Victor Entrialgo De Castro: » La tragedia nacional»

Victor Entrialgo De Castro: " La tragedia nacional"

El barco se hunde, asoma en las teles el mascarón de Zapatero y el maléfico vicepresidente del Gobierno da las brazadas del ahogado, ahora que se abren las playas al baño.

Los ministros de esta chapuza sin fin chapotean y se rebozan en el lodazal, la Calvo sondea una última prórroga para contener a la marabunta que ruge, Marlaska, otro magistrado indigno, sube el sueldo a los guardias civiles el mismo día en que purga a Pérez de los Cobos dando así pasos para acabar en el trullo y Farruquita portavoz se viste de seda, para decir las tonterías ininteligibles de siempre.

¿Qué quiere decir entonces el general Villarroya, jefe del Estado Mayor de la Defensa, cuando dice que esto es “una tragedia nacional”?

Supongo que habla de todo esto porque si se refiere al virus es evidente que la tragedia no es nacional, sino mundial. El problema del JEMAD, como tantas otras cosas, fue Zapatero, que nombró a un militar que, de ser el primero en la defensa de España pasó a ser el primero en atacarla, con Podemos. El daño que causaron estos dos a la Nación no lo pagan con dinero.

Menos mal que lo quitaron, porque lo de Perejil habría sido Lepanto, Pérez Reverte habría perdido un brazo y el capitán Alatriste estaría hoy contento, así que no nos hubiera compensado el riesgo de tener un general comunista salido de los armarios al frente de los ejércitos. Éste señor de cuyo nombre no quiero acordarme es responsable de que éste país no pueda ya fiarse ni de la madre que lo parió. Y eso es mucha responsabilidad.

La tragedia nacional empezó pues mucho antes del virus, con “el golpe del bicornio”, Sanchez-Iglesias, e incluso antes con Zapatero y su capitulación con ETA para que dejara de matar, como acabo de explicar en ABC Jaime Mayor Oreja, el hombre que pudo ser presidente y no fue.

La tragedia nacional es que, quienes más se quejan en las televisiones de la crispación de todo un pueblo, son quienes la han creado. Que la provocación mayor y continua ha venido incontestablemente desde las palabras y los hechos del Gobierno y sus medios, donde no se habla, sólo se grita, despues de años de mentiras, traiciones y pactos con los enemigos de España, sólo superados por la reina del “cuento de su República”, su hipocresía y su cinismo.

Ahora desde los 14.000 millones cualquier payaso de televisión te dice lo que debes pensar, cuando no votar, un miércoles por la tarde. Pero por mucho que griten y cambien su línea editorial un día tras otro según sople el aire, los efectos colaterales de esta tragedia no vienen del coronavirus sino de muy atrás.

Exactamente desde el dia en que tanto Zapatero como Sanchez, con cuatro ideas mal asimiladas, despreciaron al pueblo soberano, en el mucho tiempo libre que tienen los profesores sin vocación. Trepas militantes y poco trabajadores, con la plaza asegurada por el partido, no les quedó sino conspirar porque a estas alturas no sé yo que hubiera sido de estos dos si no llegan a alcanzar el poder con ayuda de sus Pepitos grillos, sus listillos y sus bien pagados pelotas, Pepe Blanco e Iván Redondo, con el apoyo de comunistas, separatistas y una trágica e incomprensible conjunción de astros.

A esta banda de “osados indocumentados sin fronteras”, los del “poder cum fraude”, el tsunami y el marrón les pilló en Moncloa, responsables en buena parte de la tragedia sanitaria por ambiciosos, porque estaban avisados con el resultado de solo Dios sabe cuantos más de 30.000 muertos “caidos por España”, que intentan desenterrar a toda prisa para aliviar las cifras cuando, si no es por ellos, algunos estarían vivos en este momento.

Doy fe de ello. Los protocolos cambiantes de quienes jamás debieron llegar a ser autoridad y sus negligencias retuvieron a un amigo en su casa despues de numerosas llamadas al 112 negándole reiteradamente la ambulancia y la asistencia. Y obtuvo por toda respuesta la prescripción de un paracetamol y que no cumplía los requisitos para bajarlo al Hospital, estimando con su escuadra y cartabón, que era superior el riesgo de colapso del sistema, con la consecuencia directa del colapso de mi amigo y el dramático resultado de su muerte.

Asistimos pues al hundimiento del barco con esta extraña pareja de monigotes en cubierta lo que pone de manifiesto la importancia de que la Nación se haga mirar la selección de personal, si no quiere repetir este error mayúsculo de dejar dos individuos semejantes para salir, no sólo de la pandemia, sino tambien de la económica tragedia. Aún tratándose de un matrimonio de conveniencia, hay apuestas para el que adivine la fecha en la que el Coletas feminoide que se va de duro, porque lo leyó en un manual de “comunismo en tres tardes”, le va a poner los cuernos al presidente.

Supongo que cuando el general Villarroya habla de “tragedia nacional”, habla entre otras cosas, de todo ésto. Y si no lo dice él, lo digo yo. No es sólo sed de culpables. Es un hecho absolutamente objetivable.

El barco zozobra y se está hundiendo, las ratas salen a los medios pero la tragedia la han estado cocinando Sanchez y el Coletas, durante largo tiempo. Aquí están las tempestades para los que sembraron vientos. Los muertos y los niños primero. Las mujeres, cuando diga la Montero, o la cotorra que lleva Adriana Lastra al Parlamento.

Indeseables. El propio término lo dice, el principio democrático lo ratifica y el pueblo se sublevará más temprano que tarde. Si contamos a Rufián son tres. Dos matones, dos farsantes, y uno que hizo subir el souflé. Los indeseables, no pueden ser los gobernantes.

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