EL GOBIERNO ESPAÑOL APROBÓ EN MARZO DE 2020, MEDIANTE DECRETO, LA EXPERIMENTACIÓN CON HUMANOS, SIN LAS GARANTÍAS REQUERIDAS

La Comisión Europea da luz verde a la experimentación con humanos

La Comisión Europea da luz verde a la experimentación con humanos

Si la información nos hace libres, vamos a continuar repartiendo píldoras de libertad en forma de palabras. Esta terapia natural está contraindicada en personas con síntomas de conformismo crónico y fe ciega en la oficialidad. El único efecto secundario es que su uso prolongado puede producir que el usuario despierte del gran sueño de la mentira y empiece a hacerse preguntas, a deducir y a pensar por sí mismo sin otros soportes que su intelecto y su conciencia. No es cómodo, porque dentro del rebaño se está más calentito y, encima, si otros piensan por nosotros y nos lo dan elaborado, eso que nos ahorran. ¡Ellos son los que saben! Perdón por mis palabras irónicas, pero en un acto de sinceridad debo reconocer que a muchos se les ve incluso la lana. Sin embargo, los de la lana se atreven a juzgar o incluso a negar la información que no proviene del sistema, aunque carezcan de datos para refutarla, más allá del tan socorrido “lo han dicho en las noticias, lo dicen los científicos, o lo dice tal personaje”. Pero no se cuestionan lo que hay detrás, que, en la mayoría de las ocasiones, se trata de entramados de intereses, donde la corrupción y la falacia son su auténtica esencia.

El ser humano está programado para pensar y actuar como un autómata, es decir, que piense y actúe según se espera de él, de acuerdo a la propaganda inculcada. Como bien argumenta Edward Bernays –y esto era en 1928— “el ciudadano medio es el censor más eficaz del mundo. Su propia mente es la mayor barrera que lo separa de los hechos. Sus propios ‘compartimentos estancos lógicos’ y su propio absolutismo son los obstáculos que le impiden ver en términos de experiencia y pensamiento, en lugar de en términos de reacción grupal. […] Para el animal gregario, la soledad física es un miedo real y esa asociación con el rebaño le provoca sensación de seguridad. En el ser humano, este miedo a la soledad crea un deseo de identificación con la masa en cuestiones de opinión” [1]. Por eso es tan fácil manipular a la sociedad, pensar por ella y hacerle creer que tiene ideas propias. Cuando se presentan argumentos desmontando una mentira, la mente del ciudadano normal entra en lo que se llama en psicología “disonancia cognitiva”, una alteración o estado de confusión mental que impide un análisis racional.

LA COMISIÓN EUROPEA DECIDE LA EXPERIMENTACIÓN CON HUMANOS

Estos días, mientras la mayoría de la sociedad continúa pendiente de lo que las teles y medios convencionales en general les cuentan sobre la epidemia, el número de contagiados y muertos por día, así como sus cábalas sobre lo que ocurrirá en septiembre-octubre, y mientras los sanitarios viven martirizados e histéricos por las medidas de seguridad extremas en un ambiente de cuarenta grados, una parte de la población, minoritaria eso sí, pero más despierta y mejor informada, va mucho más allá y se prepara para defenderse del plan que nos tienen preparado. Al menos en conciencia. Lo que más debe preocuparnos ahora es la dichosa vacuna que las élites globalistas han diseñado para esta humanidad sufriente y aterrada; una vacuna que empezaron a considerarla como urgente, antes de que empezara la epidemia. Si ya en sí ponerse una vacuna es para pensárselo más de dos veces, la vacuna que viene es para decir NO desde ahora, porque si ya teníamos todas las sospechas, en función de lo que vienen anunciando los megalómanos del mundo, amén de lo que vamos deduciendo, las últimas informaciones son la concreción de este plan perverso para la humanidad. A partir de ahora todos seremos cobayas de laboratorio, es decir, podrán experimentar con nosotros individual y colectivamente. Por ley. Esto se está gestando en secreto, a espaldas de los ciudadanos, en las “cloacas” de la Comisión Europea, un organismo totalitario y maléfico, medio abstracto, que nadie sabe bien qué es, quiénes son los comisarios, qué méritos tienen, a quién obedecen, qué relaciones tienen con los lobistas, ni para qué es necesaria. El plan que tienen entre manos CONTRA los europeos es para quitarle el sueño al más optimista de los mortales.

Esta información es de primerísima mano y nos llega a través de Luis de Miguel Ortega, abogado que está realizando una labor encomiable en defensa de la sociedad. Lástima que esté prácticamente solo en la lucha legal contra el gran gigante, aunque hemos sabido que otros letrados se están uniendo a la causa por la libertad y la verdad. Lo que vamos a expresar debería ser portada en todos los medios de comunicación, en su sentido más crítico. Pero eso no ocurrirá. Se venderá como la panacea para una salud universal armónica. ¡Es la prostitución del lenguaje!

El 17 de junio de 2020 la Comisión Europea lanzó la siguiente propuesta: “Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la realización de ensayos clínicos y al suministro de medicamentos de uso humano que contengan organismos modificados genéticamente o estén compuestos por estos organismos, destinados a tratar o prevenir la enfermedad cornavírica”. Como suena. La intención, dicho en román paladino, es hacer experimentos con la población, aun a riesgo de graves consecuencias. La Comisión plantea esto como un procedimiento de urgencia, para lo cual no es necesario consulta ciudadana de ningún tipo, ni tampoco transparencia. El siguiente paso fue llevar la propuesta al Parlamento Europeo para su información, debate y votación. Y ahora viene lo realmente grave, porque en la sesión parlamentaria del 10 de julio de 2020, con todos los informes en la mano, los parlamentarios se centran en diferentes temas relacionados con las vacunas –proponen que sean de acceso rápido, justo y equitativo, que tengan carácter obligatorio, que se cree una tarjeta de vacunación de la Unión  para los ciudadanos, y otros puntos a cual más chungo—. Todo el arco parlamentario votó en contra, desde los verdes a la derecha, pero sin entrar en el fondo de la cuestión, sin enmiendas, ¡y sin nombrar a qué están votando no! Lo que se dice “tirar balones fuera”. Pero, como las propuestas del Parlamento no contradicen el borrador, se considera “una aprobación tácita mediante una desaprobación expresa”, expresión citada tal cual. Esto lo resalta en negrita Luis de Miguel Ortega. La conclusión es suya. Opina que no fue un error o un despiste por parte de los parlamentarios –como, a veces ocurre—, y asegura que estos eran muy conscientes de lo que hacían, y que todo fue una jugada para salvarse, disimulando que estaban votando en contra de los intereses de los ciudadanos. El Parlamento, como órgano consultivo, no tiene capacidad decisoria, pero podía haber sido un freno si hubiesen votado en contra o, al menos, hubiesen presentado enmiendas y alegaciones. Conclusión: la propuesta de la Comisión sigue en marcha y tiene vía libre para continuar con la ley de experimentación con humanos y el medio ambiente sin las garantías necesarias [2].

Si esto va adelante, se hará efectivo en todos los países de la Unión Europea. De nada servirán nuestras democracias, nuestras  leyes garantistas, ni nuestro consentimiento informado, la Ley de autonomía del paciente y todos nuestros derechos. Será un antes un después. Quedaremos a expensas de que puedan inocularnos lo que sea. ¡Por ley!, vuelvo a decir. ¿Para esto queríamos estar en Europa? ¿En esta máquina de picar carne? ¿Es esta la Europa que Adenauer, Schuman, y De Gásperi soñaron?

Pero esto no es todo. Acabamos de descubrir que nuestros políticos ya andaban en esto, también en secreto, antes de la propuesta de la Comisión. Así, el decreto de marzo 8/2020 –seis días después del confinamiento— en la exposición de motivos habla de “liberación de organismos genéticamente modificados, sin cumplir con los requisitos de seguridad”, para luchar contra el coronavirus. Se acuerda invertir en vacunas y utilizar la ingeniería genética. ¿Telepatía? ¿Bola de cristal? No, llevaban en esto desde febrero, según se le escapó al ministro astronauta Duque en unas declaraciones para defenderse de quienes les acusaban de no haber sido previsores. ¿En febrero? ¡Pero si aún la OMS no había declarado el estado de pandemia! Lector: convéncete de que te están engañando, de que no te cuentan una sola verdad. Esta gente sin alma, acabó con tus padres y ahora acabará contigo y con tus hijos. Convéncete de que estamos en manos de lo peor. Es urgente que despiertes. Y también hay que despertar del sueño de Europa, que nos lleva inexorablemente a la catástrofe. Pero hacen falta líderes de buena fe, y de eso no hay.

Muchos se preguntan cómo hemos llegado a esta situación casi sin enterarnos. En efecto, fue una revolución silenciosa que socavó nuestros cimientos como civilización. Este presente gris no es más que el resultado de décadas de laicismo feroz, la consecuencia de haber enterrado a Dios y haber arrinconado a Jesús de Nazaret. Lo hemos sacado de las escuelas y universidades, derribamos sus cruces en las calles, hemos eliminado el crucifijo de los juzgados y de los parlamentos e incluso hemos omitido en la Constitución Europea toda alusión al origen cristiano de nuestra cultura. Nos han dejado huérfanos, sin pasado, y lo hemos consentido. Nos han robado y lo hemos permitido. Nos han arrebatado nuestra conexión con lo sagrado y somos almas errantes. Como colectividad, solo nos queda lamentarnos, rezar y confiar. Pero, individualmente, que es lo que realmente importa, es un gran momento para la reflexión, entrar en nuestro corazón que siempre espera paciente nuestro regreso, elevar nuestro pensamiento a la Divinidad y fundirnos en el no tiempo.
NOTAS

[1] Publicista y periodista judío de nacionalidad austriaca, sobrino de Sigmund Freud. Es el inventor de la teoría de la propaganda y las relaciones públicas. Estuvo al servicio de la CIA.

[2] Hace tiempo que están experimentando con humanos y el medio ambiente. No sabemos si  esto implicará, al menos tangencialmente, a los chemtrails; si será una regulación por la puerta de atrás de los diabólicos aviones que llevan años aspergiendo tóxicos en los cielos de todo el mundo. No estamos hablando de simples sospechas infundadas. Análisis de muestras de tierra, agua, plantas y sangre realizadas en diferentes partes del mundo indican que hay concentraciones anómalas de bario, aluminio y titanio, y que la presencia de estos elementos en la biosfera está aumentando de manera alarmante. Esto ha llevado a muchos investigadores a denunciar que la humanidad está siendo sometida a un proceso de fumigación. Suena fuerte, pero las evidencias así lo indican. Por si la presencia de estos tóxicos, sobradamente conocidos, no fuera lo suficientemente grave, se une a esta conjura contra la vida la “utilización de los novísimos polímeros autoensamblables, de nanotubos de carbono con capacidad portadora y química y de ‘smart dust’ o polvo inteligente. ¿Irá esto en el mismo paquete de la Comisión?

 

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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