CIENTÍFICOS ADVIERTEN DEL PELIGRO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SI NO SE TRABAJA A LA PAR CON LA ÉTICA

Humanos con fecha de caducidad, no en los genes sino en el chip

La humanidad robotizada y zombificada ya está a las puertas

Humanos con fecha de caducidad, no en los genes sino en el chip

Los cambios en nuestra manera de concebir el mundo en general, y el ser humano en particular, están siendo brutales. Da la impresión de que el transhumanismo, ese movimiento que en los años sesenta empezó a preconizar un ser humano distinto, genéticamente modificado, con órganos trasplantados y tecnología incorporada en sus células, sin limitaciones biológicas, estuviera, de alguna manera, fagocitando a la humanidad de la Edad Contemporánea, para dar paso al ser humano “cyborquizado”, anunciado por Raymond Kurzweil, Kevin Warwick y Hans Moravec, según los cuales, en los próximos cincuenta años el ser humano será completamente diferente. Kurzweil, director de ingeniería de Google, afirma que “en diez años seremos capaces de revertir los efectos de la edad y mantenernos jóvenes eternamente”. Dentro la aparente grandeza, no deja de ser una aspiración simplista, que concibe al ser humano como un conjunto de células, de microchips y de impulsos eléctricos.

La robótica, la biónica y la inteligencia artificial que predice Marvin Minsky, con futuros de ciencia-ficción, es el sueño de estos aprendices de dioses. Un rebaño gobernado desde un ordenador central, en el que cada componente tiene su fecha de caducidad impuesta. Nada que ver con los Vrill-ya, del rosacruz Bulwer Lytton, aunque también los hombres de su “raza futura” tenían robots.

Los transhumanistas se consideran a sí mismos los continuadores del Humanismo y la Ilustración. Estos nuevos teóricos de torres de Babel –Fereidoun M. Esfandiary, Max More, J.B.S. Haldane, Robert Ettinger o Anders Sandberg— creen que todo esto es pura bonanza para la humanidad. No obstante, algunos alertan de un peligro en todo esto. No se trata de tenerle miedo al tren, a la olla exprés o a cualquiera de los avances ante los que, a priori, por precaución, el ser humano siempre se muestra reacio. Hablamos de un extremo que atenta contra la esencia y naturaleza del ser humano, o más bien de su trivialización.

El politólogo, Francis Fukuyama, considera que es “la idea más peligrosa del mundo”. Por su parte, Nick Bostrom, fundador con David Pearce de la Asociación Transhumanista Mundial advierte de los peligros de la inteligencia artificial. Eric Drexler, el científico que más aportó a la nanotecnología molecular, alerta de los riesgos de esta ciencia, si no se trabaja a la par con la ética. He aquí la cuestión: la ética. Yo creo que es un problema de ética y de alma. Algunos esoteristas, como Ouspensky aseguran que no todos los humanos tienen alma. ¿Y si esa fuera la clave?

Estos avances tecnológicos que están convirtiendo al ser humano en un mutante, harían babear al filósofo británico del siglo XVI, Thomas Hobbes, que consideraba la vida humana “desagradable, brutal y corta”, y decía que la humanidad podría trascenderse a sí misma con los avances científicos.

Al paso que vamos, puede ser que antes de medio siglo seamos robots –muchos ya lo son— y tendremos en nuestros cuerpos colonias de polímeros autoensamblables, microchips ajenos a nuestra naturaleza, accionados a distancia desde la megacomputadora de “el ojo que todo lo ve”. Obsolescencia programada para los humanos. ¡Pero seguiremos siendo mortales! Más mortales que nunca. Sin embargo, la búsqueda del grial, la fuente de la eterna juventud y el vellocino de oro, seguirá presente en la agenda del ser humano trascendente. A no ser que esa parte divina de la que apenas somos conscientes empiece a aflorar con fuerza y seamos capaces de vencer al ego y sus múltiples trampas. Solo así podremos iniciar el camino al paraíso. ¿O, quizá, nunca nos hemos ido y tan solo soñamos? En ese caso, el despertar solo se puede hacer desde dentro y hacia dentro, dando todo el poder a la conciencia, más allá de cualquier pensamiento o acción del kama-manas o mente racional.

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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