La Moncloa ha puesto a funcionar su maquinaria mediática para deslegitimar las medidas decretadas por la Comunidad de Madrid para frenar el coronavirus

El Gobierno PSOE-Podemos alimenta en secreto una revuelta vecinal para convertir el sur de Madrid en ‘territorio ingobernable’ para Ayuso

La izquierda oficial agita el estallido social contra las restricciones decretadas por el gobierno autonómico: "Es un apartheid de clase"

El Gobierno PSOE-Podemos alimenta en secreto una revuelta vecinal para convertir el sur de Madrid en 'territorio ingobernable' para Ayuso
Isabel Díaz Ayuso (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (PODEMOS) y el coronavirus. PD

Les importa un comino la pandemia a Pedro Sánchez y sus compinches. Para ellos y sus ‘gurús’, el rebrote de coronavirus en Madrid es sólo una oportunidad de oro para erosionar al gobierno autonómico y pavimentar el derrocamiento de la popular Isabel Díaz Ayuso como presidenta regional.

Todo, mientras miman a los asesinos de ETA en prisión, como acaban de hacer con la terrorista que acribilló al socialista Ernest Lluch, apoyan a los torturadores chavistas de Venezuela y alimentan una campaña guerracivilista, que supuestamente debería culminar con la ‘voladura’ de la Cruz del Valle del Caídos.

Tras las drásticas medidas impuestas por el Gobierno de Comunidad de Madrid en ocho municipios y seis distritos de la capital de España -se verán afectadas 850.000 personas de 37 zonas con más de 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes-, PSOE y Podemos sueñan ya con provocar un estallido social, utilizando el falaz argumento de que Isabel Díaz Ayuso ha condenado a las localidades y barrios obreros.

Este 18 de septiembre, en los informativos de las cadenas de televisión afines a Sánchez e Iglesias se escucharon ya, vía reportaje o directamente en la boca de los periodistas, palabras como ‘apartheid para pobres‘ y reiteradamente la tesis de que se ha abandonado a su suerte a los ciudadanos más desfavorecidos.

Es la estrategia de la izquierda política y mediática: agitar e incendiar las calles de las zonas afectadas sirviéndose del mantra de que la gestión del PP les ha condenado a una suerte de gueto por razones de clase.

En secreto, a escondidas, disimuladamente, La Moncloa ha puesto a funcionar su maquinaria mediática – LaSexta, El País, TVE, Telemadrid y los tertulianos d ela ‘Brunete Pedrete’- para deslegitimar las nuevas medidas restrictivas decretadas por la Comunidad de Madrid para frenar el coronavirus.

La idea es en transmitir el mensaje de que las restricciones se aplican exclusivamente a las zonas más empobrecidas de la región.

Repetir hasta la saciedad, desde todos los ángulos, que la popular Isabel Díaz Ayuso sólo toma medidas contra los barrios más pobres.

El objetivo evidente es encender los ánimos en las calles contra las restricciones que plantea la Comunidad y convertir los barrios del sur de la capital de España en un avispero.

En esta operación, el sectarismo de Podemos es repugnante, pero forma parte del manual clásico de la extrema izquierda: aprovechar las restricciones decretadas por Díaz Ayuso para instrumentalizar la crisis sanitaria y desenterrar la lucha de clases.

Podemos cumple el papel de brazo ejecutor, mientras que el PSOE se erige inductor de una estrategia en la que el socialcomunismo gobernante se reparte los cometidos a seguir.

Varios diputados autonómicos jalearon una manifestación en la Puerta del Sol, convocada varias horas antes de conocer las medidas.

Pedro Sánchez abandona a su suerte a la Comunidad de Madrid, le niega el pan y la sal y trata de mover la silla de Isabel Díaz Ayuso amagando con una moción de censura que sirve de calvo de cultivo para generar un clima de tensión social extremo.

Sánchez prende la mecha e Iglesias incendia las calles a través de la movilización de las asociaciones y colectivos afines. Eso es lo que ha ocurrido y lo que va a ocurrir con carácter inmediato.

Sánchez se erige en salvador de Madrid, acude a la Puerta del Sol a reunirse con Ayuso, a la que tratará de forzar a que solicite el estado de alarma, mientras Pablo Iglesias atiza las calles.

Todo está perfectamente diseñado: el socialcomunismo se ha lanzado políticamente al cuello de Díaz Ayuso y no soltará a su presa hasta que no consiga su objetivo de hacerse con el poder en la Comunidad de Madrid.

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