Francisco Iglesias Carreño: «Derechos (¡y !) constitucionales»

Francisco Iglesias Carreño: "Derechos (¡y !) constitucionales"

La actualidad que tenemos está marcada y hasta impregnada casi, y puede que sin tal cota, por la acción invasiva, a todos los niveles, del efecto pandemístico que nos azota por doquier en un todo amplio.

Ya no es solo, y exclusivamente, el hecho directo que, en la interacción propiamente del área de la salud, trae consigo el COVID´19, es también todo el orlado interactivo que tal contingencia (¿inesperada?) nos conllevaba.

Se puede decir, y hasta con bastante sentido de propiedad, que no existe apenas resquicio y/o campo del conocimiento donde el (COVID´19)&Cía no tenga espacio de interacción que haya dejado, más o menos visible, su grave marca.

Ese amplio elenco de glosadas percepciones que la pandemia acarrea, está haciendo recaer la fijación general también en la serie, ¡y larga!, de medidas que para asunto, y con muy variada incidencia, se están implementando.

Entre esas medidas tomadas, para controlar y/o atajar la pandemia en España, destaca sobremanera, centrando la atención, el tipificado constitucionalmente `Estado de Alarma´, que nos ha puesto en el escenario de la cognitiva practicidad del Título V, Art. 116 de la CE´1978 y de la L.O. 4/1981 (de 1 de junio).

No es tanto el aspecto formal del propio `E.A.´, lo que nos trae sobre él y sí las varias adherencias enmarcadoras que pudiera tener y sobre las que otros/otras ya se han manifestado, con variados y hasta sugerentes enfoques.

Del aspecto formal del `E.A.´, cabe destacar su implicación directa sobre situaciones, posiblemente correctivas, que se corresponden con el ejercicio de los “derechos constitucionales”, en su atemperación y/o mengua, que corresponden a todos los ciudadanos españoles en nuestras quince teselas/regiones constituyentes.

Tenemos por ello, y de facto, que el `E.A.´ es incidente e implicativamente actuante sobre unos “derechos constitucionales” varios, de los ciudadanos españoles, que lo son en tanto en cuanto están enmarcados en el texto completo de la CE´1978 e interlazados, por enlaces varios, con otros otras disposiciones europeas y universales.

La escenificación del glosario de tales “derechos constitucionales” sobre los que se ejercita el `E.A.´, conforma un posible acercamiento hacia la valoración amplia de todos ellos, sea tanto en sí mismos como, y en el actual presente, sobre las imperativas restricciones ocasionales, de índole coyuntural, de su acotación.

Esos “derechos constitucionales” insertos en la CE´1978, lo están en tal texto en aras de la expresión manifestativa, libre y democrática de “la Voluntad Suprema de la Nación Española” ejercitada en la fecha del 6-12-1978.

Puede que se haya dicho en anteriores ocasiones, y por infinidad de autores, pero tal vez conviene, dentro de una amplia conveniencia de todos, en insistir que esos (¡nuestros!) “derechos constitucionales” de los ciudadanos españoles los son a data del 31-10-1978, en su aprobación, del 6-12-1978, en su asunción, y del 29-12-1978 en su proclamación.
Esta fijación datística, lejos de ser baladí, expone la enmarcada realidad a la que referencialmente se atienen los “derechos constitucionales”, de todos y cada uno de los ciudadanos españoles” que, ante su concreción textual literaria, son entes propedéuticos iguales.

Tenemos pues que, dentro de una acotación temporal, que sí establecemos, nuestros “derechos constitucionales” sí son, ¡y actúan como!, plenamente vigentes y no, ¡y nunca!, están encorsetados, atenuados y/o tácitos en su aplicación, además de no estar, en modo alguno, en hibernación.

Cuando coloquialmente hablamos del CE´1978, fuera de la esfera de la acción magistral, que no al margen, de los profesionales del constitucionalismo, siempre estamos atisbando en su articulado, no solo la parte expositiva de su texto, sino también quienes, y en cada uno de sus artículos, son los sujetos actores, y por ende referentes, en cada situación y circunstancia.

Los “derechos constitucionales”, todos y cada uno de ellos, en la CE´1978, y en nuestra particular observancia, están asidos a los correspondientes `sujetos actores´ adscritos, formando un bloque -.- y hasta un hecho conductual e interpretativo-.-, desde el momento y data que los mismos son operativos tanto desde el argumentario conceptual como instrumentalmente en su interactividad, y por ende son objetivamente observables y presenciables desde el primer momento/instante/acto en que se datan.

Ocurre también, por su homologabilidad constituyente, con aquellos “derechos constitucionales” que estaban insertos en la CE´1931 y en las datas correspondientes del 9-12-1931 y 10-12-1931, y de los `sujetos actores´ de los mismos, así como de otras acciones constituyentes anteriores {CE´ 1812, CE´1837, CE´1845, CE´1869 o CE´1876} .
Esa tal recursiva homologabilidad constitucional va tejiendo una profusa malla de añadidos consecutivos donde se hacen sumativos, en los `sujetos actores´, los estipulados “derechos constitucionales”.

Tenemos también que hacer, y desde nuestro criterio, otras salvedades sobre los “derechos constitucionales” y/o “administrativos o de gobernanza” (provenientes de disposiciones de una administración amplia concretizada) en España y/o Hispania y la situación de los ´derechos de las personas´, a lo largo de todo el proceso histórico, tanto dentro de Hispania/Iberia como en su exterior, y sea tanto en su posible formulación administrativa como de otro cualquier formato u otra índole a considerar.

En el avance del progreso concatenado de las normativizaciones y de los `derechos de las personas´ en sí, como parte en tal regulación social, van siendo concomitantes las consideraciones formales que se hacen a y sobre los individuos, por diversas situaciones, tanto desde su `especifica singularidad´ como de sus `estimaciones grupales´ (sean estas tanto familiares como no, incluso espaciales o de otro género).

Aquí, y desde esa atalaya en la ubicación del mundo clásico, no solo debemos conformarnos en ver, y para tal momento escénico, los logros predemocráticos y/o de preigualdad en los individuos de los antiguos griegos, también debemos mirar, y con el mismo cedazo, sobre la situación de los ilotas (fuera en Esparta, Tesalia, Creta o Sicilia) y de otros en aún peores condiciones.

Aquí, dentro de la península ibérica, parece que ciertos y señalados avances que se establecen sobre los “derechos de los individuos”, por ejemplo en la Edad Media, no son apenas considerados, en salvedad de especialistas y eruditos, y pasan cuasi desapercibidos, y ello aún a pesar de su alta estimación universal (caso de los Decretas de Alfonso IX de 1188; como podría estimarse análogamente los Fueros de la Corona Leonesa de Alfonso V de 1017).Tampoco en la Edad Moderna, salvo excepciones, se tiene muy en cuenta la derivación desde el romanizado `Derecho de Gentes´ hacia su humanización (de la Escuela de Salamanca) o Las Leyes de Toro de 1505.

Casi parece, así suele dar la impresión, que es a partir de “La Pepa” (19-3-1812), donde comienza a trasmitirse una cierta renovación hispánica (y hasta pancontinental y transoceánica) sobre los “derechos -.- ya constitucionales-.- de los individuos”, desde la directa influencia de la Revolución Francesa ( 5-5-1879) y con ese punto previo de Fidadelfia (4-7-1776), llevada a efecto por un elenco de personas sitiadas en lsla de León {de los Ponce de Cabrera/León de la estirpe real leonesa de Aldonza Alfonso-.- hija de Alfonso IX-.-} en Cádiz.

Tenemos pues que los “ derechos constitucionales” de los ciudadanos españoles, que están insertos en las quince teselas/regiones españolas (que son las mismas en la CE´1931 y en la CE´1978, en sus respectivas datas del 9-12-1931 y del 6-12-1978, y en aquello, intrínsecamente sumativo, de “ir desde la Constitución a la Constitución”) forman parte integrante del conjunto completo de la CE´1978, pero que además acarrean todas y cada una de las interacciones precedentes, como `yuxtaposición agregativa´, que va perfilando un bloque actuante, donde los ciudadanos españoles detentan, ¡ y a la vez!, lo cual se debe siempre resaltar, tanto “derechos constitucionales singulares” como “derechos constitucionales grupales”, ejercitándolos a todos los niveles, en todas las cincuenta provincias españolas (adscritas desde el 30-11-1833 a sus respectivas ya regiones constitucionales) en el Estado Español de la España Nación.

Desde el Preámbulo constitucional hasta la disposición final de la CE´1978, merece el hacer un recorrido, párrafo a párrafo, para que cada, tanto por sí mismo como en seguimiento de manuales al uso, vaya percatándose de que, además de lo que se publica en los diferentes medios de comunicación o se debate en las tertulias, tenemos un texto constitucional que nos habla, nos conforma y nos guía.

Es bueno, ¡muy bueno!, saber qué es lo que implica el `E.A.´ (del 14-3-2020, prorrogado el 26-3-2020, el 10-4-2020, el 22-4-2020 y ahora, ya en su cuarta intervención, el 6-5-2020) sobre los “derechos constitucionales” (singulares y grupales) de todos y cada uno de los ciudadanos españoles.

Ya tenemos, ¡y a título de ejemplo!, que el Preámbulo de la CE´1978, en la data constituyente del 6-12-1978, además de decir en su letra el expresivo texto constitucional de: ” La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra. En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente CONSTITUCIÓN”, esto tiene que ver con los derechos constitucionales (singulares y grupales) de todos los ciudadanos españoles. Véase, por ejemplo, eso de: “y pueblos de España” y hágase reflexión interpretativa a la data del 6-12-1978.

Otro si del Articulo 2 de la CE´1978, ¿Cuáles son todas las regiones reconocidas constitucionalmente a data del 6-12-1978?. ¿Qué derecho constitucionales (singulares y grupales se derivan en tal momento hacia todos los ciudadanos españoles?

Y así seguir por todo el articulado constitucional.

Ahora sabemos, lo sabemos todos, que estamos ante una acontecer de gravedad extrema, que puede provocar un crujimiento social y un descabalamiento económico. Estamos en unos días de extremo dolor y de sufrimiento social generalizado, como no habíamos conocido algunos nunca.

También estamos, y justo es decirlo, en unos días donde el comportamiento de muchos convecinos implicados en la sanidad y sus medios auxiliares, está dando un ejemplo moral, un comportamiento ético y un hacer heroico, que han constituido una lección práctica, real y efectiva, de fraternidad convivencial en toda la España Nación y hacia todos y cada uno de los ciudadanos españoles.

Esa acción que citamos, ¡esa denodada lucha profesional!, donde se han añadido todos aquellos compatriotas que nos están abasteciendo, manteniendo la seguridad, produciendo los bienes de consumo, etc. es en sí misma un ejemplo más, obligado de tener en cuenta, y ya para siempre, de que en nosotros, ¡en todos nosotros!, anida una fraternidad solidaria, una voluntad social convergente y un propósito firme de seguir.

Ese seguir, ese continuar, ese progresar, ese caminar … ha sido, desde la data del 6-12-1978, con luces y con sombras, con el texto de la CE´1978 en la mano como bandera cívica.

En ese texto concreto de la CE´1978, están inscritos tanto nuestros deberes constitucionales como, e igualmente, nuestros derechos constitucionales, y ambos, y a plenitud, los debemos ejercer en las constitucionales quince teselas/regiones españolas en la data del 6-12-1978.

Las restricciones del `E.A.´, en todo caso deben ser pasajeras, temporalizadas, y siempre democráticamente controladas. Los “derechos constitucionales” de todos los ciudadanos españoles (tanto individuales como grupales), deben ser permanentes y sujetos al texto de la CE´1978 y en su plena vigencia.

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