VIDA Y SEGUROS

Jose Andrés Mayo: «Vamos a dar al Gobierno la receta para salir de la crisis»

Y muchos desaparecerán sin arrancar. Porque aquí no solo dependeremos de nosotros mismos, sino también del panorama internacional.

Jose Andrés Mayo: "Vamos a dar al Gobierno la receta para salir de la crisis"

Voy a empezar diciendo que gran parte de este confinamiento nos lo hubiéramos ahorrado si se hubieran hechos los test convenientes, pero bueno, eso ya es demasiado tarde.

Porque lo ideal sería conseguir que las calles estuvieran 100% libres de personas infectadas. En casa, los que pueden contagiar, y el resto, fuera. Pero para eso necesitaríamos test masivos que no sabemos si no existen, no están disponibles o son defectuosos. Lo mismo me da.

Para la recuperación económica me refiero, no para pedir responsabilidades, que eso se deberá hacer más adelante.

Así que como no va a ser posible testar a la mayoría de la población, será inevitable el repunte de contagios que tendrá repercusión directa sobre el calendario de la recuperación, económica en este caso.

Después del desconfinamiento

Desde el momento que se inicie el desconfinamiento (palabra que no existe en el diccionario de la lengua española, pero por muy mal que suene es correcta), se intentará reanimar la mayor actividad económica que sea posible, pero esto no es como un coche que puede pasar de 0 a 100 en equis segundos, sino que será gradual. A

lgunos sectores (los menos) lo lograrán al día siguiente, y otros pueden tardar un año en alcanzar su línea de flotación.

Y muchos desaparecerán sin arrancar. Porque aquí no solo dependeremos de nosotros mismos, sino también del panorama internacional.

En ese momento nos daremos cuenta de la devastación sufrida. Y el Gobierno tendrá que elegir: deuda o subsidios. Porque la sombra del rescate nos acechará, en medio de una profunda y larga recesión.

El Gobierno actual tendrá la tentación (no puede ser de otra manera si tu socio es comunista) de promulgar que el control de la economía recaiga cada vez más en el Estado. Sería un error dramático para nuestro país. De esto solo puede sacarnos la iniciativa privada. La única que puede crear riqueza y empleo a largo plazo. Lo público sería solo un parche de déficit y deuda. Gasto estructural a paladas.

En definitiva, una losa para posteriores generaciones. Y todo bajo la supervisión de los hombres de negro.

¿Qué debería hacer el Gobierno?

Lo que sea para evitar la quiebra de empresas y autónomos, aunque un tratamiento eficaz sería una cucharadita de rebaja fiscal, seguida de una pastilla de liquidez y evitar los supositorios de papeleo burocrático. No valen las prórrogas o los cómodos plazos, cuál tresillo, sino reducciones efectivas de impuestos y cotizaciones cuando sean justificadas (que lo serán).

¿Y de esta manera me cargo el Estado del bienestar? Pues no, aunque es innegable que el epígrafe de ingresos presupuestados presentaría un déficit en el corto plazo que obligaría a recortar gastos estructurales (se me ocurre muchas posibilidades, pero daría ya no para un artículo sino para un libro y de más de un tomo).

Pero es la única solución para que nuestro tejido productivo logre sobrevivir, ya que no queda otra que empezar desde el barro a reactivar nuestra economía.

También es fundamental que el Gobierno no asuma mayor papel del que se le exige. Que evite aprovechar el caos generado para controlar el funcionamiento de los mercados. Son libres y se suelen autorregular bien. Por ejemplo, en el caso de las mascarillas no lo estaban haciendo, y sí parecía tener sentido su intervención, aunque debería haberse hecho antes.

Porque así es como nacen los mercados negros y las economías sumergidas, y ese sí sería un daño irreparable.

Jose Andrés Mayo

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