José Luis Palacios Martín: «¡Más ruido!¡Estos tíos están zumbaos!

José Luis Palacios Martín: "¡Más ruido!¡Estos tíos están zumbaos!

Desde que Sánchez logró hacerse con el “Poder de España” algo extraño y oscuro le acompaña como una sanguijuela de ideología comunista/leninista; el ruido, muchísimo ruido. En todos sus “Aló presidente” nos escupe a los “simples gobernados” una especie de murmullo envenenado e ininteligible que nos hace percibir sus planteamientos como ásperos, y que él, Sánchez, a su vez, los absorbe de un susurro depredador y traicionero, ¿puede que sea la cruel vocecita de Iglesias? En el contexto político actual, incluida la gestión de la pandemia, sus decisiones son absurdas, inoportunas y dolorosas para el alma y para el fondo del bolsillo del ciudadano.

A este Gobierno podemos reprocharle muchas cosas, sobre todo, la mentira descarada, pero de cómo derrochar el dinero de los españoles sin inmutarse ni una sola crítica. Con cara de póker ocultan o difieren la deuda de los españoles, y los que vengan detrás que arreen. Sánchez e Iglesias tienen la lección del “cacique” bien aprendida…, con dinero de los demás son capaces de comprar la voluntad del más santo.

Desde la Constitución del 78 hemos vivido un proceso democrático lento, y alguna vez hasta retorcido; avanzábamos con paso firme y se retrocedía lo andado por un camino diferente al utilizado para progresar, pero ¡ay amigos! Llegamos al punto que, ¿quién se atreve a asegurar que el camino elegido por aquel entonces nos llevaría hacia una democracia de corte europeo socialcomunista independentista?, ¿es real la situación política que vivimos? Pégate un pellizco y veras que sí.

Por desgracia, o no, Sánchez e Iglesias con sus actos y declaraciones le han dado la razón a José Antonio Primo de Rivera cuando este afirmó del sistema democrático: «…en primer lugar, el más ruidoso sistema de derroche de energías…». Nuestro presidente vive inmerso en la música de su grupo de rock preferido, The Killers; y esto se traduce en un verdadero despilfarro de “pasta gansa” acompañado de estruendosas declaraciones, mentiras y retiradas hacia adelante del Gobierno. Por cierto, en nada se cumplirán dos años desde que Sánchez en “su Falcon”, el de nuestras Fuerzas Armadas, realizara su primer viaje presidencial a Castellón para asistir al Festival Internacional de Benicássim; pero tranquilos, solo desembolsamos 282,92 euros según Presidencia del Gobierno. “Témome” que la gran mayoría de los españoles prefieren una música algo más “suavita” y más comprensible, sin tanto ruido y más barata.

Ellos, el doctor cum fraude y el doctor cum fraude con coletas, no vivieron los años de la mano tendida de la derecha a la izquierda tras la muerte de Franco, ni los esfuerzos que hicimos para llegar a un punto de encuentro, y habría que informarles, a grito pelado, que los españoles creíamos que el régimen del 18 de julio ya había cerrado su periodo histórico. Y llegan estos dos “mamones” dispuestos a abrir en canal al “toro” de la “tensión”. Un toro bizco que puede darnos una cornada mortal con un simple giro de la cabeza hacia la “derecha” o hacia la “izquierda” si nos atrevemos a clavarle un par de banderillas negras, o viudas, como se quiera.

Con esto del “estruendo” que acompaña a esta pareja de indocumentados quiero traer a colación una frase de Stalin que parece dar sentido a la tamborada que el “presi, el vice, las vices y algunos ministros/as” están llevando a cabo, aunque ellos no han sufrido ningún tipo de opresión política ni personal. La frase dice: «En cuanto a los medios, todo es licito…, todo es sacrosanto si conduce a la opresión plena y definitiva de los opresores de ayer». Esta idea retorcida y sanguinaria es la agarradera política y publicitaria del “Sanchismo de Iglesias” que les permite el descaro de gobernar mintiendo y, a la vez, motivar a sus huestes como cuando le pegamos a una mula un “bocao” en la oreja.

Pero esto del “ruido” tiene un límite; puede que con la reverberación todo se vaya al traste, incluida la quebradiza unidad de España. Cuando se insinúa a grito pelado, pero con la boquita de piñón, que los chicos malos del Ejército o los maléficos de la oposición en connivencia con los Jueces, la Guardia Civil y la Policía estarían dispuestos a dar un “Golpecito de Estado”, lo que se pretende es desprestigiar a las Instituciones ante los españoles; y cuando Sánchez en el Congreso dice: ¡Viva el 8 de Marzo!, lo que está diciendo es que “la cagó con el 8M” y que el contagio de centenas de miles de españoles es responsabilidad de él y de su Gobierno; y si gritando a pleno pulmón en el Congreso que odia al Rey, a la Bandera y a todo lo que “suene” a España, pudiera tapar sus mentiras y sus vergüenzas, las de sus vicepresidentes y las de sus ministros…, lo haría encantado. ¡Estos tíos están zumbaos!

Con el convencimiento de que todo lo que se suprime rebrota con más fuerza (verbigracia la Justicia, la Libertad y la Paz), quisiera recordar, a quien convenga, una carta que Primo de Rivera, desde la cárcel de Alicante, dirigió a los oficiales del ejército y que hacía alusión a la disciplina:

«España puede dejar de existir. Sencillamente: si por una adhesión a lo formulario del deber permanecéis neutrales en el pugilato de estas horas, podréis encontraros de la noche a la mañana con que lo sustantivo, lo permanente de la España que servíais, ha desaparecido. […] Cuando lo permanente mismo peligra, ya no tenéis derecho a ser neutrales. Entonces ha sonado la hora en que vuestras armas tienen que entrar en juego para poner a salvo los valores fundamentales, sin los que es vano el simulacro de la disciplina. Y siempre ha sido así: la última partida es siempre la partida de las armas. A última hora —ha dicho Spengler—, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización».

Después de meditar sobre la idea que subyace en la carta, contemplo con desconsuelo a nuestra España, y ratifico lo que fue pocos años atrás, y ahora “ruidosa y desaprensiva”, y me deprimo con lo que podría llegar a ser…, el corazón se me comprime, la nostalgia me arrincona, y tan solo me queda rezar y llorar por las esquinas con lágrimas de cocodrilo. ¿Qué será de mis hijos y mis nietos? ¿Tendrán, como yo tuve, una Patria de la que enamorarse para toda la vida? Cuando este Gobierno “infectado por la mentira y la vanidad” pase a mejor vida nos quedara un trabajo ingente.

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