El entramado contable de la formación morada está reñido con la transparencia y, muy probablemente, con la legalidad

Los chanchullos de Monedero sólo son un síntoma del saqueo al que se dedica Podemos

Se han comprado mansiones, se han puesto sueldos, se han colocado como asesores, han desviado pasta a sus chiringuitos, han usado a altos cargos de niñera...

Los chanchullos de Monedero sólo son un síntoma del saqueo al que se dedica Podemos

Son gente que siempre ha vivido chupando de la teta del erario público. Del trinque, como dejó en su día patente Errejón, con su beca black.

Del chollo, como Pablo Iglesias y colegas demostraban cada año en la Universidad.

Y tras su entrada en las esferas del poder, de la mano del socialista Pedro Sánchez, se han lanzado a la pitanza, como cerdos en un patatal.

Se han comprado mansiones, se han puesto sueldos, se han colocado como asesores, han desviado pasta a sus chiringuitos, han usado a altos cargos de niñera, han reventado la tarjeta de crédito oficial y siguen a tope.

El nuevo director de la fundación 25M para la Democracia y cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero alias ‘Billetero’, acaba de ser imputado en el caso Neurona, tras un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que revelaba una «factura falsa» de 26.000 euros.

Asimismo, las sospechas se ciernen sobre otro contrato de 30.000 euros a la fundación Instituto 25M para la Democracia para sufragar gastos electorales.

Esto, junto al convenio con la escuela que gestiona Rafa Mayoral, completan el cúmulo de movimientos extraños en el partido de Pablo Iglesias.

Pero es que, además, Podemos pagó a la Escuela Paulo Freire, también vinculada a la fundación Instituto 25M para la Democracia que dirige Juan Carlos Monedero más de 100.000 euros para sufragar cursos y seminarios para que sus afiliados pongan en práctica una «nueva cultura militante».

Se conoce que eso de la «nueva cultura militante» es la forma con la que la formación morada se refiere al saqueo de lo público, práctica de larga tradición que Podemos hace suya por la vía de cambiarle el nombre.

Entre los cientos de folios que la responsable de cumplimiento normativo –despedida en 2019 por investigar las presuntas irregularidades– aporta a la causa aparecen varios «convenios de colaboración» con uno de los proyectos que lidera Rafa Mayoral, secretario de Relación con la Sociedad Civil y Movimientos Sociales de Podemos.

Este 18 de febrero de 2021, Teresa Gómez y Fernán González desvelan en OKdiario los documentos relativos a 2018 y 2019.

El segundo de ellos incluye un presupuesto de 102.690 euros para contratar a tres personas (un «coordinador general» que cobra 33.665 euros, una persona centrada en «elaboración de contenidos» que recibe otros 33.665 euros y un responsable de «organización logística» que se embolsa 20.200 euros).

Además, se financian «costes de actividades»: 15.160 euros para «alojamiento y dietas»  del personal laboral y material fungible como «carpetas, bolis o rotuladores».

En las cuentas de Podemos es imposible separar lo público de lo privado, porque el entramado contable de la formación morada está reñido con la transparencia y, muy probablemente, con la legalidad.

O sea, que el dinero de los españoles se lo guisan y se lo comen como les viene en gana.

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