Anián Berto : «¿Para qué sirvió sacrificar la vida de Miguel Ángel Blanco?»

Anián Berto : "¿Para qué sirvió sacrificar la vida de Miguel Ángel Blanco?"

¡Hace falta el ‘Espíritu de Ermua’!. España todavía llora las muertes cobardes del tiro en la nuca. Este dolor no puede ser moneda de cambio para la coexistencia de este Gobierno’

Este Gobierno deja manifiestamente claro que va contra España. Pedro Sánchez se pasa 8.131 pueblos. Es decir, se ríe de las cicatrices de todo el país, dejando claro que nunca ha sufrido una herida. No se trata de una opción política más, ni una estrategia democrática para conseguir unos objetivos, sino viles actitudes dirigidas a tomar el pelo a 47 millones de españoles. Y esto es grave. Sumar a Bildu para la aprobación de los Presupuestos de España es retar a toda la población. Es un claro desprecio a la ciudadanía y evidente agresión al Estado de Derecho. Un reto desde el poder al sentimiento de su pueblo. Eso sí, cualquier cosa por afianzarse en La Moncloa durante tres años más. Es hora de volver a destapar el ‘Espíritu de Ermua’. A este Ejecutivo le resbala la auténtica ‘memoria histórica’ reciente y la exasperación de cualquier idea política, o etiquetas de izquierdas, derechas o centro. ‘Tres monedas de plata’ le son suficiente para traicionar a propios y extraños. Unos cuántos acuerdos con Eh-Bildu será la moneda de cambio para apoyar la coexistencia de este Gobierno, destructor de la Constitución y devastador del esfuerzo de los españoles. Entre ellos, acceder dirigir la intención política del plan presupuestario del PGE a los intereses de esta formación y acercar los presos de ETA al País Vasco, (que ya se llevan a cabo), Un alto coste por los favores recibidos indignamente. Se trata de un asunto delicado, esquizofrénico y perverso, fuera de todo sentido común y falta de respeto, incluso a sí mismo. España aún llora las muertes cobardes del tiro en la nuca. Único dogma impuesto por aquellos pistoleros.

La condición que lanzó la organización etarra para salvar la vida del joven de 29 años, concejal del PP en Ermua, fue acercar sus presos a las cárceles del País Vasco. Por este motivo ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco el 10 de julio de 1997. Solo 48 horas duró la amenaza de sus asesinos, mientras España se manifestaba en contra de la organización etarra para evitar la tragedia. El Gobierno resistió y no concedió la exigencia marcada por la banda terrorista. Dos tiros en la nuca, con balas de corto calibre, para mayor sufrimiento, acabó con un muchacho lleno de vida e inocente. España luchó, salió a la calle, inundó plazas y avenidas de lazos azules y gritó desgarrándose para salvar la vida de un concejal de pueblo qué sólo defendió la libertad y el derecho. En Madrid se convocó la mayor manifestación que se conoce en nuestro país. Más de un millón de personas con los brazos arriba y las manos pintadas de blanco gritaban, ‘Miguel Ángel somos todos’, pero no hubo tregua. El chantaje se consumó sin remisión ni absolución. A efectos numéricos era la víctima 778, de un total de 829 personas víctimas ilusas en un país que soñaba con libertad.

Ahora, 23 años después, hay que preguntar a Sánchez, y sus ministros, para que sirvió el inmenso dolor y sacrificio de la sangre derramada. ¿Por qué el asesinato de Miguel Ángel Blanco?. Ahora solo se necesita la avaricia y las ansias de poder de un personaje con alma de dictador para facilitar y conceder los fanáticos asuntos de estos desalmados. El presidente, y sus palmeros, demuestran lúcidas sus ‘memorias’, pero olvidan las de todos los españoles. Largo período de tiempo, horror fresco y sucesos imperdonables. Así lo demuestran los ‘Barones’ históricos del PSOE, que han redactado un manifiesto de incomprensión ante las maniobras de Sánchez. Un exponente claro de la mayoría socialista que no comulga con las tretas de su contradictorio y embustero presidente, que se une a la opinión generalizada de tendencias dispares.

Por otro lado, cabe mencionar que hiela la sangre, conmociona y sorprende la reacción indiferente y paciente que aparentemente muestra la opinión pública. Arreglamos España en corrillos de seis, sin bar ni copa y con un trozo de tela a modo de bozal. Bajo el control de Internet y reboleados a la bartola en el sofá. ¿Dónde está la sensibilidad de los manifestantes que inundó España ante las atrocidades de ETA?. Cuaja la moral, hace perder la esperanza y deprime los sentidos. Este Gobierno es legítimo, pero amoral y sin escrúpulos, indecente e irrespetuoso con los principios humanos. Es cierto, que falta un sistema opositor político unido que permita contrarrestar las fechorías y felonías de las exclusivas doctrinas de estos dirigentes. Sin embargo, y ciñéndonos a la Constitución en su art. 1.2,  que dice que la Soberanía nacional reside en el Pueblo español, cuesta entender la permisividad, tolerancia e indulgencia hacía tantos desatinos que proporciona un descomunal daño colateral a la práctica totalidad de los españoles. A todos los sectores, públicos o privados, afectan negativamente las decisiones ‘frankenstein’ de este Gobierno, desde la ley de educación Celaá, pasando por las injerencias del ministro Marlaska o las ocurrencias del ministerio de la verdad, pasando por las tropelías  de Igualdad de Montero a la verborrea prosaica de Iglesias. Sin olvidar las pretensiones de Gabriel Rufián ni las incoherencias de Inés Arrimadas. No dejan títere con cabeza, ni palos que sostengan la sociedad con el cerebro amueblado. Todo lo destruyen y lo reducen a escombros. Es imprescindible la voz soberana liderada por una plataforma civil que aglutine el sentir popular. Tenemos menos salud, somos más pobres y nos falta la libertad. ¿Qué más puede pasar?.

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