Por un supuesto delito de atentado contra la autoridad, recogido en el artículo 550.2 del Código Penal

El hombre que comía roscón a 100 metros del chalet de Iglesias se juega 2 años de cárcel por enfrentarse a la Guardia Civil

Francisco Zugasti tomaba un chocolate con roscón con un grupo de amigos que rondaban todos ellos los 60 años frente a la vivienda del líder podemita

El hombre que comía roscón a 100 metros del chalet de Iglesias se juega 2 años de cárcel por enfrentarse a la Guardia Civil

Enfrentarse a la Guardia Civil es un delito que te puede costar casi dos años de cárcel.

En una primera versión había afirmaciones falsas o erróneas en las que, haciéndonos eco de una información publicada el 5 de enero de 2021 por los compañeros de Okdiario, se había dado por hecho que comer un roscón de Reyes frente al casoplón de Pablo Iglesias e Irene Montero es en la España de Pedro Sánchez un delito que te puede costar casi dos años de cárcel.

Sin embargo, el problema no fue ni mucho menos lo que estaba ingiriendo este ciudadano, sino la actitud que tuvo hacia los agentes del Instituto Armado cuando le conminaron a abandonar la zona.

La Fiscalía de Dolores Delgado ha solicitado 20 meses de cárcel para Francisco Zugasti, el ciudadano detenido el pasado 30 de diciembre de 2020 cuando se encontraba con un grupo de amigos, zampando roscón de Reyes con chocolate, a 100 metros del chalet de la pareja ministerial, y se negó a irse del lugar pese a los requerimientos de la Guardia Civil.

Zugasti ha entrado en el Juzgado con la condición de investigado y ha salido con la de procesado, después de que la magistrada decidiera mandar al banquillo de los acusados a este vecino de Galapagar.

Los motivos por los que el Ministerio Público fundamenta su petición de cárcel se recogen en el artículo 550.2 del Código Penal:

«Los atentados serán castigados con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de tres a seis meses si el atentado fuera contra autoridad y de prisión de 6 meses a 3 años en los demás casos».

Lo cierto es que en el instante en que el detenido y otros acompañantes estaban frente a la casa del vicepresidente segundo zampando un roscón de Reyes llegaron los agentes de la Guardia Civil y decidieron que los vecinos de la urbanización de La Navata debían abandonar la calle –pública– en la que se encontraban, porque la misma está blindada por orden del líder de Podemos y de su pareja, la ministra de Igualdad.

La obsesión de ambos por meter en la cárcel a quienes se concentran frente a su vivienda -otro vecino, Miguel Frontera, se enfrenta también a penas de prisión- choca de bruces con la consideración que hacían los líderes podemitas cuando eran los dirigentes del PP quienes sufrían el acoso de la izquierda. Entonces, aquello «era jarabe democrático de los de abajo».

Se conoce que no les gusta probar su propia medicina y, en consecuencia, han decidido utilizar a la Fiscalía de Dolores Delgado para acabar con las protestas, aunque cierto es, insistismos una vez más, que no ha sido el roscón sino la actitud de ese ciudadano contra la Guardia Civil lo que motivó que se jugara unos meses a la sombra.

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