La crisis solo acaba de empezar: el PIB español caerá un 22% en el segundo trimestre de 2020

El Gobierno Sánchez está paralizado como un conejo, deslumbrado por los faros del desastre económico

Es un sarcasmo, una burla sangrienta, que el único departamento gubernamental que parezca funcionar -a la espera de que terminen de montar el 'Ministerio de la Verdad' en la Fiscalía de Dolores Delgado-, sea el de creación de Eslóganes Falsarios que dirige Iván Redondo

El Gobierno Sánchez está paralizado como un conejo, deslumbrado por los faros del desastre económico
Pedro Sánchez, paralizado como un conejo. PD

Esto no ha hecho más que empezar y el Gobierno PSOE-Podemos ya está paralizado como un conejo en medio de la carretera.

Se han quedado Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Nadia Calviño, Carmen Calvo y compañía ‘congelados‘, como si ese 5,2% de desplome del PIB en el primer trimestre de 2020 fuera el cegador fogonazo de los faros de un coche.

Cierto que es el peor dato en la serie histórica del INE, el mayor desplome que sufre la Economía española desde la Guerra Civil del 36, pero esto no ha hecho más que empezar.

Lo peor está por llegar. Los organizamos y agencias internacionales estiman que el PIB nacional se hundirá un 22% en el segundo trimestre del año, 2 puntos más de lo previsto anteriormente.

Se acumulan las malas noticias sin que el Gobierno Sánchez-Iglesias sea capaz de ofrecer un horizonte mínimamente esperanzador a través de un plan económico creíble, para intentar atajar los devastadores efectos que, la mezcla letal del coronavirus y su ineptitud, está ocasionando a España.

A lo que se dedican con frenesí y es de juzgado de guardia, es al bulo y a la intoxicación, con la vana esperanza de sobrevivir electoralmente a la tragedia.

Es un sarcasmo, una burla sangrienta, que el único departamento gubernamental que parezca funcionar -a la espera de que terminen de montar el ‘Ministerio de la Verdad‘ en la Fiscalía de Dolores Delgado-, sea el de creación de Eslóganes Falsarios que dirige Iván Redondo.

No ha parado desde hace dos meses y trabajó a fondo con motivo del aquelarre feminista del 8M, pero estos días echa humo.

Una de sus últimas y más redondas producciones es eso de «no vamos a dejar a nadie atrás«, que Sánchez y sus 22 ministros repiten como loros cada vez que RTVE, LaSexta, Cadena SER y el resto de la Brunete Pedrete les ponen delante una cámara o un micrófono.

Lo aderezan con un ‘sound bite‘ también elaborado por Redondo y sus gurus y destinado a inculcar en la maleable opinión pública española la idea de que no va a sufrir penalidades como las que trajeron en 2009 los recortes de Zapatero: «esta vez hemos construido un escudo social».

Es todo más falso que un euro de madera y no sólo porque nos hundirán en un abismo insondable, con cientos de miles de empresas quebradas, millones de parados, la mitad del personal viviendo del Estado y una deuda externa asfixiante.

Las encuestas del CIS dan de forma repetida, desde hace ya un par de décadas, que el 70% de la población española se considera de ‘clase media‘.

Es muy probable que ese ‘sentimiento‘ no se modifique, ni siquiera con este cataclismo, pero se va a producir una proletarización de la clase media.

Todo ese sector de autónomos, de ciudadanos esforzados y honrados, pequeños empresarios, que sobrevivía sudando la camiseta cotidianamente, se precipita en la ruina.

Y en La Moncloa hay miserables con coleta que ven ahí una oportunidad de oro, la ocasión ideal para hacerse con un voto cautivo.

Sueñan y ya es delito, con una España subvencionada, mendicante, en la que el 60% de los que trabajan cobren del Estado o sobrevivan con sus dádivas.

Por mucho que prediquen lo contrario y copen horas de televisión, no pueden ocultar que ya hay millones de españoles que se están quedando atrás.

Basta ver cómo se estiran las colas por bolsas de comida en Cáritas o escuchar lo que dicen o escriben los autónomos y pequeños empresarios, sobre todo de la hostelería.

Este Gobierno no tienen un plan, ni sabe cómo hacerlo. Entre otras razones, porque la inmensa mayoría de sus integrantes, incluidos por supuesto los que parecen marcar el tono a la hora de adoptar medidas, jamás han trabajado en una empresa privada. Tampoco han sido autónomos y no saben lo que significa sacar adelante una pyme.

Pedro Sánchez es de profesión político. Tiene un título universitario de ‘economista‘, pero en sus 48 años de existencia nunca fundó una compañía, ha sido autónomo o ha creado empresa.

El resto, con contadas excepciones, tampoco ha estado en nómina en una entidad privada o sabe lo que es devengar el IVA.

Son profesores de universidad de bajo nivel, funcionarios de la Administración Pública, jueces, concejales, dirigentes de organismos estatales y autonómicos.

Afrontan el mayor reto al que se enfrenta España en muchas décadas no sólo con ignorancia, sino además con el abotargamiento y la insensibilidad de quien lleva toda la vida cobrando un sueldo público

Nunca, en nuestra historia reciente, hemos tenido pilotando los destinos de la Nación, trufados entre un puñado con formación y conocimiento de lo suyo, a una banda de gente tan indocumentada, incompetente e irresponsable.

Y para colmo de males, además de sectarios y marrulleros, son gafes.

ALFONSO ROJO

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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