Francisco Iglesias Carreño: «Seguir el camino regional leonés»

Francisco Iglesias Carreño: "Seguir el camino regional leonés"

Ya se ve que ahora, y para otros, está ubicado dentro de lo que parece aceptable, lo cual en si ya es un paso puede que importante, que la creación, que sabido es fue una invención ( signada el 31-7-1981 en la urbe de Madrid), de la macro autonomía de Castilla y León, una descomunal acumulación de kilómetros cuadrados {tiene una extensión de 94.226 km2, por encima de Bélgica (30.689 km2), Suiza (41.285 km2), Holanda (41.543 km2), Austria (83.879 km2), Portugal (92.212 km2),…}, no ha conseguido, según tales estimaciones, el objetivo deseado (¿?), salvo que el objetivo fuera hacer, en un suponer que a vuela pluma apuntamos, lo que ha hecho, o sea, ser un entorpecimiento/acotación/insuficiencia para los ciudadanos españoles afectados (en nueve (3+6) provincias constitucionales) y conservar, a lo que se otea y ve, inmaculadamente la cuenca hidrográfica en que se asienta.

Vimos que, desde un principio -.- con ciertos albores traídos ya desde el periodo (in)transicional de 1975 a 1978 -.- crujían los hechos constituyentes (en pasando el 6-12-1978 y ya más, ¡bastante más!, en allende del 29-12-1978), dando paso, casi desaforadamente, a las “controversias espaciales” y el subsiguiente prorrateo de los presumibles votos (ora los urbanos frente a ora los rurales). Aquello ya fue un anuncio, ¡de todo un síntoma!, que escenificaba y presagiaba, cual orquestal preludio, tensiones varias, de arcanos pasados, a la vuelta de cualquier esquina.

Estaba incipiente el descabalamiento teselar regional (¡que ya había constitucional el 9-12-1931!) y en él parece que, así es sí así aconteció, fuimos objeto, a paso posconstitucional, de algún cambio trilero o pillín trueque de cromos que no era nunca explicado.

Tal vez una mala programación inicial, y las presuntas y/o posibles prisas, por aquello de lo que, ¡como fuere!, se intuyó `de asentar la Corona´, hicieron unas tortas sin pan. Del conflicto en hibernación (en cuarenta años) se pasó, en un `pis pas´, al conflicto latente (poner nuevos cromos) y de es este al conflicto escenificado (¿no es lo de ahora?).

Ello ha originado (¿no es así?) tensiones por doquier, con un “runrún” subterráneo sobre, de, en,… y por la aplicación constitucional (de la igualdad constitucional de todos los ciudadanos españoles y de todas las teselas regiones de la España Nación desde la data del 6-12-1978 y no, ¡y nunca!, desde una data posterior). [Llegado este punto se me alcanza la desbandada poblacional en el todo SaZale (territorio de la constitucional Región Reino Leonés)].

Ahora, visto es, estamos ya en el conflicto y el tal, y tan descarnado, conflicto territorial está en España en ubicaciones concretas y en ellas es hoy y ahora, de forma directa y nítida, claramente peor, ¡mucho peor!, que hace 40 años en aquellos escenificados idus del año 1981. En aquel año se dio paso a otras apreciaciones territoriales que no estuvieron el 9-12-1931, tampoco entre 1931-1939, ni entre 1939-1975, e ídem entre 1975-1978, y que se impusieron tras el 23-F, en versátiles argumentaciones {tan pronto era acumular kilómetros cuadrados (94.226 km2) como, y a renglón seguido, todo los contrario (5.045 km2)}, en presumible olvido de la categorización (bi)constitucional .del conocido, por todos los ciudadanos españoles, Mapa Regional de España (vigente en el acto/momento/situación de la votación constituyente de fecha 6-12-1978).

Se ha constatado que ni los vascos por un lado ni los catalanes por otra parte han tenido, ¡en modo alguno!, cuasi como enfrente y/o teórico oponente aquel cacareado valladar o ese presunto e imaginario contrapoder centrípeto interior, que como ficticia disculpa airearon desde los partidos transicionales de UCD y PSOE, que ahora parece corroborarse, y que presumiblemente, según lo que hemos leído se afirma, fue ideado (¿?) por el ciudadano socialista Pérez Barba (D Gregorio) {del grupo dirigido por el ciudadano González Márquez (D. Felipe)} y puesto en marcha (¿?) por el ciudadano, ministro de UCD, Martín Villa (D. Rodolfo) {del grupo dirigido por el ciudadano Calvo Sotelo y Bustelo (D. Leopoldo)}. Ahora sí, ya se dice, en lo que hemos leído, que estos ciudadanos estaban en la idea motriz de la macro autonomía de Castilla y León y que, por tal y tan poderosa razón política (¡!), no fue obra, ¡nunca lo fue!, de una supuesta conspiración de los castellanos (bulo que, bien abonado, ha circulado con intermitencia ruidera en la ciudad de León).

A estas alturas, que son las del presente, no solo es que merece la pena revisar quién apoyó o rechazó entonces la tal iniciativa (¿instrumentada articuladamente en la cadena de mando interna de los grupos operativa y políticamente centralistas?), es que se hace absolutamente obligado y necesario hacerlo, partiendo de la necesaria y obligada neutralidad historiográfica. No sería una acción estéril en ninguno de los supuestos que se consideren, ya que ello se revela como cuestión importante y trascendente, por abarcar tanto al compromiso democrático como al estricto cumplimiento del texto constitucional, en ese paso que va de la constitución (la CE´1931) a la constitución (la CE´1978).

La tesonería, persistencia y el empecinarse en reabrir asidua y periódicamente un debate necesario, plural y democrático, por muchas trabas,¿ trabas interesadas?, que se pongan en su no celebración, consigue acaparar y dinamizar a toda sociedad española en general y , con total respeto, a la sociedad regional leonesa en particular, sin que ningún impedimento la aísle del mismo, demostrando el alto interés que tiene, tanto aquí como más allá, en lo que constituye nuestra emigración, allende de nuestras fronteras locales, dando siempre y no,¡ y nunca!, en alejamiento, lo que es por si,¡ y en sí!, la visión más adecuada de una amplia maduración constitucional de todos los pueblos regionales de la España Nación y en concreto del regional hispánico pueblo leonés, ya casi a ras del camino de aquellos otros, pretendidamente más trascendentes, siendo ahora: desde ese basamento constitucional del “nosotros: los regionales leoneses”, los significados poseedores de la más exótica antropología con la que se tratan los hechos culturales cimeros y las mayestáticas raíces.

Estamos, haciendo ahora situación presencial, a 23 de abril y estamos en la Corona Leonesa y desde el umbral de la analogía regional, en la `leoneseidad amplia´, donde que parece externamente que poco abarcamos, y sin embargo sucede lo contrario: hay mucho que celebrar. Sus cuatro regiones históricas y constitucionales {Extremadura+Reino Leonés+Galicia+Asturias} son una permanente fuente de instructivas sinergias, y es por ello que hoy hablamos de la reconquista de la ciudad extremeña de Cáceres por Alfonso IX. Ahora ya van conociendo más algunos del ”hecho leonés” a través del itinerario vital de Alfonso IX (no ocurría así cuando lo citábamos en la época de la transición política entre 1975 y 1978, salvo aquellos que eran leídos en las obras del, por mi admirado como historiador, ciudadano que fue Sánchez Albornoz y Menduíña (D. Claudio), con el que, por motivaciones políticas regionalistas, mantuve una discrepancia epistolar pública en 4-11-1980 y 5-11-1980)

Ahora, probablemente y por algunos, con la que está cayendo, se aferraran al ensimismamiento, muy respetable, de los que en esta cruel pandemia hemos perdido, y tienen toda la razón, y está con ellos, con el dolor máximo y toda la fraternidad, en nuestros corazones, pero otros querrán que aquello por lo que lucharon en el País Leonés, en un hacer codo con codo con algunos de los que nos han dejado, continúe y siga inhiesto y perenne hacia adelante. Tanto quienes mantengan una postura como la otra merecen todos nuestros respetos.
No vamos a pasar al proceso histórico de este año, la realidad lo cuenta todos los días, por ser unos acoquinados tanto en la amplitud de toda la Corona Leonesa como en el concreto todo SaZale, de nuestra constitucional Región Reino Leonés, antes al contrario, si lo aremos, ¡y tesoneramente!, por hacer frente, con escasos medios y aun a pesar de la dejadez (¿confirmada ya?) del gobierno, a un grave azote mundial.

Visto es que no hemos fallado en ningún momento previo y por ello, y con ello, tampoco vamos a fallar ahora, en este año, ¡y menos en este!, y por más motivos. Siempre estamos al halo de lo presente, con el rescoldo del pasado, en pleno y diario ejercicio del útil realismo de la leoneseidad que ya pronosticaba Alfonso IX (“pro utilitate regni mei”).

Estamos de siempre por las vías constitucionales. No vamos, ni aconsejamos, a entrar en juegos fulleros de naipes marcados, donde de antemano ya se sabe quiénes son lo que ganan y, de forma arto probada, quienes son los que siempre pierden. Aquí queremos, ¡cómo no!, cartas sin marcar y explicito texto de la constitución española para todos y en todas las regiones de 1978. El futuro convergente debe ser abierto para todos los constitucionales pueblos regionales hispánicos. Estamos en unos momentos, que son graves, de hermandad hispánica, de un hacer mancomunado entre todos los constitucionalmente “iguales ciudadanos españoles” ( de la igualdad que viene de la data del 6-12-1978, y no de otra fecha posterior).

No podemos seguir, visto esta, con lo que ha supuesto una imposición imperativa (¿de cuño centralista?), un clamoroso error político, un nauseabundo horror social, una atrocidad antropológica, un terror económico y estrepitoso fracaso integral. Todo ello está vivenciado, y por ello contemplado, en el día a día.

Desde el planteamiento más utilitarista para el todo SaZaLe, en el provecho común general de todos los ciudadanos regionales leoneses -.- que es parte correspondiente de provecho común de todos los ciudadanos españoles-.-, debemos caminar mancomunadamente, con la CE´1978 en la mano, para contribuir alícuotamente al común progreso de la España Nación y como ciudadanos españoles de siempre, como al igual como ciudadanos europeos de la Unión Europea (aun a pesar de las inconcebibles trabas desamistosas recientes de Holanda, Alemania,…) sin hacer parada y fonda en otras posiciones intermedias de cantos sireníferos ulisianos que, a lo que intuimos, se lucran, así es si así parece, a nuestra cuenta. Seguir en lo de ahora, en lo que imperativa nos han impuesto, es estar en el adocenamiento completo, el ostensible fracaso y la iniquidad moral.

Con la CE´1978 conformamos, en el todo SaZaLe, como ya aconteció con la CE´1931, una región española constitucionalmente reconocida y debe ser y hacer, en nuestra voluntariedad constituyente y nunca en una imposición, el camino hacia la Comunidad Autónoma Región Reino Leonés.

La esperanza en la Unión Europea y la España Nación de todos los ciudadanos regionales leoneses es ir, y ahora, por ese camino.

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