OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «Georges Soros y la Invasión «silenciosa» del Islam»

Pedro Manuel Hernández López: "Georges Soros y la Invasión "silenciosa" del Islam"

Puede ser más peligroso que una bomba nuclear. Actúa desde la sombra con determinación, usando su dinero y poder para manipular la economía y la política. Un misil nuclear puede destruir una ciudad, pero George Soros puede destruir nuestro estilo de vida y el de todo Occidente…”
(The new Reagan Revolution, Jim Denney, 2011)

Cuando hablo de “la invasión silenciosa”, algunos se preguntan qué es eso y quién está detrás…Pues mira, aquí lo tienes claro. No hace mucho hemos oído hablar de las bondades de la famosa “Alianza de las civilizaciones” o el “Diálogo de las religiones” a José L. Rodríguez Zapatero, alias ZP, el presidente más nefasto, inepto, aranero y vengativo de toda la historia de España, desde Fernando VII –el rey felón–. Bueno, lo era hasta la llegada al poder de Pedro Sánchez. Éste ha roto todos los moldes políticos y legales inimaginables y ha transgredido todos los límites éticos y morales pre-establecidos y conocidos. Por romper, incluso, ha roto y destruido al PSOE, ese partido fundado en la Casa Labra de Madrid, el 2 de mayo de 1879, por el ferrolano Pablo Iglesias Posse. Del histórico partido solo queda la “S”·, pero no de Socialista, sino de Sanchista. Seguro que si levantara la cabeza y viera en qué lo ha convertido…volvía rápidamente a su tumba a seguir descansando eternamente, e incluso mandaría grabar sobre su lápida el burlesco epitafio que, según los viejos lugareños, tiene la tumba de Groucho Marx, pero con una pequeña adenda muy apta para la ocasión: “Perdonen que no me levante, pero para lo hay que ver y oír últimamente en y de España, prefiero seguir como estoy…”

Las últimas llegadas de pateras han dejado en el muelle de Arguinegin (Gran Canaria) a más de 2.000 emigrantes que ya superan los 17.000, casi a solo dos escasos meses de finalizar el 2020. El hacinamiento y la grave ausencia de las infraestructuras mínimas exigibles y de techo, ropa, alimentos, etc… han convertido la situación y la convivencia en insoportable para propios y extraños. Una vez más se han disparado las alarmas políticas sobre el manido debate del discutido y discutible drama humano, y las teorías conspiradoras –de la inmigración ilegal desde los países árabes a España, a Italia y resto de Europa– han cobrado vida en la mente y en el corazón de una gran parte de los ciudadanos y de los partidos políticos de la oposición.
Hasta aquí el “supuesto” drama humano –si la mayoría de los rescatados fueran familias de refugiados que huyen de la guerra, del hambre y de la muerte desde sus países de origen– pero la cruda realidad tiene otra cara, mucho menos cruda, sin dejar de ser real. Me estoy refiriendo, y ahora sí, a la invasión silenciosa –con miles de emigrantes transportados en “barcos nodrizas” por ONG´s asalariadas– desde el reino alauí a España y desde allí al resto de Europa.

Siempre se ha dicho que cuando Marruecos percibe que el Gobierno de España es débil, ineficaz, populista y progresista, y, a la vez, carece de un estable y sólido gabinete ministerial, sobre todo a nivel de política exterior –como ocurrió con el gobierno socialista de Zapatero, y ahora con Sánchez– o quiere obtener pingues beneficios de España, bien con la explotación de las minas de fosfato del Sahara Occidental, con la ampliación de las millas marinas y sus cuotas de pesca o bien con las negociaciones sobre la exportación de tomate y cítricos a la U.E– los “chantajea” solapadamente, levantando el control policial de sus fronteras, y les “paga” unas vacaciones a grupos de jóvenes marroquíes –en perfectas condiciones físicas y casi todos en edad militar, es decir entre 18 y 30 años, bien alimentados, con buenos chándales y smarts móviles de última generación—para que se vayan asentando silenciosamente en los territorios españoles de Canarias, Ceuta, Melilla y desde allí dar el salto definitivo a España y al resto de Europa.

Este aumento continuo en la llegada de miles de inmigrantes a las islas amenaza “la estabilidad social, económica y sanitaria” del archipiélago. Las imágenes –difundidas por todo el mundo, de los inmigrantes alojados en lujosos y modernos complejos turísticos– no ayudan en nada a la recuperación del turismo, muy maltrecho por la pandemia y por la desidia, falta de atención e inoperancia del bicéfalo Gobierno Central, que no se toma en serio el problema de la inmigración, ni la invasión marroquí. De esto se trata la invasión silenciosa del Islam a Occidente, ni más, ni menos.
Estos grupos son los que últimamente están llegando a las islas Canarias camuflados como “inmigrantes ilegales” y, que dadas las circunstancias impuestas por el Covid-19, no pueden ser devueltos ni “en frío”, ni “en caliente” a su país de origen. Parece ser, cuentan, dicen y se rumorea, no sin fundamento, que Marruecos es uno de los principales emisores de “voluntarios” para unirse a las filas del Daesh en Europa.

El propósito del reclutamiento de combatientes marroquíes y extranjeros es “movilizarlos” y, ya una vez, convertidos en islamistas radicalizados –gracias al venerable, encomiable y pacifista adoctrinamiento de los imanes en las “escasísimas”(¿ ?) mezquitas asentadas por todo nuestro territorio– poder perpetrar atentados terroristas en los países de Europa, donde residen, al grito de “Allahu ákbar” (Alá es grande), bien en grupo, en las típicas “células yihadistas” o bien individualmente, como “lobos solitarios”. Los atentados yihaidistas –en los últimos cinco años en Europa– de Londres, Barcelona, Paris, Berlín, Bruselas y Marsella, son los ejemplos más recientes de su fanatismo religioso contra los infieles (cristianos y judíos). El balance resultante han sido 348 muertos y 477 heridos, según fuentes oficiales.

Para “Le Monde diplomatique”, Marruecos — un país tan próximo y a la vez tan lejano– a través de sus inmigrantes viene introduciendo, desde hace casi más de 20 años, a sus Servicios Secretos de Espionaje Exterior (DGED), como un auténtico “caballo de Troya”, en territorio europeo con una doble objetivo: por un lado, vigilar a sus propios emigrantes asentados en Europa; por otro, obtener información, de primera mano, sobre las distintas sociedades europeas. Como ya decía, en el siglo XVIII, el famoso filósofo empirista, David Hume, que “el conocimiento es poder”, los servicios secretos de Inteligencia del “Reino Alaui” se han ocupado y preocupado en conseguirlo con el consiguiente recelo, por parte de las autoridades de los países europeos en los que reside una significativa e importante comunidad marroquí, como es el caso de España, Alemania, Países Bajos, Francia e Inglaterra, entre otros.

Es un proceso de inmigración nada limpio, es una conquista opaca y sibilina de Occidente. Hay que saber realmente y a ciencia cierta, si es que alguna vez se puede, quién está detrás de esta ola silenciosa de emigración pasiva, con independencia de que esté financiada o no en su mayor parte por Arabia Saudí y Qatar. Hay quien no deja de ver –como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI)– en toda esta ilegal trama migratoria, no solo la mano, sino la alargada sombra del magnate y multimillonario estadounidense George Soros. Según Juan Antonio de Castro, doctor en Economía, profesor de la Universidad Complutense y coautor del libro “Soros. Rompiendo España”, considera que –sus actuaciones financiadas directamente por la Open Society Foundation y sus milmillonarias subvenciones– están llevando a estos países a afrontar graves y profundas crisis en sus gobiernos y en la sociedad civil.

Su presunta responsabilidad y complicidad en las recientes oleadas de inmigración ilegal en los países del sur de Europa y su trato –a través de un amplio entramado empresarial y de sus ONG´s– con el independentismo catalán, le han valido un alto puesto en la lista de las principales amenazas para Europa y, en especial, para España. Para realizar esa invasión silenciosa islamita contra la Europa cristiana cuenta, entre otros múltiples medios, con la ONG española “Proactiva Open Arms” (POA) fundada en 2015 por él mismo y que se dedica “oficialmente” al rescate en el mar de “refugiados que llegan a Europa –vía España y vía Italia—huyendo de conflictos bélicos, persecución o pobreza” (¿ ?). Su base de operaciones se ubica en la isla de Lesbos, en el mar Egeo, y desde un barco sito en el Mediterráneo Central.

Según otras fuentes, su misión no sólo es el rescate de los inmigrantes, sino el traslado de miles de inmigrantes ilegales a países de la Unión Europea socavar sus cimientos y destruir su identidad. Su sombra también planea sobre un proyecto llamado Integrity Iniciative creado, en un principio, para combatir las Fake News, pero que según algunos e-mails filtrados por Anonymus, las están fomentando, muy a corde con el Ministerio de la Verdad del gobierno socialcomunista del progresista Pedro Sánchez.

La invasión pasiva y silenciosa del Islam a Occidente tiene nombres propios, pero con fines distintos…Si Europa y todos los países que la conforman no quieren perder su identidad, su religión, sus leyes, sus costumbres, y sus derechos constitucionales y democráticos, deben tomarse muy en serio esta invasión silenciosa islamista… de lo contrario acabaremos siendo gobernados por auténticas tiranías teocráticas y sucumbiendo bajo las leyes del Corán y las férreas Sharías.

Pedro Manuel Hernández López es Médico, Periodista y ex Senador del PP

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