"Las meteduras de pata del presidente del Gobierno se antojan bien una traición del subconsciente"

Inda, sobre la última pifia protocolaria de Sánchez: «Es un desahogado, se cree el jefe del Estado bis»

TODAS LAS PIFIAS PROTOCOLARIAS DE PEDRO SÁNCHEZ

Inda, sobre la última pifia protocolaria de Sánchez: "Es un desahogado, se cree el jefe del Estado bis"
Inda critica la nueva pifia de Sánchez al que Felipe VI tuvo que corregir para que cumpliera con el protocolo.

Comienzan a preocupar sobremanera las pifias de Pedro Sánchez en lo que a protocolo se refiere.

Tanto es así que este 2 de julio de 2020 el periodista Eduardo Inda escribe en La Razón que cada vez le parecen menos errores involuntarios y que más parecen cuestiones más relacionadas con la propia egolatría del presidente del Gobierno:

Cuando uno se equivoca una vez es un despistado. ¿Quién no ha entrado alguna vez en una calle por dirección prohibida por error? Que tire la primera piedra el que no se ha metido alguna vez en un baño de señoras siendo señor o en el de señores siendo señora. El problema es que cuando uno es obsesivamente contumaz en el fallo hay que empezar a sopesar la posibilidad de que, en lugar de ante un despistado, nos encontremos frente a un desahogado. Pedro Sánchez, mismamente.

Las equivocaciones protocolarias eran aceptables en su caso, como en el de cualquier otro presidente, en las primeras semanas, cuando era un novato en las lides monclovitas. Pero esa excusa dejó de colar un mes después teniendo en cuenta que dispone de un ejército de expertos en protocolo. Desde entonces, las meteduras de pata se antojan bien una traición del subconsciente, bien un rapto de megalomanía de un tipo que deja reducido a Napoleón a la condición de hombre humilde.

Empieza a relatar los momentazos perpetrados por Sánchez en los actos presididos por los Reyes de España:

La primera gran ¿pifia? sanchiana llegó en la recepción del 12 de octubre de 2018 en el Palacio Real cuando se colocó al lado de los Reyes a saludar a los 5.000 invitados. Estrechó, incluso, la mano de una estupefacta Ana Pastor. Tuvo que intervenir el siempre audaz Alfredo Martínez, jefe de Protocolo de la Casa del Rey, para que el presidente dejase de dar la nota. El ridículo, deliberado o no, fue de los que hacen época.

Saca a colación lo que pasó en una cena en honor al presidente de Perú:

El cuento se repitió durante una cena en honor del presidente del Perú, Martín Vizcarra. Los presentes se desternillaron poco después de que el Rey diera el pistoletazo de salida a su discurso con las palabras de rigor: «Señor presidente, señora primera dama…». Sánchez se hinchó al más puro estilo pavo real, se apresuró a abrir la boca, pero dio marcha atrás cuando se percató de que la alusión iba dirigida al sudamericano.

Recuerda lo sucedido en el desfile del Día de la Hispanidad en pleno Paseo de La Castellana, en Madrid:

El pasado 12 de octubre se lanzó a auxiliar al paracaidista del farolazo para salir en la foto al lado de Don Felipe. Ayer, en La Alcazaba de Badajoz, más de lo mismo: se situó a la vera del presidente portugués, Rebelo de Sousa, dejando orillados al Rey y a su homólogo y correligionario António Costa. Ya no hay duda de que se cree el jefe del Estado bis y de que sueña con ser algún día jefe de Estado único bajo el nombre de Pedro I. Con permiso de Pablo Iglesias, naturalmente.

TODAS LAS PIFIAS PROTOCOLARIAS DE PEDRO SÁNCHEZ

Pedro Sánchez es un presidente del Gobierno reñido con el protocolo institucional.

Este miércoles ha tenido que ser corregido por el mismo Rey cuando para la foto oficial con el presidente y el primer ministro de Portugal en Badajoz el líder del PSOE dejaba a su homólogo, António Costa, en un extremo.

Esta metedura de pata de Sánchez no es ni mucho menos la primera en materia de protocolo.

  • BESAMANOS EN EL PALACIO REAL. La más sonada fue en la recepción el 12 de octubre de 2018 en el Palacio Real. Entonces, Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, tras estrechar la mano a los Reyes, se colocaron a su lado y como unos miembros más de la Familia Real empezaron a dar apretones de mano. Tras saludar a la ‘popular’ Ana Pastor y a otros altos cargos del Estado, el servicio de Protocolo de Casa Real tuvo que advertir al matrimonio Sánchez-Gómez que no debían protagonizar el ‘besamanos’ y Sánchez y su esposa finalmente se apartaron.
  •  EN BRUSELAS. Pocos días después Sánchez fue corregido por el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En una visita a Bruselas, el presidente del Gobierno español comenzó a hablar a los medios de comunicación en un ‘photocall’, un gesto que no estaba contemplado en el protocolo establecido.
  • CHALECO POR DEBAJO DE LA LEVITA. Otro momento que corrió como la pólvora ocurrió en marzo de 2019, durante la cena de gala ofrecida por los Reyes al presidente de Perú, Martín Vizcarra. El presidente del Gobierno, como dictaba la etiqueta, acudió en frac. Pero un detalle llamó la atención en el atuendo del líder socialista: el chaleco sobresalía excesivamente por debajo de la levita. Las normas dictan que el chaleco no debe asomar bajo esta prenda. En esa misma cena, el ‘cantinflesco’ Sánchez creyó que el Rey se dirigía a él cuando saludó al presidente de Perú. «Señor presidente…, señora primera dama», fueron las palabras que pronunció el Rey y que confundieron a Pedro Sánchez. El jefe del Gobierno de España abrió la boca con la intención de agradecerlo para luego agachar la mirada, fruto de su error y de la vergüenza pasajera.
  • SIN DISTANCIA CON LOS REYES. También junto a Don Felipe y Doña Letizia, Sánchez cometió el error de querer captar el protagonismo en la conversación de los monarcas con el paracaidista que se accidentó en el desfile militar del Doce de Octubre en 2019. Pese al protocolo -que le exige mantenerse a una distancia prudencial de los monarcas- Sánchez decidió colocarse prácticamente al lado, mientras los Reyes daban ánimos al paracaidista. El presidente socialista tuvo que ser advertido por personal de protocolo para que aminorase el paso mientras los Reyes procedían al saludo.
  • LA DEJÓ SIN SALUDO. También en 2019, en su visita a la Jefatura Superior de Policía de Cataluña para visitar a los agentes heridos por los disturbios separatistas con motivo de la sentencia del 1-O, Sánchez no se detuvo ante la agente encargada de la seguridad en la puerta del edificio -que se cuadró ante la llegada del presidente- y a la que apenas saludó con un leve gesto. A la salida, Sánchez tampoco se despidió de ella. Sí lo hizo el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con un apretón de manos.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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