Manuel del Rosal: «Asunta Basterra Porto (Yong fang)»

Manuel del Rosal: "Asunta Basterra Porto (Yong fang)"

No, no voy a escribir sobre Rosario Porto, lo voy a hacer sobre su hija de adopción, la chinita Yong fang que abandonó China, país donde sale el sol, por Galicia, tierra donde se oculta el sol. Parecía una premonición que anunciaba como Yong fang dejaba la luz para llegar a la oscuridad. Nadie podía suponer que once años después de arribar a Galicia, el Sol se ocultaría definitivamente para Yong

Significado del nombre chino Yong fang: Yong significa valiente, audaz y fang significa perfume, aroma fragante.

Yong fang fue sometida durante mucho tiempo a una tortura por parte de Rosario y Alfonso, sus padres, tortura que culminó con la muerte de esa niña con rostro de porcelana. Según se desprende de los datos que en su momento salieron a la luz durante el juicio, Asunta murió de un crimen execrable y aberrante. Lo es porque, entre otras cosas, pocas veces se da el que el padre y la madre se unieran en un complot homicida para cometerlo. Parece ser que incluso fue ensayado y calculado fríamente durante meses por esa madre y ese padre que gozaban ante la opinión pública de una imagen de buenos padres y de ciudadanos ejemplares.

Poca gente sabe que la maldad no es consecuencia de la pasión – no hubo pasión en el crimen – sino de la inteligencia; la inteligencia que al no estar acompañada del amor se convierte en perversión; y mediante la perversión la mente idea maldades muy sofisticadas inconcebibles en personas sanas de corazón y de mente. Muchas veces la miseria moral, la perversión, la depravación, la degradación permanecen ocultas tras el brillante y atractivo barniz de la belleza, de los ademanes y palabras suaves, de una educación esmerada, de una muy buena situación económica y social. A las personas perversas el corazón le sirve solo para bombear sangre al organismo. Esas perversiones pueden permanecer ocultas durante años, sujetas por un muro de contención; son como un río encauzado.

Y en un momento, el cauce del río se desborda rompiendo el muro de contención que algo o alguien mantenía levantado. Una vez roto el muro que mantenía el río en sus cauces, deja que salga a la luz todo lo negro que escondía su negra alma arrastrando todo cuanto se opone a sus deseos contenidos. Puede que el muro de contención que mantenía encauzadas las pasiones de Rosario y Alfonso, por la causa que fuere, se derrumbó y el río se desbordó incontenible llevándose por delante la vida de Asunta Basterra, Yong fang que, en una ocasión dijo a sus profesoras de música al preguntarle por qué estaba adormilada, “Mi madre me ha dado dos pastillas y quiere matarme”.

El móvil del asesinato no se conoce, se lo han llevado a la tumba la madre Rosario y la hija Asunta que, por las anotaciones en su diario, se deduce que sabía lo que estaba sucediendo. Se desconoce el móvil, pero se conocen algunas de las peculiaridades de los padres. Ella soberbia y dominante, el sumiso y dependiente económicamente de ella formaban la clásica pareja en la que se aúnan el que idea y el que ejecuta, lo que los psiquiatras llaman “folie á deux”. Los detalles sobre la preparación, el ensayo y las pruebas antes de llevar a cabo materialmente el asesinato de esa muñequita de porcelana que dejó el sol naciente por el sol poniente, revuelven las tripas, estremecen. Se especula sobre el móvil, lo cierto es que una niña de 11 años de piel de porcelana, inteligente, capaz, cultísima – dominaba tres idiomas – con una vida por delante que sueñan todos los días millones de niños como ella, que una muñequita que empezaba a vivir, vio como le cercenaban esa vida sus propios padres, aquellos que no dudaron en torturarla y martirizarla – durante meses estuvieron ensayando y probando la forma de deshacerse de ella – con tal de conseguir aún más de lo que tenían. Rosario y Alfonso, querían más, no les bastaba con lo que tenían y, olvidando el proverbio:

“De que le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma”, perdieron su alma– si es que tenían alma – al asesinar de manera abyecta a esa niña inocente y pura que vino de la tierra donde sale el sol a la tierra donde este se oculta.

Pensemos que el alma de Yong fang, libre ya de su envoltura carnal, resplandece como una estrella joven entre las estrellas que dieron nombre a Santiago de Compostela y que lucen eternamente en ese firmamento donde la maldad, la perversión y la locura inherentes al ser humano, no existen.

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