los cadáveres como se hacía con las “vacas locas” sacrificadas o los gaseados por el Tercer Reich. Incluso han tenido que firmar una cláusula de confidencialidad, con el pretexto de “para no alarmar”.

Basta de muertos y basta de mentiras. El gobierno debería dimitir en bloque. Está visto que quiere ganar tiempo para poder instaurar su dictadura. No sé qué equilibrios va a tener que hacer cuando se empiecen a pedir responsabilidades criminales por las muertes, los contagios, la ruina y la mala gestión en general, amén de otras muchas demandas por motivos varios. De momento, médicos y enfermeras han interpuesto una querella contra Pedro Sánchez, el ministro Salvador Illa, el doctor portavoz Simón y otros cargos sanitarios, por no haberles permitido utilizar mascarilla en los primeros momentos de la epidemia, “para no alarmar” –lo mismo que le ocurrió a la Polícía— y después por las mascarillas defectuosas causantes del contagio. Esto es de no creerse, pero es la realidad de este gobierno genocida. ¿Cuándo van a explicarnos el chanchullo de las empresas fake de las mascarillas y otros insumos? Qué vergüenza que se hayan hecho adjudicaciones a dedo a empresas cercanas a ETA y a otras de amigotes, sin licencia ni infraestructura, ni cumplir con las condiciones mínimas. ¿De cuánto fue la comisión para embarrarse de esta manera? ¿Va a exigir la oposición aclaración a todo esto o se quedará el asunto tan oscuro como las maletas de Delcy Rodríguez, la mina de oro y tantos asuntos turbios? El Gobierno debe dimitir y someterse a un “proceso de Núremberg”, pero de verdad, no solo de lavado de cara como el nazi.

Me llama la atención que Iglesias se salve de esta querella cuando tiene una relación tan directa con la extensión de la pandemia, a través de sus “podemas” hembristas y saltarinas de pancarta y el chorro de seguidoras fanáticas que querían llegar a casa solas y borrachas y castrar a todos los hombres. “El machismo mata más que el coronavirus”, dijo con su voz ronca la fétida Almeida.

Se ha debatido mucho estos días sobre la legalidad del confinamiento, planteando que estamos más en un estado de sitio que de alarma. A este respecto, hay interpuestas varias demandas ante el Tribunal Supremo por vulnerar los derechos fundamentales amparados por la Constitución, demandas que están siendo rechazadas por la Fiscalía, por considerar esta que el Supremo no es competente para investigar estos hechos. ¿De quién depende la Fiscalía?, le preguntó Sánchez al confuso periodista de RNE. Del Gobierno, claro. ¿Y en manos de quién está la Fiscalía? Pues de esa señora de oscuro pasado llamada Dolores Delgado, amiga de la gente del hampa, que tiene a jueces y fiscales cogidos por esa parte tan delicada. Que lo desmientan si no es así. Una vergüenza para enmarcar.

La lucha del señorito bolivariano Iglesias, que cobra en paraísos fiscales, es ahora contra los jueces. Arremete contra la sentencia que condena a una de sus femilocas, Isa Serra, por un delito leve de lesiones y otro de daños a la Policía, y tiene además la poca vergüenza de acusar al CGPJ de favorecer a la derecha, por haberle dicho que se calle. La otra parte del Gobierno lo apoya porque solo está haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión. Él sí tiene derecho a la libertad de expresión, al acusar a los jueces de prevaricadores, pero nosotros no podemos decir que él no duerme en casa, sino, presuntamente, al lado de una pelirroja. Está claro que para ellos sus cuestiones de entrepierna, deben ser considerados como asuntos de Estado.

E imitando un gesto muy común entre los dictadores, el marqués de la mugre, con su voz impostada como la del lobo del cuento, también les echó un discursito a los niños, de los que los socialcomunistas se consideran únicos dueños. Recodemos las palabras de la acartonada Celáa hace unos meses. Y a propósito de cuentos, cuidado con los niños; lo que quiere es engordarlos para comérselos vivos. Es de sobra conocido que le encanta la sangre. A este tipejo hay que mandarlo a Galapagar por la vía de urgencia, antes de que empiece a montar checas y paredones. Que se dé un enjuague en su piscina a ver si se le quita la roña que arrastra, sobre todo en el alma.

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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