Opinión

De Carakas a Vallekas

El intento por sembrar en España el modelo chavista, ya ni siquiera lo disimulan

De Carakas a Vallekas

A diario me pregunto si estoy en Caracas o en Madrid a razón de la zona donde vivo desde hace casi 2 años.

Un barrio estigmatizado como obrero de clase media, con carteles y pegatinas por doquier promoviendo la okupación; así con K. Porque desde la teoría comunista leninista, la K representa la irreverencia y la contracultura del denunciado capitalismo, fascismo, machismo y todo lo que termine en ismo menos el falso feminismo que promueven en sus consignas de adoctrinamiento psicológico.

A estos individuos, les une una ideología inoculada a través de una especie de lobotomía realizada por osmosis; se vanaglorian de sus tatuajes, piercing o cualquier símbolo que les reivindique una lucha que no han luchado y una batalla que no existe.

Ellos son sus propios fantasmas, que se les aparecen en forma de complejos y de traumas. Buscan argumentar bajo el lema de lucha de clases para justificar que son rémoras y macrófagos ciudadanos.

No les interesa ser productivos, lo de ellos es contramarea.

Se inventaron un movimiento que bautizaron como Podemos, pero la realidad es que no pudieron cumplir con ninguna de sus consignas, solo lograron enriquecerse haciéndose socios y cómplices de las peores tiranías del continente americano como la cubana y la venezolana.

Quieren sembrar en España el modelo chavista, ya ni lo disimulan.

Utilizan todos los espacios democráticos para lanzar sus consignas y sus amenazas a los partidos políticos de oposición. Ya no guardan ni las formas.

Recientemente las autoridades de la Comunidad de Madrid decretaron una reducción de la movilidad en algunos sectores de la capital española para disminuir los contagios de COVID-19.

Caldo de cultivo, excusas y argumentos para que las rémoras salieran a las calles a protestar. ¿Acaso las libertades coartadas fueron diferentes a las que se prohibieron con el estado de alarma decretado por el Gobierno de España?

Las convocaron a través de las redes sociales, esas mismas que maldicen y critican pero que usan a conveniencia. Son un mar de contradicciones y de absurdos.

Llegaron en pequeños grupos uniformados, el mismo estilo, la misma ropa, el mismo morado y negro. El mismo flequillo, quieren ser irreverentes, pero se han convertidos en zombis clonados desde las esferas del partido de poder.

Consignas y amenazas ante la autoridad legítima; buscaron y consiguieron. Son cachorros adiestrados para cumplir una misión.

Los titiriteros dirigentes de Podemos y sus Community Manager que protestan y buscan posicionar etiquetas y Hashtag desde Twitter le dan orden al guion preestablecido y así mueven sus hilos.

Mientras tanto las rémoras siguen allí, pensando que son irreverentes, que son okupas y que están apoyados. Dulce e idiota incredulidad juvenil. No viven en Vallecas sino en Vallekas.

El único apoyo que reciben es virtual, los dirigentes que antaño llenaron plazas con consignas y gritos de reivindicación ya han demostrado que solo quieren poder y dinero.

Un chalet en Galapagar o un curul en el congreso para seguir utilizando a través del onanismo verbal una lucha que no han luchado y una batalla que no existe.

A diario me pregunto si estoy en Carakas o en Vallekas.

Por Andrés Colmenárez Farías

Twitter: @andcolfa

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