OPINIÓN. EL DESAFÍO INDEPENDENTISTA, LA RUPTURA CON ESPAÑA, LAS ALGARADAS CALLEJERAS Y LA AMENAZA COMO CREDENCIALES.

José María Nieto Vigil: «La propuesta nazionalista catalana»

José María Nieto Vigil: "La propuesta nazionalista catalana"

Las urnas han dictado sentencia, el pueblo catalán se ha manifestado a través del ejercicio del derecho al voto y, lamentablemente para todos aquellos españoles que nos duele lo que ocurre en aquellas tierras hermanas, un sombrío panorama se dibuja en el escenario de la política catalana y nacional. El nazionalismo rupturista, secesionista, independentista y profundamente anti español consolida sus posiciones y se muestra desafiante, provocador, altivo, retador y muy pendenciero. El bloque rupturista se refuerza con su cosecha de votos, reta al Estado Social y de Derecho instaurado en nuestra Patria, manifiesta flagrante hostilidad y ningún afán que no sea el de quebrar la convivencia ciudadana, provocar la tensión y saltarse a la torera la legalidad vigente marcada por nuestra Carta Magna.

La abstención ha sido alarmante, preocupante y atrevería a decir que irresponsable. No entiendo ese porcentaje de los que no han querido acudir a la convocatoria electoral en momentos tan difíciles, cruciales y adversos. ¡¡Más de un 47% del censo!! Una barbaridad. Entiendo que el momento y las circunstancias no eran las propicias , en mitad de una tercera ola de la maldita pandemia que nos viene castigando no es el escenario más seguro para celebrar unos comicios, como también lo es el hartazgo y la desafección política del elector como efectos generadores del absentismo demostrado. Lo comprendo, aunque una vez hecha la trampa, la desidia, el temor, la indolencia, o la indiferencia han provocado el desenlace conocido.

Pero ¿Cuál ha sido la trampa? ¿Quiénes han sido los tramposos? Es evidente, claro y meridiano, aquellos que se han beneficiado de los hechos consumados. De un lado los socialistas –mas suciolistos que otra cosa- promoviendo como candidato al negligente, insolvente, incompetente e inexperto Salvador Illa, ilustre ministro de Sanidad en el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez, verdadera marioneta y chico de los recados en Cataluña de éste, como lo es el beneficiado por este juego fulero de intercambio de cromos, Miquel Iceta, premiado con la cartera ministerial de Política Territorial y Función Pública. El juego sucio, tramado y diseñado desde la formación de nuestro ejecutivo patrio, quedó al descubierto cuando entró en escena la criminal pandemia del coronavirus. Se pretendía con alevosía, desvergüenza y falta de ética, también de estética, aprovechar la presencia de Illa en Madrid para, con cargo al erario público, darle a conocer y ahorrarse una campaña publicitaria del ínclito Salvador. El PSOE y su marca catalana, el PSC, se han visto favorecidos con nitidez y claridad incontestable. Se trata de la enésima jugada pérfida, desleal, traidora e infiel al conjunto del pueblo español por parte del lindo y engreído presidente del Gobierno del Reino de España. La felonía premeditada, intencionada, deliberada y preconcebida se convertía, para desgracia de los que amamos a España, en una certeza amarga y aciaga.

Los otros beneficiados han sido los corsarios de la anti España, aquellos que, con patente de corso, se mueven a sus anchas por aquí, por allí o por donde sea. Hemos sido testigos de los parabienes recibidos por los condenados por el procés, con las declaraciones envalentonadas de sus líderes, con su participación en la campaña acompañados por los acólitos de ETA y, con prepotencia y altanería, ni se desdicen ni se arrepienten de sus delitos probados y condenados. Se les ha tratado con guante blanco, con exquisitez y cortesía servil. La ofensa para los españoles y los catalanes de bien ha sido sangrante, hiriente y muy dolorosa. Pero esto, ahora tan público y notorio, no es nuevo, sino que el desafío viene produciéndose e incrementando su intensidad desde 2012, teniendo como objetivos innegociables, la autodeterminación y la independencia. No puede haber un elogio mayor a la locura, al despropósito y a la irresponsabilidad que el de consentir tanta ignominia, oprobio y deshonor para nuestro sentir nacional.

Espoleados, envalentonados, estimulados, animados y vigorizados por la claudicación del gobierno social comunista –que dicho sea de paso tiene muy poco de social y mucho de demagógico-, sabedores del valor de sus servicios prestados como tropas mercenarias en Madrid, garantizando el aposentamiento de Pedro Sánchez en el palacio de la Moncloa, chantajean, extorsionan e intimidan, en la mesa tocinera de las negociaciones clandestinas mantenidas, a un presidente vanidoso, arrogante, narcisista y caprichoso. Me preocupa muy seriamente lo que se habla a hurtadillas, a escondidas, en la clandestinidad, sin luz ni taquígrafos, entre los valedores de los bucaneros –me estoy refiriendo a los movimientos del impresentable de Pablo Iglesias- y los emisarios de los suciolistos, dispuestos a dar todo, a vender los destinos de España a las legiones enemigas. ¿Qué pagos se están efectuando? ¿Cuáles son las claudicaciones aceptadas desde Madrid? ¿Qué medidas adoptará nuestro gobierno cuando se consumen los planes de los nazionalistas e independentistas? En este juego de despropósitos, sabemos lo que piden y braman unos, de los otros no sabemos, lo que sí que tengo claro es que me fío muy poquito, nada de hecho, del arte de gobernar del inquilino de la Moncloa.

En tanto, ya hemos visto cuales son las credenciales de las hordas de energúmenos que asolan las plazas, calles y avenidas durante las pasadas jornadas. Me temo mucho que seguirán reproduciéndose cada vez con mayor virulencia, organización y expansión a otros lugares. Se berrea el derecho a la libertad de expresión mientras se levantan barricadas, se saquean comercios, se queman contenedores y cuanto pueda ser propicio para el disturbio, se agrede a los agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado impunemente –abandonados a su suerte e incapacitados para su intervención, amén de las críticas inmerecidas recibidas por sus actuaciones-, se dinamita la paz social, se destruye la convivencia ciudadana, se devasta la economía de maltrechos empresarios y autónomos, se malgasta el dinero público con los daños causados por tanto destrozo y deshace , como un azucarillo en el café, desaparece la confianza y la imagen de España a nivel mundial.

Los cromañones, salidos de sus cavernas toman por la fuerza el espacio público, el de todos, imponen la ley de la selva, es decir, la del más bruto. Son las mesnadas de los señores del Govern del Palau de la Generalitat y del Palacio del Parlament –qué contradicción para tanto republicano convencido-.Unos y otros, presentan sus credenciales al Dux de Madrid entronizado en Moncloa –por cierto, otro palacio-.

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