LOS POLÍTICOS LLEVAN DENTRO UN DICTADOR QUE AFLORA A LA MÍNIMA OPORTUNIDAD

Los políticos de fiesta, los ciudadanos arrestados en sus casas

Los políticos de fiesta, los ciudadanos arrestados en sus casas

No me molesta que Pedro J. Ramírez, incluso en corsé rosa, si es que aún lo conserva desde su fantasía sexual con Exuperancia, haga fiestas de promoción de su periódico progobierno, como siempre ha hecho. Ya sabemos de sus giros políticos, de acuerdo a su propia conveniencia. Recordemos que de íntimo y confidente de Aznar pasó a considerar buen tipo a Zapatero. Nada le debemos y nada nos debe, así que puede seguir paseando a su pareja defensora de la ideología de género. Otra cosa son los representantes de la cosa pública, a quienes pagamos el sueldo. Que los políticos acudan a su fiestorro nocturno clama al cielo, cuando al ciudadano, por unanimidad, que ya es grave decirlo, lo tienen atosigado prohibiéndole las reuniones de más de seis, culpando a los jóvenes y teniendo a los niños torturados con las mascarillas pegadas con esparadrapo. Las restricciones son para el pueblo, no para la casta. Y en esto qué bien se entienden los políticos de los diferentes colores y qué pronto se acostumbran a gozar de los privilegios hasta el punto de vender su alma al diablo con tal de seguir alimentando sus egos. Y no digamos nada si tienen las llaves de las ciudades para poder abrirlas y cerrarlas a su antojo. Ese placer reptiliano nunca lo habían soñado, pues nunca estuvo en la oferta del cuerno político de la abundancia. Esto nos ha servido para descubrir que los políticos, el que más y el que menos, lleva dentro un dictador que aflora a la mínima oportunidad.

Al guateque de lentejuelas acudieron la ministra Robles, el recién sumado al consenso progre, Pablo Casado, el alcalde Almeida, Arrimadas, Villacís, no sé si con su novio nuevo, y el ministro de Sanidad, Illa. Me pregunto cuántos de ellos sabrán que estamos viviendo ante una gran farsa, que el Sars-Cov-2 es de laboratorio, que la Covid no es una enfermedad respiratoria, sino inflamatoria, cuyo foco no es ningún virus, que los positivos no necesariamente son enfermos, que los asintomáticos son personas sanas, que los viejos han sido sedados, que se aplicó el “triaje den guerra”, que la mayor parte de las cifras diarias se refieren a resfriados y a gripes, que la mayoría de los muertos no son por Covid, sino por gripe y otras causas y podríamos seguir con el rosario de mentiras establecidas para que los ciudadanos crean que estamos ante una gran pandemia y aceptemos cualquier restricción mansamente, cuando, en realidad, estamos ante un problema político-económico mundial, que se hace particular en cada país, ya que los gobernantes respectivos aprovechan para dar rienda suelta a su psicopatía, torturando al personal. ¿Cuántos de ellos sabrán esto? ¿Quizá solo leen los argumentarios diarios preparados por su gabinete de prensa y por eso no se enteran de nada y repiten como loros lo que cada mañana reciben impreso en unos folios? En el caso de la epidemia, repiten las consignas del Gobierno que son, a su vez, las de la OMS al servicio de los grandes emporios farmacéuticos. Siempre nos ha llamado la atención que no hubiese ninguna voz discrepante en ningún partido. VOX se atrevió a sacar a Soros del armario y a preguntarle a Pedro Sánchez por la reunión al día siguiente de llegar a la Moncloa. Ninguna respuesta, solo una sonrisa cínica. Arrimadas se hizo de nuevas y fingió no entender, como si no supiese que Rivera también recibió la visita de Soros, reunión que tuvo lugar en casa de un conocido industrial y que fue castigado por no pactar con la banda. Por eso ella ejerce de felpudo para seguir en el machito.  ¿No  recibió ninguna consigna de Bilderberg que la transmutó en esta especie de Lilith perversita que no se parece en nada a aquella chica que le cantaba las cuarenta a Torra? ¿Quizá escarmentó en cabeza ajena? ¡Tanto énfasis en Cataluña para acabar siendo la chica de la lejía de Sánchez!

Volviendo al tema de la fiesta, todos han reconocido que habían metido la pata y se han disculpado. Pero eso había que pensarlo antes. ¿O es que los políticos no piensan? Illa incluso aclaró que no se había quedado a cenar. Quizá con eso pretende rebajar el pecado, de mortal a venial, pero no cuela. Yo no les admito las disculpas. Pedirle a un político que haga algo, de corazón, es demasiado pedir, es no conocer el virus que inoculan nada más pisar moqueta y colocar la bandera detrás. Por eso no creemos ni admitimos esta petición de disculpas. Lo hacen porque los han pillado con el carrito del helado, o como dice una amigo mío con un toque más rural, “en las patatas”. Si no les hubieran afeado la conducta en las redes, nadie se habría enterado y mañana repetirían la dosis. Aun así, no estamos libres, porque esta casta se considera con derecho a todo. Por eso congenian tan bien. “Memento mori”, recuerda que morirás, le advertía el siervo al general victorioso cuando entraba triunfal en Roma, para que la soberbia no se apoderase de él. No estaría de más, un método para hacer reflexionar a los políticos sobre la vanitas de la existencia, y hacerles interiorizar que están para servir.

Como no podía ser de otra manera, VOX no ha participado de este aquelarre masónico –no es una metáfora— y eso lo dignifica como fuerza alternativa, a la vez que lo diferencia. No sé si estaba invitado o no, eso no es relevante. Lo importante es mantener la línea de coherencia para seguir siendo creíbles y devolverle a España la ilusión y la esperanza perdidas.

NOTA. Si algún youtuber desea reproducir este texto o parte de él para la locución de su vídeo, debe pedir autorización y citar la fuente al principio de la narración.

gcomunicacion@laregladeoroediciones.com

 

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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