José Luis Úriz Iglesias: «Con la retirada de medallas a “Billy el niño”, la democracia paga una deuda»

Billy el niño

En memoria de Enrique Ruano y Chato Galante

El Congreso acaba de aprobar una iniciativa, por la que se retiran las infames medallas concedidas a Juan Antonio González Pacheco alias “Billy el niño”.

Lo ha hecho con los votos afirmativos de PSOE, Podemos, ERC, Más País, Bildu, BNG…y la abstención del PP, y el voto negativo de VOX.

A “Billy” le conocí al inicio de los 70 y durante las horas que estuve en sus manos entendí de qué pasta estaba hecho. Un sádico anti demócrata, que disfrutaba haciendo daño a quienes luchábamos por traer la democracia a nuestro país.

Creo que cualquier persona de bien, piense lo que piense, se considere de derechas, izquierdas, o simplemente nada, debe posicionarse en contra de lo que hizo este personaje. Porque la tortura la practique quien la practique es la máxima degradación del ser humano.

Durante años esa democracia que tanto odiaba le protegió, le ayudó, le ensalzó e incluso le premió por sus “andanzas” con varias medallas que no merecía. Porque no eran para premiar su lucha contra el terrorismo o la delincuencia, se las dieron por sus prácticas condenables.

Ni siquiera la izquierda con sus mayorías absolutas fue capaz, no se sabe muy bien el por qué, de juzgarle y arrebatarle esos galardones que manchaban nuestra historia democrática.

Eso a pesar de la lucha que desde sus víctimas desarrollamos pidiendo justicia, incluso teniendo que recurrir a la de otro país como Argentina.

Todo fue imposible y acabó muriendo como consecuencia de un COVID-19 justiciero en este caso, yéndose a la tumba con sus galardones.

Afortunadamente este nuevo gobierno de las izquierdas ha atendido al fin nuestras demandas y hoy 11 de Junio se convierte para sus víctimas en una jornada histórica.

Gracias en nombre de todas y todos, gracias a quienes apoyaron una iniciativa a medias, ya que al ser una PNL no obliga al gobierno a su cumplimiento. Una parte de la deuda queda saldada, aunque se fuera sin que se hiciera justicia, ahora hace falta que no sea un nuevo señuelo, que no sea otra vez un cruel engaño.

Esta tarde mientras escribo estas líneas me invaden sensaciones contrarias, diferentes. Por un lado la alegría de saber que hemos sido capaces de conseguir esta mínima victoria, por otra la amargura de que algunos como “Chato” Galante, o Enrique Ruano no la han podido ver, o el dolor del recuerdo de aquellos oscuros días en la tétrica DGS, Dirección General de Seguridad, en manos de los miembros de la BPS, Brigada Política Social.

El ser humanos a veces tiene muy mala memoria, pero al menos en esta batalla por quitar esos galardones que no merecía a “Billy el niño”, hemos tenido la oportunidad de recuperar esa parte de nuestra historia y que otras generaciones hayan conocido nuestras vivencias.

Esta democracia de la que disfrutan no llegó por ciencia infusa, costó mucha sangre sudor y lágrimas. Las que provocaron gentes como “Billy”.

Aunque sólo sea por eso ya vale la pena el esfuerzo.

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