SÁNCHEZ DIVIDE LA DERECHA, CASADO SE QUITA LA CARETA Y VOX SE QUEDA COMO LA ÚNICA OPOSICIÓN

Casado se rinde ante Sánchez y rompe con VOX

Casado se rinde ante Sánchez y rompe con VOX

De alguna manera, hoy es un día de luto para España. En el hemiciclo triunfó el comunismo, el separatismo y los representantes del espíritu del terrorismo que conforman el gobierno de los del abrazo. La chica Arrimadas, a cuyo paso echaban lejía sus adversarios catalanes –ahora están en el mismo bando—ya limpia hace tiempo los zapatos de Pedro Sánchez por orden de Soros, cosa a la que Rivera se negó y de ahí su derrota electoral y retirada. Son las altísimas cúpulas quienes piensan por ella y la obligan a babosear ante un Sánchez obediente, creado para estar donde está y llevarnos a la ruina absoluta. Faltaba la careta del blandengue Pablo Casado, pero ya se la quitó. Me pregunto si también recibió el toque sorosiano, aunque casi me atrevo a afirmarlo, porque un cambio tan radical me parece excesivo para un buen chico de Ávila. En el caso de Rajoy era “chantaje de dosier”, pero en el posicionamiento de Casado confieso que hay algo que se me escapa, sobre todo por su contundencia y ánimo de un no retorno, que quiso sellar de manera iracunda y mezquina.

Casado rompió con VOX y eso equivale casi a romper con España, al menos, con lo más genuino y auténtico de nuestra idiosincrasia. La derechita cobarde se convierte en la derecha traidora, que apedrea a VOX y se alinea con la mezcolanza de gentuza que defiende a los terroristas, se financia con el narcotráfico, derriba cruces y protege el abuso de menores en Baleares, por no hablar de otros temas escabrosos. Lo cierto es que la banda ha aumentado. Ya están todos los malos juntos, unidos por el NO de la infamia. Hubiésemos entendido una abstención o, en ánimo de ser comprensivos, un no. En realidad, se trataba de censurar a Sánchez y su gobierno del golpe de Estado. Sin embargo, este presidente falsario y protegido por el Mal, salió reforzado gracias a la debilidad y servilismo de Casado que convirtió el acto en una moción contra VOX, el único partido decente. Fiesta en Ferraz y fiesta en Moncloa, con arroz con leche y canela espolvoreada. Sánchez ha conseguido dividir a la derecha. VOX se ha quedado solo en el hemiciclo. Intentarán arrinconarle, pero es la única oposición de facto, la única esperanza de España.

VOX es el único partido que en su discurso, en el que no caben más verdades, se atreve a hablar de los “amos del mundo”, esas élites globalistas que, tras bambalinas, quitan y ponen gobiernos, que desestabilizan países, que pretenden reducir la población a quinientos millones, que nos han metido las políticas de género, el aborto, la eugenesia, la eutanasia, que ha pactado la inmigración masiva, que financian las marchas del 8 de marzo, las femen, los separatismos, las consignas del falso cambio climático, el fomento del odio, las revueltas de todo tipo para crear caos y, sobre todo, han trufado la sociedad de un laicismo feroz que, en pocos años, ha derivado en una cristofobia que va in crescendo. Por no hablar del plan de las élites para España, cosa sobre la que la prensa oficial parece estar ciega y muda. Por no abrir el melón de todo lo que esconde esta pandemia de diseño.

Casado quería hacerse un hueco y parece que lo consiguió, pero a qué precio, quedando ante la gente de bien y ante muchos de sus votantes como un ser ruin que se salta las más elementales normas de respeto. Siento pena por él y no le arriendo la ganancia. Algo ganado con artes tan rastreras no vale nada. Aunque hablemos de política, y esta tienda a ser un show en el que los Rufianes de turno dan rienda suelta a sus excentricidades, hay límites que no deben traspasarse y deben persistir los principios fundamentales que nos ennoblecen. Claro que hablar de política y nobleza es una contradictio in terminis, al menos hoy, sobre todo, en algunos. Gracias a su entrega y el apuñalamiento a Abascal, Casado podrá participar en el botín de los jueces, esa componenda corrupta de origen socialista, muy del gusto del bipartidismo. Casi se puede hablar de jueces vendidos al peso. Le hubiera tocado igual su parte, pues ya de Europa había llegado la reprobación.

Pablo Casado iba armado de dinamita y prendió la mecha para demoler a VOX. Aún no puedo creer que esas palabras salieran de su pluma. Decirle a Abascal que pisoteaba la sangre de las víctimas, llamarle homófobo y repetir las consignas de la ingeniería verbal de la izquierda fue un acto indecente y rastrero. No solo las palabras, sino su tono y gestos agresivos, como si se hubiera tomado alguna droga para romper la línea de las inhibiciones. Por un momento me pareció que lo estaban manipulando y controlando a distancia con algún método MK-Ultra. Parecía un pelele de Sánchez insultando a su compañero de cuna. Hay que tener poca empatía para atreverse a echar por la  boca todos los insultos y calumnias que una tras otra le lanzó al que fue su hermano de teta. Los dos mamaron de la misma ama de cría que fue la gaviota del PP, con la proteína de los valores del humanismo cristiano de los que el renegó hace tiempo para entrar en el mar proceloso del laicismo feroz que encarna la izquierda, con su aborto, su eugenesia y su eutanasia. Quizá por eso le rechina Abascal, con sus medallas y escapularios, y siempre dispuesto a hacer partícipe a Dios de su discurso. A los posesos les ocurre eso cuando les mencionan lo sagrado, incluso vomitan verde; recordemos a la niña del exorcista.

El discurso de Casado fue vergonzoso, a la vez que cobarde. Para no olvidarlo. Yo también me sentí ofendida, como muchos españoles que juraron no volver a votarlo. No es de extrañar que Abascal quedase herido tras las puñaladas inesperadas de quien consideraba su amigo. Yo lo interpreto como una prueba siniestra de iniciación. La mafia y los narcos, para admitir a un nuevo miembro en la banda, le exigen al neófito una prueba de sangre, la cabeza de un familiar o amigo. Casado quiso entregar la de Abascal a la maquinaria maléfica de Sánchez, al tiempo que tendía el cordón sanitario de los apestados. El maltratado del Tinell se ha convertido en el maltratador de VOX. Pero su pecado ha tenido demasiados testigos y puede que tenga que empezar a purgarlos. Las felicitaciones de Iglesias Turrión y de Adriana Lastra, no exentas de burla y segunda intención, dándole la bienvenida al lado oscuro, estaban cargadas de cianuro y se vio obligado a recordarle su imputación al del moño. Pero el mal ya estaba hecho. En efecto, Casado ha conseguido su hueco, quizá el hueco para su ataúd político, visto lo visto. Feijóo, que es quien manda desde más allá del Padornelo, y con un Marcial Dorado más que amortizado, sigue al acecho, aunque lo niegue. Al menos, él hace tiempo que se quitó la careta.

Ahora a esperar el pago de Tezanos en las encuestas del CIS. Como ya es de la banda, algún escaño le caerá para compensar su mala conciencia, como hacen con Arrimadas. Pero del dicho al hecho… Todo nuestro ánimo para VOX que, aunque estoy algo enfadada con ellos por el tema de la vacunación obligatoria, los seguiremos defendiendo contra los malvados y los corruptos. En política, no encuentro mejor manera de defender el bien y lo justo. Seguimos adelante.

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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