Anián Berto : «Mascarillas para ti, yo no me las pongo: Las guapas y guapos de TV»

Anián Berto : "Mascarillas para ti, yo no me las pongo: Las guapas y guapos de TV"

El virus continúa agresivo en la práctica totalidad de España, y las autoridades sanitarias y políticas exigen el uso de mascarillas de manera imperiosa y obligada a toda la población, incluido donde se guarde la distancia de metro y medio. ‘Cuando digo que es obligatorio para todos, es para todos’, manifestó el presidente de la Junta andaluza Juanma Moreno Bonilla. Otros políticos insisten que es el más eficaz método para evitar males peores, ‘es mejor prevenir que curar’. Y hasta aquí poco que rebatir, si no fuera por qué existe doble vara de medir y la ley no es igual para todos, la doble moral española se vuelve a implantar y la hipocresía es nuestro caballo de batalla. Las guapas y guapos de televisión están hechos de otra pasta.
Ellos y ellas, presentadores/as de informativos, debates, tertulias, magazines, entrevistadores y entrevistadoras van a su bola, se creen el ombligo del mundo y prolongan ‘la esencialidad’ más allá del Estado de Alarma, que terminó y nada tiene que ver con el cumplimiento de usar mascarillas en ‘la nueva anormalidad’. Ahora no sirve lucir maquillaje ni presentar la mejor cara, parecer o ser la más guapa ni el más atractivo, es tiempo de solidaridad y responsabilidad. Aunque ‘el primo Simón’ falla más que una escopeta de feria.

Los profesionales televisivos están a salvo frente a la audiencia, y al revés, pero actúan sin protección junto a otros profesionales de plató. Operadores de cámaras, directores de programas, redacción, técnicos de iluminación, ingenieros de sonido, regidores, personal de apoyo, peluquerías, maquilladores, equipo de limpieza, y un largo plantel de personas que también merecen respeto y consideración, por qué ellos igualmente realizan el programa y no están exento de contagio y propagación.

Infringen estos presentadores televisivos las normas y cometen un claro agravio comparativo. Si toda la población es toda, quiénes en primer lugar deben mostrar su rostro con mascarillas son ellos. Es poco leal, cínico y temerario, bombardear a la población constantemente con ‘la obligatoriedad de usar el tapaboca y nariz, trabajando en equipo y en platós, a veces herméticos, o en su defecto son lugares cerrados (naves y locales) propicios al contagio. Recuerde que una sola persona puede llegar a contagiar a más de diez, y los compañeros de televisión no están sumergidos en una burbuja galáctica, ya que conviven con otras personas cómo usted o yo, y realizan las mismas actividades diarias. Acuden al supermercado, tienen familia o utilizan el servicio público de transporte.

Los expertos sanitarios y políticos lo dejan claro, ‘es incómodo ir a la playa con mascarilla, sufrir la falta de oxígeno o padecer calor’ pero tenemos que parar la pandemia infecciosa. Queda claro que de esta no salimos más fuertes, entre otros motivos, por qué nos faltan cerca de 45.000 compatriotas que han fallecido, y continúa. Más de 568 personas fueron contagiados en un solo día en España en el instante de esta redacción, y siguen falleciendo personas, mientras la edad media de los afectados baja y los jóvenes no están libre de esta afección.

Los científicos trabajan a marcha forzada, pero lo que se sepa del coronavirus con exactitud queda para ellos, aquí nadie da ‘patá con bolo’. Unos técnicos siguen planteando el tema desde unas perspectivas y otros expresan lo contrario. La vacuna se anuncia próxima y el tratamiento no llega. El virus se escapó de un laboratorio de ensayo, es de diseño, el pobre pangolín fue el culpable o la carne del mercado chino de Whuan, el magnate Bill Gates ya lo sabía años anteriores o es una guerra sórdida contra la humanidad. Los CNI’s no diluyen los verdaderos motivos de la Covid-19, mientras se espesa la pandemia en el mundo, estimándose cerca de 600 mil muertos y 13 millones de contagios.

Por otra parte, si seguimos confinados no comemos y si comemos nos infectamos. La economía y el turismo pueden ser culpable, o no compatibles con la salud, pero el dilema existe. O mueres contagiado o de hambre. Un mal menor: mascarillas a tutipley, el resultado ya lo veremos.

Así que, colegas de televisión, que no son pocos (y pocas), más de 700 canales de televisión capta mi aparato, póngase la mascarilla, que seguro le perservará, cuidará al prójimo más cercano y la belleza en este caso no es relevante, se ahorran en maquillaje, el ‘share’, o cuota de pantalla, no baja y es un gesto de solidaridad con la audiencia. No hagan bueno más tiempo el refrán : ‘consejos vendo que para mi no tengo’.

Además le puede costar cada aparición en pantalla 100 €, y teniendo en cuenta que algunas y algunos están todo el día en pantalla, le saldrá una pasta. No sé si la televisión dará para tanto. Por si acaso, me callo la boca, me coloco la mascarilla y luzco mi último modelo, color negro y con la lectura ‘Prensa’, así me siento preparado para la guerra, sin saber por donde vienen las balas ni quién es el enemigo.

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