Anián Berto: ‘A Pablo Iglesias le queda grande el traje. Tres tallas menos le vendrían bien’

Anián Berto: 'A Pablo Iglesias le queda grande el traje. Tres tallas menos le vendrían bien'

Una cosa es coger un megáfono en la Plaza España, y otra es gobernar con sentido de Estado.

Las claves expuestas en los Presupuestos Generales del Estado para el año 2021 dejarán sin dormir a Pedro Sánchez y al 99 % de la población, ‘que no pactará con Podemos. Si quiere se lo digo otra vez. No pactará con Pablo Iglesias’. Palabrita de Sánchez. Al alimón, a imagen y semejanza de los niños de San Idelfonso, cuál lotería de Navidad se tratase, Pedro y Pablo han posado para la prensa con una réplica simbólica del acuerdo de las negociaciones entre ambos mandatarios. La pedrea ahí queda. La inmensa mayoría podrá patalear y la oposición cantar lo que quede a salvo. A ningún economista convence lo que pregona el presidente de Podemos y representante en el Gobierno Pablo Iglesias para reparar la crisis económica en un país que alcanza ya las cuatro terribles depresiones de lleno: salud, poder adquisitivo, social y política. Un caldo de cultivo para las fechorías sectaria de este Gobierno. Con casi cinco millones de parados y una recesión económica brutal que alcanzará este año el 13 % del PIB, a pesar que el Gobierno sueña con la caída de un ilusorio  9’2 %.

Un batiburrillo de Ejecutivo con ideas dispares, donde cada uno de sus miembros arriman el ascua a su sardina. Al ministro de Asuntos Sociales y Agenda 2030, la responsabilidad le supera y desborda desmedidamente, dejando claro que son tesis divergentes. Una cosa es predicar y otra es dar trigo. Un asunto es coger un megáfono en la Plaza de España, y otro es ocupar un escaño en el Parlamento español. El kilómetro ‘0’ lo aguanta todo, mientras el Congreso y Senado solo admite la justa acción decisiva de gobernar para todo un país con sentido de Estado.

La elegancia, la educación y el respeto son estímulos implacables en la vida, una trilogía precisa también en política, y el sectarismo de Pablo y Pedro no lo permite. Al vicepresidente segundo el traje le va grande, quizá necesitaría tres tallas menos, les vendrían bien y pasaría desapercibido. En su defecto, depurar el estilo para disimular la holgura de sus pensamientos progres, que va desde los razonamientos más inverosímiles a gastar lo que no se tiene. Las decisiones insensatas e inmaduras de ambos líderes plasman en el borrador de los Presupuestos Generales del Estado sablear a diestro y siniestro. Los ricos, patrimonio y sociedades, además de las grandes empresas serán las víctimas. Todos van a ser ‘expoliados’ con subidas del IRPF.

Un agravio comparativo inmediato que redundará en perjuicio al trabajador de a pie, más pronto que tarde. Es raro ver que alguien se deje espeluznar y saquear conscientemente. Seguirá el éxodo de empresas y se marcharán buscando mejores apuestas, mientras los ricos pondrán sus fortunas a mejor recaudo. El obrero tendrá menos opciones, engrosará la lista del paro y quedará exclusivamente la huida emigratoria a otros países.

España no tolera más incongruencias ni brindis al sol que recuerden ‘desnudar un santo para vestir a otro’. No es sensato legislar contra los propios intereses generales, aunque Pedro Sánchez deba pagar el peaje que le supone la coalición con los comunistas de Unidas Podemos. Si el Presidente socialista tuvo las pelotas, la osadía y el arrojo de tirarse a la piscina sin agua, ahora está obligado a derrochar arte (que no le falta) para frenar los dislates del que dijo, ‘querer asaltar el cielo’ para regenerar la política en nuestro país, y nada más ha puesto de moda el moño.

Por otra parte, cómo se entiende ir contra los alquileres en España de forma tan desmedida y desproporcionada. Los comunistas han conseguido incluir en los planes del PGE el control del sector de alquileres de viviendas, incluyendo legislar con limitaciones los precios al propietario. Es decir, que en un  mercado libre de oferta y demanda (hasta ahora) se obliga atenerse a rentas estipuladas por el Gobierno. Más adelante no va a ser extraño que se acuerde expropiar viviendas de uso particular. Estas que cubren una primaria necesidad y una dejación de los poderes públicos. Sin duda, es más fácil legislar que presupuestar para la construcción urgente de viviendas sociales. Si los propietarios se plantan y dejan de alquilar, la demanda saturaria la deficiencia de viviendas en España.

La frase, ‘¡Expropiese!. ¿Y este edificio señor alcalde, de quién es? ¡Expropiese!, va a saber a poco. Así, de este modo, paseando por las calles, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Cháves Frías, procede a justiciar la propiedad. Un proceso rápido y determinante para desterrar a su población y castigar el ahorro, el esfuerzo y sacrificio del ciudadano, subestimando a su semejante y ninguneando leyes y derechos humanos. Es lo que pueden agradecer los venezolanos a Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y cía, asesores directos en el plan político de este país latino. Cháves se forzó poco para entender a nuestros politólogos, ya que igualmente le corre por la sangre los asuntos referentes al ‘libertador’ Simón Bolívar. A nuestro ministro de Derechos Sociales también le riega el cerebro estas dictaduras republicanas que, lejos de aportar al débil, exclusivamente siembran hambruna, produce desolación y miseria humana, en favor de unos pocos dirigentes privilegiados que se erigen en la pesadilla del ciudadano.

Es necesario recordar y analizar la cuna política de Pablo Iglesias, sus derroteros y ‘modus operandi y vivendi’. Puede resultar interesante conocer cómo de un modesto piso en el barrio de Vallecas en poco tiempo pudo pasar a vivir en exhibición de riqueza en Galapagar. De regenerar ‘la casta’ a ser solicitada su investigación al Supremo a cargo del  juez de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón, por el caso ‘Dina’ y de donde se desprenden tres presuntos delitos. Sólo cinco años separan el espíritu de los indignados del 15-M a la desolación y ruina del país, por lo que será mejor apretarse el cinturón que ajustar el traje de ceremonias de Pablo Iglesias. La fiesta ha comenzado, solo faltan los músicos.

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