OPINIÓN

Amadeo Muntane Sanchez: «¿Qué habrá en esas cabezas?»

Amadeo Muntane Sanchez: "¿Qué habrá en esas cabezas?"

Los responsables del Museo de Arte Reina Sofía, dependiente del ministerio de Cultura han inaugurado una exposición que relaciona a Jesucristo con la homofobia, Hitler, la violencia machista, con la bomba atómica o el Kamasutra.

Cuando he leído esto me he preguntado ¿qué habrá en esas cabezas? Porque meter en un mismo saco todo eso puede significar dos cosas: una ignorancia redomada o un ejercicio de odio de lo más vulgar. Si analizamos esta incongruencia nos daremos cuenta de lo siguiente.

Relacionar a Jesucristo con la homofobia no tiene ningún sentido, porque Jesús no era homófobo, no hacía acepción de personas. Eso sí, su predicación o kerigma iba orientada a la salvación de las personas y ponía de relieve que aspectos podrían, y de hecho pueden, impedir esa liberación del mal radical. Y como él decía: «el que tenga oídos para oír que oiga».

La violencia machista es una lacra evidente. Sin embargo, con la ley que existe hoy en día no se ha solucionado. Debería existir la enseñanza de lo que es el amor en la familia y desde la escuela. El amor además de un sentimiento, es un acto volitivo que busca el bien del otro y evidentemente tiene muchas facetas. Pues bien, en muchas escuelas no se enseña. En cambio, a los niños si se les enseña lo que son las prácticas sexuales y cuanto más pequeños mejor. Después tendremos unas cabezas que en vez de haber «hemisferios cerebrales habrá vesículas seminales». No es raro encontrarse, y cada vez más, que una mujer tenga una pareja y decida irse con otros hombres porque le apetece y no quiere reprimirse y a la inversa. Bueno, tampoco quiere reprimirse un pedófilo. Una vez pregunté a unos amigos por qué lo primero estaba bien y la pedofilia no. Me contestaron que la pedofilia sentían que estaba mal. Además, lo primero era lícito porque existía un acuerdo entre adultos. Como si un acuerdo entre adultos volviera ético lo que de hecho no lo es. Pero claro, cuando el razonamiento se sustituye por impulsos emotivos y caprichosos, sólo quedan las emociones como punto de referencia moral.  Por eso, cuando la sexualidad se vive descontextualizada del amor verdaderamente humano se entra en un ciclo en que lo que predomina es el egoísmo y la utilización del otro como objeto. Todo lo contrario a lo que es el amor. Y esto no es progresismo teniendo en cuenta que Vatsiaiana escribió el Kamasutra hace unos 1.500 años aproximadamente.

Hitler hizo las cosas que hizo porque tenía «su moral».   Las cosas estaban bien o mal según su criterio. Así que los judíos fueron masacrados ¡qué barbaridad lo que hicieron los nazis! Por descontado, pero me pregunto ¿no es una barbaridad matar al bebe antes del nacimiento? ¿Por qué tiene que estar bien eso y no lo otro? Si la respuesta es porque todavía no hay un desarrollo de ese ser vivo, creo que aquí sí que hay que ser progresista y dejar que la vida progrese y se desarrolle. Es evidente que el desamor de Hitler no desapareció con su muerte. Es más, la ley de la eutanasia recientemente aprobada, es una extensión de aquella mentalidad: al que sufre hay que matarlo. Es un objeto material. Sólo da problemas. No hay que cuidarlo. Hay que provocarle la muerte ¿Por qué la eutanasia que ejercían los nazis, que la hacían hasta con discapacitados, era mala y la que se puede ejercer en nuestra sociedad es buena? ¿Por qué lo dice la ley? ¿Y si mañana se legisla que a los jubilados mejor eliminarlos, o que la pedofilia se pueda ejercer, o incluso pueda haber «matrimonios» con un animal?   Seguramente se podría llegar a este convencimiento después de manipular con mentiras y trapacerías los medios de comunicación. Tiempo al tiempo. Como decía don Quijote: «cosas veredes que farán fablar les pedres amigo Sancho».

Pero todo eso no es gratis ¿qué sociedad se genera con todas estas contradicciones? Pues personas que solamente buscan estar bien ya sea con fiestas, botellones, drogas y sexo (en la versión de «sólo carne»). Personas que solo buscan la apariencia de quedar bien en las redes sociales. Todo es «wai» con fotos por aquí y fotos por allí. Pero la realidad es que en su interior hay un vacío existencial y un sin sentido de la vida que genera un fenómeno depresivo crónico. Los problemas, que los hay, son igualmente acuciantes y simular que uno no tiene esos problemas acaba por entristecer el semblante. Afortunadamente hay muchos que no hacen caso a toda esta fenomenología y tienen puntos de referencia claros, viven el amor apasionadamente, no sin esfuerzo y sacrificio (piedra de toque del amor), y no se dejan envolver por ese magma que ya no sé como clasificar.

Para terminar, no me cabe la menor duda de que las bombas atómicas fueron un desastre sin paliativos, pero no es menos cierto que el comunismo también lo fue. Sin embargo hay muchos que lo proclaman como solución a todos los males. Incluso dicen que el mundo será comunista al igual que un fruto maduro cae de un árbol

¿Es este el pastizal que aportan estas personas a la sociedad? ¿Qué habrá en esas cabezas?

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