Anián Berto : ‘Hoy, más que nunca, vives Mari Trini

Anián Berto : 'Hoy, más que nunca, vives Mari Trini

Si no sientes con esta mujer, pellízcate. Puede que seas insensible o ‘alma de cántaro’.

Y si no vives, necesitamos tu vida. En tiempos de incertidumbres, depresiones de salud, política y social, quizá es un bálsamo de paz recordar la calidad de un personaje que reconforta y eleva el amor equilibrado, que tanta falta hace. Ahora lo necesitamos más que nunca.

En aquel 6 de Abril de 2009, cómo una estrella fugaz, desapareció físicamente Mari Trini, pero jamás se marchó del corazón y del alma de la sensibilidad humana. Once años han transcurrido, y tendrán que pasar muchas generaciones para olvidar tan mayestática mujer. Creó y dió vida a más de cuatrocientas canciones, que no eran temas, sino pasajes de la vida reales. Con poesía, ternura, piedad y sentimientos.

Verdaderas obras de arte. Vendió más de diez millones de discos y recibió el reconocimiento cultural de la SGAE, quién le entregó el disco ‘multidiamante’, y además siempre contó con el respeto y admiración del público, y los más exquisitos melómanos en general.

Válgame Dios si las letras de este artículo suenan a homenaje póstumo a tan excelsa alma inspiradora. Ni tampoco caeré en el tópico, ‘que si hubiera nacido en América, en vez de en Caravaca de la Cruz de la Región de Murcia’, sería una diva mundial’. Ella fue ( y es) Mari Trini, exclusiva creadora de vida y pasión. En España y en Singapur.

Arranco impulsado por su transmisión tras oír su concierto del 84 en YouTube, bajo la denominación ‘Mari Trini’ una Mujer’, en Madrid.
Imposible quedar impasivo, inerte o indiferente una vez impregnado por la magia de su voz, su arte y embrujo directo al corazón.
De su bagaje profesional se han hecho amplias referencias. Sus éxitos ahí están, más de doscientas obras suyas fueron número uno en las listas musicales en España y en los países de habla hispana.

Su puesta en escena es digna de asignatura fundamental para la más prestigiosa Escuela de Arte Dramático que se precie y en cualquiera de sus géneros o expresiones ; la mejor métrica en poema, escritura o interpretación, sin olvidar su fonética y modulación del tono, ‘sui géneris’ de una cantautora imposible de imitar, por qué eso sale del alma, y esto es de ejemplar único.

Mari Trini tuvo capacidad de mantener al público y oyente envueltos en sensaciones vibradoras. Su música nunca deja impávida las emociones. Aún más intensa en aquellos conciertos en directo. A pesar de todo, es intención solo de recomendar a todos/as reconciliarse con los sentidos, aunque se trate de un rato, a través de los sonidos y mensajes de las letras de sus canciones. El virus puede esperar.

Sin embargo, déjeme enorgullecerme de haber sentido su inspiración muy cerca. Un día inolvidable con Mari Trini. Fue con motivo de su visita a Manilva, (Málaga), muchas décadas atrás. Mari Trini formó parte, cómo figura estelar artística, de los actos de inauguración del Puerto Deportivo ‘La Duquesa’, al oeste de la Costa del Sol. Serví cómo anfitrión, junto a directivos y personal del puerto, para ofrecerle la bienvenida y acompañarle en una cena de gratitud por su presencia en los actos.

Recuerdo su exultante naturalidad, su amable sonrisa y su dialéctica sencilla. No pudimos contar con mejor embajadora. Sobre la medianoche, un gran gentío esperó a Mari Trini arriba del escenario desde la tarde. El puerto recibió a miles de asistentes que abarrotaba sus instalaciones, cómo nunca más se volvió a ver.

La responsabilidad de organizador y presentador de su actuación me permitió sentir, juntos en camerinos, palabras emocionadas minutos antes de la aparición en escena. ‘Estoy nerviosa, ¿crees que todo saldrá bien?’, me repetía temblorosa apoyándose en mi brazo. Eran solo manifestaciones de responsabilidad, ya que Mari Trini pisó escenario y se metió el público en su corazón. Éxito espectacular, cómo de costumbre en ella, con un público volcado que jamás olvidará su espectáculo.

Y es que si no sientes con esta mujer, pellízcate. Es probable que seas insensible o ‘alma de cántaro’.
Ella se fue, pero queda su magia y obra. Murió a los 61 años, preparando su último concierto de despedida, que no pudo hacer. ¡ Ahora te necesitamos más que nunca. Estoy convencido que contigo las penas son menos !.

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