Rafael López Charques: «Nueva era»

Rafael López Charques: "Nueva era"

Cada vez oímos hablar más y con mayor frecuencia de un nuevo orden mundial, que será la panacea de todos nuestros males. Nosotros preferimos referimos a la nueva era, puesto que tenemos serias dudas de que vaya a ser un nuevo orden, más bien creemos que si se llega a él, será un desorden o una dictadura mundial.

Lo curioso es que nos quieren conducir a él, tanto círculos cerrados muy elitistas manejados en el fondo por unas cuantas fortunas, como los titulares de las mismas a título individual, y los ideólogos de extrema izquierda, lo resulta chocante aparentemente, si no recordamos el viejo dicho “los polos opuestos se ataren”.

Lo que es indudable y resulta sospechoso, es que todo ese conglomerado, tan dispar en principio, cada vez con más frecuencia se une para defender las mismas causas, muchas veces absurdas. Así algunos de ellos salen en la prensa, cosa que les encanta, aparte de procurar vivir lo mejor posible al tiempo que dan lecciones de ética. Además de un hecho inicial, derivan a actuaciones que no tiene nada que ver con el mismo, intentando que “a río revuelto ganancia de pescadores”.

Hace poco tiempo un ciudadano de color ha sido asesinado a sangre fría en USA por la policía. Decimos asesinado porque aunque según la ley se trate tan solo de un homicidio, para nosotros, con el conocimiento legislativo de los ciudadanos de a pie, ha sido un crimen sin paliativos. Pues bien, muchas de las protestas y manifestaciones que hay por medio mundo, se desvían notablemente del hecho en cuestión. En nuestro país, aprovechando la ocasión, han propuesto, entre otras ocurrencias, derribar estatuas de Cristóbal Colón, pero de las dedicadas a los gerifaltes árabes que subyugaron a la población autóctona, ni nombrarlas. .

Uno de los filántropos más visibles del nuevo orden declara tranquilamente que «Yo no me siento culpable de estar involucrado en actividades inmorales”, “lo que hago es tan solo ganar dinero, yo no puedo y no voy a mirar las consecuencias sociales de lo que hago”. Esa actitud moral le viene de joven, pues siendo un judío húngaro durante la ocupación nazi se hizo pasar por cristiano, para confiscar propiedades a los de su raza; preguntado por ello manifiesta no tener ningún sentimiento de culpa.

Con gente como la anterior va del brazo parte de la izquierda radical, pues coinciden en muchas de sus pretensiones, con el objetivo de cambiar el mundo. ¿Un gobierno mundial? No nos engañemos, sería una dictadura mundial, dadas las intenciones que dejan entrever. Orwell en su 1984, se habría adelantado a la realidad cuarenta o cincuenta años.

Si contemplamos el ritmo de vida de dirigentes de países comunistas o similares en la historia, ¿con que nos encontramos? Actualmente en nuestro país, muchos abanderados de la izquierda radical son auténticos burgueses y no tienen reparo alguno en ello.

Según parece los suegros de “cum laude” están, con su hija, pasando una temporada de recuperación en un palacio del Estado, al que viaja mucho el citado para visitarlos. Todo ello a costa de los ciudadanos. ¿Será por nuestro bien?

Se alegran de que detengan a una persona por disparar a unas fotos de ciertos políticos, pero aplaudieron cando sus correligionarios guillotinaron públicamente al muñeco de uno opuesto. Nosotros somos los buenos y los demás los malos.

Hablan de que por comodidad, desaparezca el dinero en efectivo. No pretendan engañarnos, si eso ocurre, su control sobre la población será total.

Despertemos de una vez y cada uno, en la medida de nuestras posibilidades opongámonos valientemente a ese nuevo orden mundial. Cicerón ya advirtió que “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”

No admitamos una dictadura capitalista-comunista, ¡reaccionemos!

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