OPINIÓN

Victor Entrialgo De Castro: «La cena de los idiotas»

Victor Entrialgo De Castro: "La cena de los idiotas"

En “La cena de los idiotas”, Pierre Brochant, un editor parisino, celebra cada miércoles con sus amigos, todos ellos importantes hombres de negocios de París, lo que ellos llaman «la cena de los idiotas», un encuentro en el que cada uno de los asistentes debe ir acompañado de un personaje extraño o esperpéntico, del que todos puedan reírse. Aquel que haya presentado al invitado más idiota de la cena recibe el reconocimiento de sus compañeros al final de la velada.

Parece la cena idónea para llevar a algún ejemplar de ésta dictadura de mamarrachos que padecemos pero la competición estaría reñidísima. Zapatero, Pedro Sánchez, Iglesias, Irene Montero, Adriana Lastra que, disfrazada de instituto, dice que ha venido a sustituir a Felipe Gonzalez, Carmen Calvo y su “collar de perlas”, Ávalos, el indigente intelectual de las maletas de Delcy sin aclarar, el defraudador/provocador Echenique, la Celá, el bálsamo de la de exteriores, la superlistilla de trabajo y todas las que lo único que han cambiado son los modelitos, todos podrían ser invitados.

No porque no haya “allegados” que llevar a esa cena de los idiotas, dos equipos de fútbol completos, con Isa Serra y Odón Elorza, haciendo méritos y diciendo paridas para seguir viviendo del cuento, sino porque en algunas sitios el límite para la cena en Navidad es seis.

Pedro Sanchez, el primero en entrar en El Elíseo en anorak, disfrazado de pueblo, para soltar en Francia un speech en un inglés como él, forzado inauténtico y artificial, es favorito para ir a la cena, pretendiendo que se hable de la monarquía todos los días, cosa que no se ha hecho en cincuenta años, socavando la jefatura del Estado dentro del golpe de Estado continuo que estamos viviendo; o la ministra de defensa, que también podría ir al evento, después de ningunear a 170 militares de prestigio, ex altos cargos, generales, tenientes-generales, etc. quitándoles la condición de militares y la plenitud de sus derechos civiles porque hayan pasado a la reserva antes de ayer, desconociendo a estas alturas lo que es ser militar.

Pero donde la cena permite 10 necios, podemos contar también con el ministro de los vuelos no tripulados, con D. Simón, si no se va a hacer más olas, o el de Seguridad Social que pasó por todo tipo de organismos llamados independientes y ha venido a echar por tierra su prestigio en un gobierno comunista con su silencio cómplice. O incluso el propio presidente de Asturias que riñe en primera persona a los asturianos, con “oviedades” o por lo mismo que hace él, salir de compras.

Ya sería pena tener que dejar fuera a Espiblack si para la cena se asea, lo que no hace cuando sube a la tribuna del Congreso a intentar cargarse la Monarquia. ¿Pensará ponerse él al frente de la República independiente de su casa?

El caso es que Podemos, estando todos imputados, ha abierto la caja de Pandora dejando escapar todos los males de éste país, urdiendo una conspiración contra la Monarquia y contra el mejor periodo de libertad y bienestar de la Historia de España, abriendo la puerta del poder a separatistas golpistas, secuestradores, atracadores de bancos y asesinos, que como si no tuviéramos bastante con el covid, van a dejar un solar y una ruina de la que sabe Dios cuando nos recuperaremos.

Quiere el presidente hablar de la monarquía todos los días, algo que no se ha hecho en cincuenta años, para ponerla diariamente en entredicho, socavando la jefatura del Estado dentro del golpe de Estado continuo. Y es que Podemos, com apuntaba la carta de apoyo de los militares ciudadanos, quiere cargarse la Monarquia para después acabar con el régimen nacido con la Constitución de 1978.

Cuando Franco preguntaba a Jesus Fueyo, quizás el mayor intelectual de la época, por qué estaba a siempre a vueltas con el marxismo, sin conocer a éstos fantoches, respondió: General, si hubiese sido médico habría dedicado mi vida a estudiar el cáncer, la enfermedad de mi tiempo. Pero no soy médico. Y en lo mío la enfermedad es el comunismo.

Catedrático de ciencia política y profesor de la Escuela diplomática, el prolífico intelectual asturiano Jesus Fueyo avizoró el peligro de un arma como el comunismo en manos de un mono, una secta y un grupo de carajillos que iban a hacernos perder el tiempo y retroceder en la historia gracias a la colaboración de un tontorolo vanidoso que ha puesto “su plataforma” y las aplicaciones gubernamentales a su servicio.

Pero Sanchez, los comunistas y el resto de “indignantes”, -gentuza, porque son gentuza,- mienten y mienten como bellacos…como con el juicio de Otegui…..,Ávalos, “la pertenencia a la Eta no afecta a la Eta”, aparte la indigencia intelectual, ¡mienten continuamente y gratis,! …¡ y no pasa nada!

Y si los gobernantes no responden de nada, es señal evidente de que estamos en una dictadura. En cualquier pais del mundo no comunista, una sola de los cientos de mentiras de éste gobierno habría determinado hace ya mucho tiempo, la caída del gobierno.

Como España no destierre a Pablo Iglesias se arrepentirá de ello. Este impostado fantoche, matón de cartón piedra y cara de cemento, éste caballo de Troya encallado en la playa de la democracia española está llevando a cabo contra la voluntad del pueblo soberano, un cambio de Régimen hacia el comunismo de partido único. Y los españoles siguen sin enterarse…

Pero vamos a ver, la Nación, a estas alturas, ¿no sabe distinguir lo personal de la histórica y extraordinaria labor política de Don Juan Carlos en la transición, su impagable labor política y diplomática para la Nación, como el mejor embajador de España durante décadas, cuyas gestiones repercutieron en beneficio del país como ningún monicaco de éstos hará nunca? Claro que sabe. Son ellos los conspiradores los que no quieren.

¿Tampoco se da cuenta ni reconoce las servidumbres que apareja la monarquia? ¿Quien quisiera esas responsabilidades y esas servidumbres para sí? ¿Se cambiarían ustedes? ¿No es capaz la Nación de distinguir todo lo anterior de los errores a los que la caracterología, la personalidad y las circunstancias de una vida diferente, llena de oportunidades pero también de servidumbres, que pese a lo que pueda parecer pocos querrían para si, y a las que sin duda pueden conducir las circunstancias, el puesto que se ocupa, la gente que trata de acercarse, los regalos buscando favores, En ese tipo de circunstancias no debe ser fácil distinguir amigos de enemigos ni rechazar cosas que pueden llegar a hacer algunos amigos.

Puede ser que la gente piense que Napoleón, además del genio político de su tiempo, y de la Historia, debió haber sido un buen padre de familia. Es lo ideal, pero no es fácil, cabe suponer.

En la cena de los idiotas, aquel que haya presentado al invitado más idiota recibirá el reconocimiento de sus compañeros al final de la velada.

Pero con las restricciones del covid, en la cena de los idiotas no entran tantos candidatos como hay. Y la competencia va a ser feroz. Zapatero ha puesto el listón muy alto pero cualquiera de todos éstos puede ganar. Todos los días se superan. Estará reñido hasta el final.

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