OPINIÓN

Víctor Entrialgo: «De gobernantes y otros cobardes»

Víctor Entrialgo: "De gobernantes y otros cobardes"

Vote usted y después muérase si quiere. El escándalo y la farsa de la Generalitat y sus políticos ha llegado a límites intolerables: poner los intereses partidistas por encima de la salud del cuerpo electoral.

Despues de la de los terroristas, y aparte de la del Presidente Sánchez, la mayor cobardia que ha sufrido este pais es la cobardia de los separatistas catalanes.

Callaos como putas durante meses, lloran ante fiscales y tribunales negando la rebelión que antes instigaron y gritan ahora que reincidirán, sólo cuando los suelta la Generalitat para tratar de no perder las elecciones.

Encabezados, -en ausencia del príncipe de cobardes y farsantes Puigdemont,- por el anticristo Cuixart cuyos pantalones han pasado por diferentes vicisitudes a lo largo de este tiempo, dice ahora “lo volveremos a hacer”, dedicado al juez Marchena y todos los miembros del Tribunal que vieron ensoñación en lo que en realidad es una pesadilla y que tanto han contribuido a que tengamos que escuchar de nuevo “la sonsonia” separatista de unos aldeanos que desafiando el orden constitucional de todos, continuan haciendo méritos para dar paseos por el patio.

Si hubieran sostenido sin enmendarla su “república barataria” de ocho segundos, el 27 de octubre de 2017, merecerían el valor de los empecinados. Pero es que salieron corriendo. Y luego no depusieron sólo su actitud. Es que además “se cagaron”. Ya perdonarán la expresión pero no encuentro otra mejor. Puigdemont huyó escondido en un maletero, Clara Ponsatí a Escocia y la flequilloburro y la monja se fueron al día siguiente a una peluquería suiza que no lo habrá tenido fácil. Y todos, callaos como putas cuando iban a darlo todo por la patria. ¿No lo vieron sus seguidores? Claro que, son seguidores porque reciben sus subvenciones.

El “Yo no fui, yo no lo hice, fue el maldito cariñena que se apoderó de mi” de la Forcadell, presidenta del Parlament, se convierte, -cuando la política, que no la justicia, les puede salvar el culo,- en “lo volveremos a hacer”, y si no el Estado, al menos la Nación les recordará que nadie puede arrebatar al soberano, el pueblo español, lo que constitucionalmente es suyo.

Todo esto sucedió por obra y gracia de un Presidente felón, que lleva meses escondido, dejando abandonado el barco y la Nación y un comunista indigno y miserablemente cagón que siendo su responsable no ha visitado una sóla Residencia de mayores, a los que no ha dedicado ni un minuto, ni una palabra.

Con ya más de 100.000 muertos a sus espaldas, según las empresas funerarias, el Presidente maniquí solo sale de su cueva y raquítico traje para ir a mítines con el fin de mantener el poder, quitando de la lucha contra la Pandemia del siglo a un bienintencionado pin-pam-pum gubernamental que llevaba un año de aprendizaje intensivo, vistiéndolo de candidato. Y el vicepresidente del moño y la coleta, de cuya labor nada se conoce, aparte del reparto de baladronadas y subvenciones a los amigos y camaradas.

Un gobierno que lleva meses sin dar la cara a la tragedia, pagando descaradamente a los medios para que hagan la labor de acongojamiento con énfasis y entonación telediarios mientras ningún responsable gubernamental informa como es debido ni hace pedagogía ni transmite calma, ni está a la altura de las circunstancias.

Las cantidades que en concepto de indemnización van a pedir miles de españoles por daños y perjuicios económicos, físicos y morales a nuestros gobernantes por muerte o ruina consecuencia de su indolencia, descoordimación y mala gestión, es hoy difícilmente cuantificable. Los hosteleros ya han formulado reclamaciones que van camino de batir récords.

Pero el pueblo soberano tiene que saber que no lo pagarán los causantes. Que lo pagará el propio pueblo. Por eso si, aparte de protestar, quiere proteger sus dineros y no copiar la cobardia de sus políticos, exigiendo responsabilidades penales, políticas o administrativas por semejante caos, habŕá de exigirlas cuanto antes.

Empezando por la cobardia del Jaimito que preside ahora la Generalitat, Pere, Pedro, que se llama Aragonés y dice el mentecato que no tiene nada que ver con España. Representante egregio de “los Trepas”, sherpas que no conocen la montaña porque ascienden partidos para vivir del cuento. Fenómeno éste del “Trepismo” del que es maestro quien, por una desgraciada conjunción de los astros y la cobardia del español medio, es ahora Presidente del gobierno. O el de Illa que se fuga de su responsabilidad, por orden de aquel, sin explicación honorable.

Cobardia de todos menos Abascal, que se ha presentado en los feudos más separatistas de Cataluña, con un par. Y cobardía de todos, sin exclusión esta vez de nadie, de los constitucionalistas de centro-derecha, -Pp, Vox y Ciudadanos,- que, muy lejos del listón de sus predecesores de UCD, no son capaces de ir “todos a una” ni en Cataluña ni en Madrid frente al separatismo, que tras las elecciones en Cataluña deberán dar razón de ello, así como de sus estrategias frente al tercer mal que asola al país además de la pandemia y el separatismo, el gobierno comunista de un par de indeseables sin legitimidad, que no merecen tal dignidad.

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